miércoles, 26 de agosto de 2026

Participación Ciudadana en la Gestión Pública. El Desafío de Combatir el Abuso del Poder y la Corrupción

 El propósito de esta charla es sensibilizar a quienes me escuchan sobre la importancia de participar activamente en la vida de la nación, de la región y de la localidad en donde residimos. Nunca antes como hoy tiene tanta validez el clamor que hizo Martin Luther King cuando dijo: “No me duelen los actos de la gente mala. Me duele la indiferencia de la gente buena”. Hoy también debemos recordar el poema de Bertolt Bretch “Ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde”.1

Sin lugar a dudas el título de esta charla es en mismo un desafío, porque encierra diferentes temas que pueden ser tratados de manera independiente y porque, además, cada uno de ellos da para una larga conversación. De partida, les invito a consultar en Internet estos temas utilizando sus etiquetas de manera independiente para su búsqueda. Se sorprenderán de lo abundante de la bibliografía. De todas maneras, al final les dejaré algunas referencias para quienes se interesen en conocer un poco más o profundizar en estos temas, que considero deben estar en el centro de atención de las actuales y futuras generaciones, especialmente de nuestra América Latina.

Comenzaré por reconocer el complejo mundo en el que estamos viviendo el día de hoy, en donde según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para la Migración -ACNUR2: aproximadamente 80 millones de personas en el mundo han sido forzadas a desplazarse y en donde un país Latinoamericano -Venezuela- ocupa el segundo lugar de países con mayor número de desplazados. Hay más de 10 guerras activas y más de 50 conflictos que siguen causando muertes violentas y desplazamientos de la población. El problema adicional es, las consecuencias de los conflictos internos de cada país, que también las padecen los demás países del mundo, especialmente los países vecinos. Así, por ejemplo, Turquía es el país que más sufre con los desplazados por la guerra de Siria; y Colombia es quien más padece con los desplazados por el conflicto venezolano. Sin contar que Colombia ha sido una fuente permanente e histórica de desplazamiento y migración de sus habitantes de manera interna y por el mundo, en donde en el último decenio el 8.36% de la población se ha visto involucrada, según una publicación del Centro de Estudios Demográficos y Urbanos de México escrita por Nubia Ruiz: 2011,3 y titulada el Desplazamiento Forzado en Colombia.


Personalmente, soy una de esas víctimas que hace 25 años fue desarraigada y obligada a una emigración forzada de Colombia hacia Chile y aunque mi experiencia como migrante ha sido positiva, quizás por mi formación en el exterior o por la experiencia de mis padres, que 20 años atrás ya habían sido obligados a desplazarse al Ecuador, la verdad, es que es una experiencia que no se la deseo a nadie, porque ser extranjero sólo es grato cuando se está de paso, cuando somos turistas. No conozco ningún país que, en la práctica, acoja a los inmigrantes como a sus ciudadanos o como uno de los suyos. Esto sólo ocurre en las novelas y películas como Shogun o Lawrence de Arabia y eso después de muchos sacrificios y humillaciones. Esto no es una queja, es una realidad que quiero destacar para abordar la importancia del tema de esta charla y llamar la atención de quienes me escuchan de no ser indiferentes a los acontecimientos que ocurren en nuestro país, en la región y en el mundo. Las declaraciones oficiales de acogida y mano amiga a los extranjeros y migrantes por parte de regímenes y gobiernos del mundo, sólo son eso, discursos políticamente correctos, que distan mucho de la dolorosa experiencia que viven los cientos de millones de personas desplazadas por el mundo. Pensemos que, la mayoría de los conflictos que hay en el mundo, son por acusaciones de los nativos a las invasiones de sus territorios y espacios culturales y religiosos. En este sentido, es fácil reconocer lo poco que hemos avanzado, en la práctica, en la campaña por vivir en un “mundo sin fronteras”, no obstante vivir en un planeta cada vez más globalizado.

