sábado, 24 de octubre de 2020
¡Fuerza Chile!
domingo, 11 de octubre de 2020
¡La Democracia está en Peligro!
Doloroso ha sido saber que algunos que han llegado al poder en el último tiempo, personas independientes y jóvenes dirigentes sociales, enarbolando las banderas en favAsassaqqaqor de la justicia social y en contra de la corrupción y el abuso del poder, se hayan mimetizado con la clase política desprestigiada y hoy no tengan ninguna vergüenza en pedir "perdonazos" para quienes sin derecho e ilegalmente, se apropiaron de los bonos destinados a personas y familias vulnerables. ¡Es inaceptable la excusa del empate, tal como lo es la de la venganza, porque el dolor y el sufrimiento son incomparables y nos lleva a una espiral de odio de la cual es muy difícil salir!
La solución debe ser ejercer un mayor seguimiento y control a las actuaciones de quienes elegimos, y aunque suene paradójico, esto es posible conseguir, siempre y cuando tengamos instituciones confiables y capaces de ejercer con autonomía la labor fiscalizadora que les corresponde. Ahora bien, como la corrupción, el abuso del poder y la codicia es transversal y a contaminado también a las instituciones fiscalizadoras, corresponde a la ciudadanía permanecer atenta para intervenir y asumir la tarea de exigir cumplimiento de deberes y probidad a la clase política y dirigente del país. Algo que la ciudadanía hace desde los movimientos sociales y la protesta. Con ayuda, en algunas oportunidades, con la investigación de medios de comunicación. Pero, esa estrategia debe revisarse, porque al final de cada manifestación pública, es poco o nada lo que se consigue y, por el contrario, cada vez es más lo que se pierde, en vidas, seguridad, trabajo, fuentes de ingreso, infraestructura y espacios públicos y privados. Una lucha callejera que hace los pobres más pobres y los ricos más ricos, en donde la rabia y la polarización aumentan. Esa al menos es la conclusión que se puede sacar, desde el estallido social de octubre hasta el día de hoy.
Por lo anterior, es el momento de tener más y mejores Mecanismos Democráticos de Participación Ciudadana, que separen a las personas sensatas de la lucha callejera, que es un espacio que se han tomado los violentos, los vándalos y los delincuentes, cuyos crímenes desvían la atención y deslegitiman las demandas sociales. Sólo sirven para la crónica roja y como base del discurso de populistas, manipuladores y nefastos líderes. Porque eso está claro como el agua: siempre son los nefastos líderes opositores los que manipulan y se benefician de una masa ignorante, minoritaria y violenta que hoy protestan para un bando, cuando antes lo hicieron para el otro.
Finalmente, para quienes han visto con preocupación la experiencia de la Participación Ciudadana en otros países Latinoamericanos. A ellos les digo que la Democracia Participativa no le quita poder a los Representantes, sino que vela por un ejercicio honesto y de calidad de la política, buscando recuperar y mantener la credibilidad y la confianza en la Democracia Representativa. Se trata de entregarle a la ciudadanía alternativas democráticas, efectivas y pacíficas para expresar su malestar y exigir la actuación oportuna de las instituciones frente a las decisiones y comportamientos indebidos de la autoridad.
Es posible que quienes hoy pretenden manipular la ciudadanía y se aprovechan de los más vulnerables, igual pretendan aprovecharse, haciendo un mal uso de los nuevos Instrumentos de Participación Ciudadana. Pero, esta dolosa actitud no debe ser lo único más preocupante que lo que hoy tenemos. Además, está la convicción que siempre es mejor perseverar en resolver los problemas por medios pacíficos y no por medios violentos. Debemos mantener el compromiso de promover y perseverar en una estrategia de formación que aumente en el país una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada.
No olvidar que el común denominador de lo que puede denominarse experiencia negativa de la democracia participativa en Latinoamérica, está justamente en la falta de formación ciudadana en el conocimiento y el uso adecuado de los Mecanismos de Participación Ciudadana. Permítanme la comparación: Les entregaron un conjunto de implementos para pescar, pero nadie o muy pocos saben pescar y tampoco hay mucha preocupación de quienes tienen la obligación, como los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, de ayudarles a superar carencia. RDS
viernes, 4 de septiembre de 2020
No Espere Cambios, Si Siempre Hace Lo Mismo
Pero, mi reflexión es sobre la forma como se “paran” algunos políticos frente a las cámaras o medios de comunicación para dar respuesta a la solución de los problemas. Ellos siempre hablan como desde el Olimpo. Están convencidos que tienen la “fórmula mágica” para resolver todos los problemas sociales. Son como niños jugando a “reyecitos” o “diosecitos”. Pareciera que nunca piensan en las causas que han hecho que existan problemas por tantos años y que se arrastren o eternizan en el tiempo. Porque los diagnósticos están hechos. Es más, estoy convencido que muchos problemas están sobre diagnosticados y algunos de ellos incluso, han tenido sus estallidos sociales en más de una oportunidad.
El día que estos personajes bajen del “Olimpo” y busquen la respuesta a los problemas que nos aquejan, escuchando y haciendo la real voluntad de la gente, ese día se ganarán mi respeto. El problema adicional es que estos personajes creen, que escuchar la gente, es solamente escuchar la voz de sus compadres y la de sus incondicionales fans. Por eso, de manera irrespetuosa o ignorante, siempre hablan en “nombre de todos los chilenos” aunque al oído solo le llegue la voz del jefe de su “partido”.
Estos personajes son los que, cuando llegan al poder, “desocupan el país”. No les sirve nadie que no sea incondicional a ellos. La instalación de su “modelo” sólo es posible sin una opinión contraria y la duración del proceso de instalación, depende de la resistencia que tengan los opositores, y para que sea “corta” condenan todo tipo de intervención extranjera, menos, por supuesto, la que vaya en su propia ayuda o defensa. Éstos, son los causantes de los millones de migrantes que deambulan por las calles del mundo, pidiendo limosna y padeciendo la humillación y la explotación de los “países hermanos”.
Sí un gobernante, realmente desea resolver los grandes problemas sociales, los que dividen la sociedad, los que más daño hacen a la gente, los que se arrastran por décadas e incluso cientos de años, no debería insitir en la postura partidista de "buenos y malos", sino que debería hacer uso de los Mecanismos de Participación Ciudadana, como por ejemplo el PLEBISCITO VINCULANTE. Pedir a la ciudadanía que sea ella la que se comprometa y la que se obligue a decidir la solución.
No voy a dar, en este limitado espacio, una clase sobre el uso y experiencia nacional e internacional de este y otros mecanismos de Participación Ciudadana. Sólo diré que, sí la Democracia Participativa (que no es lo mismo que Democracia Directa, ni desmonta la Democracia Representativa. Por el contrario, la fortalece y reivindica), no forma parte del corazón de la próxima Constitución Nacional, para no decir Nueva o Reformada, ya que con Apruebo o con Rechazo, debemos ajustar el contenido de la Carta a los nuevos tiempos… Repito, si la Democracia Participativa no forma parte del corazón de la próxima Constitución, estaremos condenados a sufrir otros doscientos años los caprichos de una clase política desprestigiada, que con muy honrosas y valiosas excepciones, es arrogante, mediocre y abusiva; que se ha tragado para sí, los recursos que en impuestos proveemos los ciudadanos y que opaca o desconoce el importante aporte que a diario les entregan los cientos de miles de profesionales en estudios técnicos para que tomen mejores decisiones, racionales y asertivas.
Mi invitación es a perseverar en la promoción de una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada. Nosotros, los que estamos viviendo la mayor crisis sanitaria, económica y social de la historia de Chile, tenemos la gran oportunidad de dejarle un legado de unidad, tolerancia, solidaridad y cooperativismo a las futuras generaciones. Una manera diferente de solucionar los problemas sociales. Con oportunidad y suficiencia, pero con responsabilidad, racionalismo y ayuda mutua. Sin la manipulación de nefastos líderes anclados en un pasado lleno de nostalgia y resentimiento. Aferrados a ideologías de derechas e izquierdas fracasadas y prácticamente inexistentes. Luchando contra los fantasmas de Capitalismos salvajes y Estados benefactores ya extintos.