La lucha por la identidad y la defensa del origen sigue siendo más fuerte que la voluntad por la integración, la inclusión y la igualdad. Los pueblos originarios, por ejemplo, se resisten a integrarse al nuevo mundo y luchan por la recuperación de sus tierras y tradiciones. Los estadounidenses se resisten a la convivencia armónica con los afrodescendientes, no obstante haber estado juntos en varias guerras. Palestinos e israelíes se niegan a reconocerse mutuamente y compartir un mismo territorio a pesar de tener un mismo y milenario origen en ese espacio. Vivimos en un extraño mundo multi-polarizado, en donde el que alcanza un poco de poder lo aprovecha para excluir a todos los que le resultan contrarios o diferentes.

Vivimos en sociedades que lo único que tienen de común es que son gobernadas por una clase política, que con contadas excepciones gobierna de espaldas a la ciudadanía y a sus necesidades. Poco idónea, corrupta, codiciosa, abusadora del poder, mientras los habitantes ven con angustia como la pobreza, el desempleo, la desigualdad y la injusticia social sólo son banderas, utilizadas para llegar a los centros de decisión. No son desafíos que los líderes acepten para erradicarlos, sino elementos para armar discursos “sensibleros” o “cebolleros” y ganar el poder.

Por otra parte, los países sufren las consecuencias de las migraciones, porque no están preparados para brindarles la atención sanitaria y de servicios básicos que demandan las oleadas de gente desplazada; asumen en silencio la injusticia que padecen estos millones de personas, al no exigir una solución al país de origen, transformándose en países cómplices de regímenes autoritarios y criminales. La condición de los migrantes y refugiados, generalmente se agrava en los países anfitriones. Por ello, me resulta increíble ver que en el mundo son débiles o inexistentes las marchas y protestas contra los regímenes y gobiernos de países en conflicto, que provocan el desplazamiento forzado de sus habitantes y que también agravan y precarizan, las condiciones de vida de los habitantes de los países anfitriones. Y es aquí donde debemos reflexionar. Haciendo un llamado al pueblo, al soberano, de manera particular a las jóvenes y a las futuras generaciones, para que ejerzan y promuevan una Participación


Ciudadana cada vez más Inteligente, más Inclusiva y más mejor Informada, de todas las personas desde el momento que alcanzan el uso de razón, para no dejarse desplazar ni manipular por líderes inescrupulosos y perseverar en una Formación Ciudadana que amplíe el conocimiento y manejo adecuado y oportuno de los Instrumentos Pacíficos y Democráticos de Participación, que la humanidad ha ganado a sangre y fuego en cientos de luchas callejeras, porque no debemos olvidar que el paso del absolutismo a la democracia no fue por la generosidad de ninguna monarquía, como tampoco lo han sido los avances por tener una mayor y mejor democracia en donde, por ejemplo, la mujer ganó el derecho al voto, al igual que los trabajadores, los pueblos indígenas y los afrodescendientes, no obstante que la democracia ha reconocido desde sus orígenes la soberanía del pueblo y su derecho a elegir y controlar a sus gobernantes como lo han expresado filósofos y politólogos como Norberto Bobio:2008, Robert Dahl:1989, Giovani Sartori: 20054

En este largo proceso de transformación social por un mayor y mejor sistema democrático, en los países latinoamericanos debemos avanzar hacia una Participación Ciudadana en la Gestión y la Fiscalización Pública, apoyados en las conquistas de quienes nos han antecedido. Así, como en el reconocimiento de los países que firmaron en Lisboa-Portugal en junio de 2009,5 la Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública y que se suma a los cambios introducidos en las reformas constitucionales y en los procesos constituyentes que, además, han reconocido la Democracia Participativa y han incluido más y mejores Mecanismos de Democracia Directa.

En resumen, debemos avanzar y pasar de una lucha fratricida por la recuperación y defensa de los derechos básicos, a una relación civilizada, de armonía y empatía con las demandas de las minorías y de respeto por la voluntad de las mayorías. En donde la protección de los derechos humanos y una mayor calidad de vida para todos los seres vivos que habitan el planeta, estén en el centro de las políticas públicas de cualquier tipo de gobierno y en todos los países del mundo.