Debemos fortalecer la Sociedad Civil y sus Organizaciones Sociales y Comunitarias, para hacer realidad la democracia participativa, frenar la anarquía y evitar el sacrificio y la inmolación de más vidas inocentes, parar la autodestrucción, la violencia y el vandalismo. Todo lo cual, solo daña y destruye a los más humildes y vulnerables. RDS
domingo, 30 de agosto de 2020
El Plebiscito. Corazón de la Participación Ciudadana
"El plebiscito es el más importante y representativo mecanismo de Participación Ciudadana que existe dentro de un sistema democrático, porque con él se pide a los ciudadanos y ciudadanas de un país la opinión sobre lo que debe hacer uno o varios poderes del Estado en un determinado asunto."
El Plebiscito es un mandato a las autoridades y por lo general es vinculante, porque también existe el plebiscito no vinculante, que no es obligatorio y que también se conoce como de consulta a la ciudadanía. En lo personal no me gusta este último tipo de plebiscito, porque no siendo vinculante para las autoridades, no creo que sea necesario que un país incurra en costos y gastos tan elevados para conocer la opinión de la gente. Si se quiere hacer una consulta, para eso están las encuestas.
En Chile no es frecuente el uso del plebiscito, aunque ha habido de las dos modalidades, tanto vinculante como de consulta. La primera fue para el retorno a la democracia y la otra, ha sido utilizada por algunas alcaldías. El paso del gobierno o régimen militar a la democracia en 1989, fue producto de un plebiscito vinculante. Los ciudadanos votaron “SI” o “NO” por la continuidad o fin del sistema de gobierno o régimen que había. Desde aquella oportunidad nunca más se ha utilizado. Sin embargo, creo que debió ser utilizado en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos para pedir a los ciudadanos la aprobación de los cambios, que junto al parlamento, hizo a la actual Constitución. Un motivo adicional para haberlo hecho, fue validar o legitimar el proceso y la nueva Carta por parte de la ciudadanía. Esta omisión ha mantenido en entredicho la legitimidad de nuestra Constitución por una parte de la ciudadanía y creo que es la razón principal que ha motivado la convocatoria al plebiscito del próximo 25 de octubre.
De todas maneras, es un hecho que la actual Constitución necesita de cambios importantes para adecuarse a los nuevos tiempos que vivimos en Chile. Por ejemplo, democracia participativa, pluriculturalidad, deberes y derechos ciudadanos, compromiso con el cuidado de la naturaleza y el medio ambiente, autonomía regional, redefinición de las funciones de los poderes públicos y muchos otros temas que han estado siendo demandados desde hace muchos años y que ahora se repiten con más fuerza en diferentes espacios de opinión, conversación o debate.
Otro hecho es que los poderes del Estado no han demostrado tener la capacidad o la voluntad política para realizar los cambios, ni hacer respetar el Estado de Derecho. Sin embargo, han sido rápidos para hacer cambios constitucionales, cuando éstos favorecen sus intereses. En este contexto, la posibilidad de un Plebiscito Constitucional saltó como una gran oportunidad para todos los ciudadanos que por años, claman por un cambio en parte o en toda la Constitución, con la esperanza que una nueva Carta logre hacer realidad sus sueños.
En este sentido, las aspiraciones o ideas de
cambio Constitucional son transversales y no deben ser atribuidas a una
tendencia ideológica, ni partidista, ni generacional, ni de minorías. Es la
razón por la que la convocatoria al Plebiscito encontró el apoyo de una amplia
mayoría de parlamentarios. Lamentablemente, los acontecimientos del 18-O y la
mala estrategia de campaña de algunos voceros han puesto en peligro el éxito
del proceso Constitucional, al asociarlo a un chantaje de los opositores del gobierno por un lado, y por el otro, calificando de ilegítima la actual Constitución por
su origen aparentemente espurio.
Son estas posturas extremas, deslegitimadoras, agresivas y violentas las que
han radicalizado las posiciones y acaparado la atención en las redes sociales y
las decenas de conversatorios de vídeo-reuniones o encuentros telemáticos.
El ambiente se ha deteriorado mucho más con la presencia de la pandemia por el
COVID-19 y la resistencia a reducir el número de fallecidos y contagiados. Todo
lo cual es mirado con oportunismo o sospecha por las partes en cuestión que,
por lo demás, al estudiarlas con más cuidado, nos damos cuenta que son minorías
radicales. Aunque no por ello, menos dañinas e influyentes.
El mayor problema es que mientras los “unos” creen que los muertos y contagiados son un pretexto de los “otros” para postergar indefinidamente el Plebiscito, los “otros” creen que los “unos”, quieren hacer el Plebiscito, sin importar el avance de la crisis sanitaria, porque eso les permitirá tener una gran abstención, con lo cual sería más fácil tener el resultado que desean. La única realidad es que estas nefastas minorías en pugna, no están pensando en lo que necesita Chile y los chilenos, sino en ellos y sus fanáticos y egoístas seguidores. De seguirles el juego, al final nadie podrá disfrutar el resultado del Plebiscito, porque los perdedores no aceptarán el resultado y van a alegar manipulación y aprovechamiento de los ganadores. Por otra parte, de ganar el Apruebo, la nueva Constitución llevará el engendro de la ilegitimidad y los chilenos viviremos nuevos estallidos sociales, hasta que se logren los cambios que los perdedores demandan...
Entonces, volveremos a "fojas cero" y el ciclo se repetirá una y otra vez, hasta que tengamos una Participación Ciudadana lo suficientemente Inteligente, Inclusiva e Informada que sea capaz de cerrarle el paso a estas "barras bravas" que no permiten llegar a la solución de los problemas, ni avanzar en igualdad, ni en justicia social. La noticia buena es que no es necesario esperar otra oportunidad para romper el círculo y sentarnos a la mesa y resolver los problemas sociales que por años nos agobian. Tal vez no se logre un modelo perfecto de país, pero seguro que aprenderemos a mirarnos a los ojos y a ver con solidaridad y comprensión, los temores y el sufrimiento que hay en todos.
No perdamos de vista que son suficientes las experiencias de otros países
latinoamericanos en procesos de cambio constitucional, similar al que se ha
iniciado en Chile. De todos ellos se puede aprender para sacar lo bueno y no
caer en los errores que cometieron. Pero para ello, es fundamental tener la
mente abierta y cerrada al fanatismo.
Es como un partido de fútbol que no tiene reversa, porque el desafío ya fue
aceptado. Tenemos que dejar de lamentarnos del origen de la convocatoria, del
estado de la cancha y parar de sabotear la realización del partido. Debemos
jugarlo poniendo en la cancha, cada uno, lo mejor que tenemos. Poniendo tarjeta
amarilla a quienes han cometido faltas y avanzar en el juego, sin dudar en
sacar tarjeta roja a quienes insistan en el juego sucio o pesimista. En Chile no sobra nadie, sólo nos falta un poco de sensatez y hacernos cargo de las omisiones del pasado. RDS
lunes, 24 de agosto de 2020
Nueva Constitución. Pero, no a Cualquier Costo
"Sabemos que los problemas de Chile son políticos y por lo tanto se necesita voluntad política. Políticos con voluntad. Una clase política noble y honorable para resolverlos. Los marcos legales son importantes, pero jamás reemplazarán las intenciones de quienes tienen el deber y la responsabilidad de dirigir y orientar los destinos del país."
Ninguna persona sensata, preocupada por el futuro del país y que además crea que necesitamos de una participación ciudadana más inteligente, más inclusiva y más y mejor informada, debe ser indiferente al plebiscito por una nueva Constitución que está convocado para el 25 de octubre. Porque ya no se discute si se hará o no, sino cuándo se hará, y la fecha del 25 de octubre parece inmodificable para los más ansiosos.
En esa dirección, a partir del próximo miércoles, las campañas deben concentrarse en conseguir el mayor número de votos para su opción: "Apruebo" o "Rechazo", porque la abstención es el peor resultado para quienes apuestan por una u otra, toda vez que no tendrá mucho sentido gastarse cientos de millones de pesos en plena crisis sanitaria, social y económica, para realizar un plebiscito que cambie una Constitución por considerarse "ilegitima," por otra que también puede resultar "ilegitima" si no logra convocar a una importante mayoría de chilenos.
El país está dividido y la preocupación debería ser la unión y no la radicalización ni la imposición de un modelo por otro, que sólo profundizaría el odio entre los chilenos y eternizará la alternancia del abuso del poder y la violencia.
La pandemia del COVID-19 no es culpa de ningún chileno, pero sobrevivir a ella y contribuir al menor número de contagiados y fallecidos, es responsabilidad, principalmente, del Estado y la clase política. Lamentablemente de un Estado débil y de una clase política percibida por la ciudadanía como incompetente y carente de credibilidad que, sin embargo, ahora tiene una enorme oportunidad de hacer bien las cosas, por lo menos esta vez, pensando en el interés general de Chile y los chilenos y no de sus particulares y mezquinos intereses. De nada servirá una nueva Constitución arrancada del lecho de pacientes enfermos, ni de ciudadanos en cuarentena y en riesgo, con temor a perder su vida.
Para quienes argumentan la "imperiosa" necesidad del plebiscito y el "ahora ya", quisiera que reflexionaran y se dieran cuenta que la ansiedad y el apuro, pueden ser contraproducentes y revertir la confianza de quienes ya hemos "comprado" la idea de un cambio de Constitución, especialmente cuando vemos que los promotores cada vez ponen menos interés en la legitimidad que debe tener el proceso con una mayor participación ciudadana. No se ve bien, que ya no les importe el porcentaje de abstención que probablemente tendrá el plebiscito, si se realiza a todo evento en tiempo de pandemia, sin vacuna y sin disminución del volumen de contagios.
Chile puede sobrevivir un año más sin plebiscito constitucional, así como a otro proceso electoral de parlamentarios y gobernantes, elegidos con poca votación, sin entusiasmo ni credibilidad, porque este proceso no necesita postergarse. Pero, será inaceptable obtener un resultado para cambiar la Constitución, forzando un proceso para que lo único que cambie sean las aspiraciones de las élites opositoras.
Con tristeza, hemos comprobado durante la actual crisis, que la falta de voluntad política para solucionar los problemas y construir una sociedad más justa e igualitaria, es más grande que el marco legal y constitucional que tenemos en el país. De hecho, se han realizado tres reformas constitucionales y los ciudadanos comenzamos a preguntarnos con sospecha: ¿Por qué no ha sido posible realizar los cambios que prioritariamente reclama el país desde hace tantos años?
Sabemos que los problemas de Chile son políticos y por lo tanto se necesita voluntad política. Políticos con voluntad. Una clase política noble y honorable para resolverlos. Los marcos legales son importantes, pero jamás reemplazarán las intenciones de quienes tienen el deber y la responsabilidad de dirigir y orientar los destinos del país.
Una nueva Constitución e incluso un nuevo proceso constituyente en el siglo XXI, sin una participación ciudadana masiva y comprometida, de nada servirá y sólo pasará a la historia como otra grosera y costosa petición de la clase política a la ciudadanía. Son muchos millones de pesos para las campañas, sin contar los costos directos del proceso. Está vez, en tiempos de grave crisis y cuando a todos los chilenos se les pide austeridad y hacen los más grandes sacrificios. ¡Qué horror! RDS
viernes, 14 de agosto de 2020
Carta Abierta a los Candidatos a la Directiva Nacional, Directivas Regionales y Consejeros Regionales de Evópoli 2020
Dicho lo anterior, no quisiera
perder esta oportunidad para compartir, con humildad y respeto, algunas reflexiones,
en momentos en que todos los candidatos han tenido la oportunidad de darse a
conocer y de compartir sus ideales e intenciones, reciban o no el apoyo de las
mayorías.
Hoy me duele Chile y quienes me
conocen saben muy bien que lo digo de corazón. Nuestro país está atravesando
por uno de los momentos más difíciles de su historia. No se trata solamente de
la crisis sanitaria, que también padece el resto de países del planeta que, además
arrastran una crisis social y económica, con consecuencias que todavía
desconocemos o no dimensionamos. Tenemos una crisis de liderazgo y de pérdida
de la credibilidad y la confianza, que atraviesan prácticamente todas las
instituciones del Estado, el mundo social, religioso, académico y empresarial.
Por ello, quienes buscan ocupar
posiciones de liderazgo en estos momentos, como ustedes aspiran, merecen toda
mi admiración y respeto, porque no tienen una tarea fácil. Todo, absolutamente
todo estará en contra. Se requiere mucho coraje y mucho amor a la Patria para
iniciar esta aventura. Sin embargo, no tengo dudas que de eso hay y sobra en
Evópoli. Necesitarán estar unidos y una vez que termine el proceso electoral,
deben pasar la página de la contienda y cerrar filas alrededor de los ganadores,
si así se les puede llamar a quienes tendrán la difícil misión de conducir los
destinos del partido en los próximos inciertos años que nos esperan.
Sin embargo, tengo la corazonada
que hay una fórmula que sacará adelante nuestro país y mantendrá fuerte el
partido, y que sólo ustedes pueden aplicar desde sus diferentes posiciones, con
el apoyo de quienes ocupan cargos de representación y de gobierno, y por
supuesto de los militantes y simpatizantes. Se trata de mantenernos firmes
contra el abuso del poder y la corrupción, para preservar la confianza y la
credibilidad que tiene la gente, en quienes forman parte de esta tienda.
Mantener con altura la discusión sobre las diferencias de opinión, recordando
que Evópoli es un partido liberal. Además, tolerante y eso no debe ser una
simple declaración de principios, sino una actitud de vida.
El plebiscito por una nueva Constitución, tiene tantos argumentos a favor como en contra. No nos perdamos en la “pelea chica”. Demos rienda suelta a nuestros argumentos para que gane nuestra opción, al tiempo que nos preparamos, con inteligencia y sabiduría. Sin rencores, para enfrentar la voluntad de las mayorías, que siempre será en favor de Chile y los chilenos. Hay temas que se deben revisar y hacernos los desentendidos, no ayudará a cambiar la percepción de la mayoría de los ciudadanos.
Debemos mantenernos firmes contra
la violencia en todas sus formas y cualquiera sea su origen. La violencia es el
chivo expiatorio e instrumento de oportunistas, falsos líderes y mercaderes de armas. Estos
personajes siempre estarán incentivándola para mantener sus ganancias y
alcanzar sus mezquinos objetivos, que nunca son para beneficio social o
colectivo, sino particular o de pequeñas camarillas. Es una estrategia antigua
y universal que la gran mayoría de las personas no queremos ni buscamos, pero
que siempre está presente por la voluntad y la acción de mentes egoístas y
criminales, con capacidad para mover minorías desubicadas o desesperadas. El
camino correcto para solucionar los problemas, sigue siendo el diálogo. Pero,
uno honesto y con real voluntad de llegar a acuerdos. La única
autoridad que podrá imponerse en todo el territorio nacional, capaz de hacer respetar
el Estado de Derecho, es la autoridad moral de quienes nos gobiernen y
representen.
Chile necesita un liderazgo
fuerte, convocante, dialogante e influyente, que sólo es posible tener con un
trabajo responsable, coherente y honesto. El que debemos comprometernos a
desarrollar y cuidar todos, especialmente quienes salgan elegidos.
Ser un líder o un dirigente
social, como ustedes pretenden serlo, es un gran desafío. Es más difícil e incluso peligroso serlo hoy
día. Por ello, es fundamental permanecer unidos y estar acompañados de una base
social que cada vez debe ser más numerosa, consciente y comprometida con lo que
se hace. Creo que ese ha sido el sentido
de quienes muy sabiamente, han promovido la existencia y fortalecimiento de los
Líderes Descomunales, donde muchos de ustedes orgullosamente también forman
parte.
Tengan siempre presente no
abandonar las bases. El objetivo no debe ser solamente ganar las elecciones,
ese sólo es el comienzo de un gran trabajo que debe elevar y potenciar las
Causas Sociales, que es otro acierto del partido, para ir en ayuda de las
comunidades, y para hacer realidad el ejercicio de una participación ciudadana
más inteligente, más inclusiva y más o mejor informada, que debemos promover y
extender a todos los rincones de nuestro país, hasta llegar con nuestra
presencia a todas y cada una de las organizaciones de la sociedad civil, que trabajan
sin descanso, sin recursos y sin apoyo suficiente de nuestro país, porque es
allí en donde se ven los frutos del trabajo social y de preocupación por los
demás.
Muchos éxitos y no olviden que no
están solos. Celebraremos sus aciertos y su entrega honesta. RDS
Participación
Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada
miércoles, 5 de agosto de 2020
FORMACIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos
lo mismo”
A.
Einstein
Esta es una invitación a trabajar
en un proyecto de formación ciudadana que genere una cultura de participación
más inteligente, más inclusiva y más o mejor informada. No es un desafío a
corto plazo, tal vez quienes lo impulsemos hoy no disfrutemos de todos sus
beneficios, pero podemos estar seguros que las futuras generaciones recibirán sus
frutos y estarán muy agradecidos. Eso es lo importante. A continuación, una exposición
de motivos:
Creemos que sin el apoyo de más
del 75% de la ciudadanía que emite su voto y con una abstención ciudadana que
crece y que está en más del 60%, no tienen mucho sentido hacer ninguna
consulta, ni plebiscito y menos un cambio de la Constitución Nacional.
De mantenerse la indiferencia
ciudadana en los procesos electorales, por causa del desprestigio de la clase
política, ya ni siquiera resulta atractivo un cambio de autoridades de
gobierno. Es demasiado alto el costo de un proceso electoral y es inútil, si
sólo es para cambiar rostros dentro de la misma clase política.
Los cambios de autoridades de
gobierno, con enroque de personajes, siguen siendo una pésima costumbre que
debería terminar, porque aumentan el desprestigio de la clase política
perpetuando los mismos o favoreciendo unos pocos privilegiados. Hacen un enorme
daño a la democracia. Personas que llegan a los centros de decisión por
voluntad directa de los partidos políticos y no por decisión de la ciudadanía,
siguen siendo un atentado a la democracia.
Tampoco deberíamos continuar
permitiendo que la culpa de las malas acciones de las personas, siga recayendo
en las instituciones, los programas, los modelos, el Estado o las empresas.
Entes sin vida ni accionar propio. La responsabilidad de las buenas o las malas
acciones, es siempre de los seres humanos, de las personas de carne y hueso, no
de las personas jurídicas, y esto debe decirse fuerte y claro, para combatir de
verdad la ineficiencia, la corrupción y el abuso de poder que han permeado
prácticamente todas las instituciones del Estado. Es fundamental formar la ciudadanía
para que asuma la responsabilidad individual y el autocuidado, por ejemplo, de
su salud en estos tiempos de pandemia por Coronavirus. La ciudadanía debe solidarizar
y cooperar en la seguridad, el crecimiento y el desarrollo integral, la
supervivencia de la comunidad y en la protección de la naturaleza y el medio
ambiente.
Debemos ayudar a salir a las
actuales y futuras generaciones de la vieja lucha de clases y la división entre
izquierdas y derechas, promoviendo una sociedad más justa, pluralista, cooperativa,
solidaria, libre, innovadora y emprendedora. En Chile ya no existe la izquierda
ni la derecha como orientación o tendencia ideológico-política. Sólo hay viejos enemigos. Ancestrales, casi
naturales e incondicionales. Todo lo que proponga una persona, tiene el rechazo
inmediato y unánime de sus enemigos de siempre. Por ello, son capturadas las
ideas, las demandas y las luchas sociales por parte de uno u otro bando, que
tampoco las puede sacar adelante porque no cuenta con el respaldo de la mayoría
de representantes de la sociedad. Las buenas ideas y políticas públicas
terminan bloqueadas o arrinconadas de manera caprichosa, en perjuicio de todos.
Hablar de la importancia de la
Participación Ciudadana, es como hablar de la importancia de la Educación.
Nadie la cuestiona, todos la mencionan y la reclaman. Todos tenemos algo que
decir de ellas. Sin embargo, la pregunta que pocos nos hacemos es: ¿De qué
clase de Educación o de Participación Ciudadana estamos hablando? Porque
existen muchas clases de ellas. Sobre la Participación Ciudadana, esta puede
ser activa o pasiva, de información, de consulta o de resolución, pacífica o
violenta, democrática o anárquica, …
Para evitar esta omisión hablamos de una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más o mejor Informada. Esto es así, porque la Participación Ciudadana debe ser democrática, activa, resolutiva y pacífica, para que contribuya a solucionar los problemas sociales y ayude al crecimiento y desarrollo de las personas, sus familias y sus comunidades, y entendemos la Participación Ciudadana como el compromiso voluntario y consciente, que declara públicamente un ciudadano, de ayudar en la solución de los problemas sociales, contribuir en la gestión y fiscalización del gobierno local, regional y nacional, denunciar los abusos, y ejercer libre, permanente y oportunamente sus derechos políticos y constitucionales, a través de mecanismos de participación democráticos y pacíficos.
Una razón adicional que nos
motiva a perseverar en la generación de una cultura de Participación Ciudadana
más Inteligente, más Inclusiva y más o mejor Informada, tiene que ver con la
necesidad de combatir la creencia equivocada de una buena parte de la
ciudadanía en teorías conspirativas, que la lleva a pensar en el manejo del
mundo por la decisión planificada y coordinada de una pequeña élite que está
moviendo a su antojo los hilos de la humanidad y en donde las personas comunes
y corrientes, no tenemos ninguna posibilidad de producir algún cambio. Esta
misma creencia es la que nos lleva a tener una actitud de inmovilidad,
indiferencia y sumisión, en donde somos más vulnerables y manipulables.
La reactivación de la economía y
la recuperación del empleo, requieren de la inversión pública y privada, pero
también de la colaboración de la Sociedad Civil y de una Participación
Ciudadana Informada, Inteligente e Inclusiva, porque personas sin historia, sin
registros, anónimas y clandestinas, son quienes más sufren en las crisis
sociales, por la imposibilidad de llegar a ellas con cualquier tipo de ayudas.
Debemos aprender a diferenciar la vulnerabilidad de las personas por ignorancia
que, por supuesto, necesitan de la sociedad civil para superarla, de la
anarquía que nada aporta y que debemos condenar y mantener aislada. No debemos
permitir que la desesperación se continúe confundiendo con la ignorancia, como
ha ocurrido en el retiro del 10% de los Fondos de Pensión.
Estamos de acuerdo con quienes
dicen que, el poder social normalmente pasa inadvertido para el hombre común,
que sólo identifica poder en el dinero, el prestigio, la tecnología y la
política. En todo el mundo, las masas han experimentado sustantivas mejoras
educacionales en el último siglo, pero parece bastante claro que ella no ha
generado un aumento en su capacidad de reflexión. Estas son tan permeables, como
siempre, a las ideas de «moda». Como dijo un filósofo, las nuevas ideas surgen
de unos pocos y se extienden gradualmente hasta llegar a ser el patrimonio de
una mayoría que apenas conoce su origen.
Nuestra democracia chilena está
en crisis porque la clase política perdió credibilidad y confianza. Por ello la
solución no está en el cambio de unos políticos por otros, sean de derecha,
izquierda o independientes, porque es la "clase" la que está en
crisis, aunque haya algunos políticos excelentes y honrosas excepciones.
Lamentablemente, las reiteradas decisiones equivocadas, con signos de egoísmo o
indiferencia de muchos parlamentarios, ha dejado la democracia en el grave
estado de debilidad y desprestigio en que se encuentra hoy. Tampoco la solución
está en cambiar el sistema democrático por la anarquía. Ni es aceptable ni
conveniente entregar el poder a militares, ni a empresarios... Entonces, ¿qué
hacer?
La respuesta está en rescatar la
democracia representativa y fortalecerla. Debemos suministrarle medicina y un
tratamiento adecuado. Esa medicina y tratamiento se llama Participación
Ciudadana, con Mecanismos Democráticos de Participación, que deben permanecer
latentes y activarse cuando los representantes (clase política gobernante o parlamentarios)
no estén respondiendo a los compromisos ni demandas ciudadanas...
Por supuesto que no basta con
tener los mecanismos, si la ciudadanía no está preparada ni capacitada para
utilizarlos. Y este es el desafío y compromiso que debemos realizar de manera
masiva, permanente y sistemática desde las organizaciones de la sociedad civil
y ésta es la invitación que estamos haciendo.
La Democracia Participativa es la
"muleta" que necesita la clase política y los chilenos, para evitar
que se derrumbe el Estado de Derecho, la democracia y con ellos el país
entero... Si los ciudadanos no hacemos nada por recuperar la democracia de
manera civilizada, tendremos que resignarnos a ver que gobernantes y parlamentarios
cambien sus agendas, programas y hasta sus principios y valores, por la acción
violenta y criminal de minorías manipuladas y aleonadas por políticos y
dirigentes nefastos e inescrupulosos.
Queda hecha la invitación para
que juntos trabajemos por un mejor país para todos. Sigue a fundescochile en las redes sociales. RDS