En un futuro y sociedad ideal, con una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada, ninguna demanda social por legítima que sea, será necesario exigirse por la vía de la violencia y menos vulnerando los derechos de los demás. Ya no está bien aceptar la destrucción de nuestras ciudades, espacios y servicios públicos, porque es autodestrucción. Tampoco debemos aceptar el enfrentamiento de la ciudadanía con las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública, porque es enfrentamiento entre hermanos, que aumenta la polarización y el resentimiento. Menos debemos aceptar que haya personas que se inmolen en las plazas públicas acosadas por la desesperación de no sentirse escuchadas ni ser parte de la sociedad.

La tesis que postulo o mejor, la utopía que invito a seguir, es que las crisis sociales que vivimos, que han llevado a la gente a la protesta, la marcha, las movilizaciones sociales, la autodestrucción, el sacrificio y la pérdida de vidas inocentes, debe tender a la disminución y desaparición y evolucionar a una estrategia en donde prime las acciones de las instituciones de un Estado Justo que además, tiene el respaldo ciudadano, que se puede materializar con el uso de los Mecanismos de Democracia Directa, que han sido incorporados en las constituciones políticas de América Latina y que no tengo duda, son mucho más efectivos para lograr los cambios o transformaciones sociales que todos deseamos.

Finalmente, y esto es muy importante, no puedo dejar de reconocer lo complejo y difícil que resulta este nuevo escenario de aspirar a la generación de una nueva cultura ciudadana, porque el problema que tenemos es que, en medio de tanto crecimiento económico, logros y avances científicos, en donde los beneficios no llegan a todos los habitantes, sino que por el contrario, las brechas entre unos y otros son cada vez más grandes. A pesar, que con cada política pública que se anuncia, nos sentimos como ganadores del boleto con derecho a vivir en un paraíso; pero pronto nos damos cuenta que es una ilusión y que sólo unos pocos privilegiados están incluidos para vivir en él.

Por todo lo anterior, la conclusión es que el camino que debemos seguir o el desafío que debemos aceptar es que nos involucremos en la formulación, la gestión, la fiscalización y la evaluación de las políticas públicas y no solamente estemos disponibles para la crítica, la marcha y la protesta cuando ya no hay nada por hacer. Esta estrategia de la Participación Ciudadana para la Gestión Pública, que no sólo es posible, sino que además forma parte del deber ser de la Democracia Participativa, requiere de un proceso de Formación Ciudadana permanente, que no creemos que vaya a ser asumida por la clase política tradicional que ha encontrado en la ignorancia y la indiferencia ciudadana el mejor aliado para perpetuarse en el poder, no obstante ser de manera general, con contadas y honrosas excepciones, una clase política desprestigiada y despreciada por sus constante actos de corrupción y abusos del poder que con sus actos, sólo han agravado la condición de injusticia social y desigualdad que padecen la inmensa mayoría de los habitantes de este planeta. La Formación Ciudadana debe ser al mismo tiempo un derecho ciudadano y una obligación del Estado y deben ser las Organizaciones Sociales y Comunitarias las llamadas a asumir esta tarea, llevando incluso, un control del comportamiento y la tendencia de los indicadores de corrupción. Sobre este último punto les recomiendo un estudio de la CEPAL, sobre la Corrupción y la Impunidad en América Latina. 6 que expone las relaciones entre crimen organizado, exclusión social e ingobernabilidad; por otra parte, analiza la desconfianza social con motivo de la crisis de legitimidad que sufren las democracias en la región, debido a la falta de transparencia pública y a la corrupción. También se analiza el índice de corrupción de Transparencia Internacional, frente al cual urgen políticas de buena gobernabilidad y anticorrupción.

NOTAS

 1 Texto del Poema de Bertol Bretch: Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. - Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. - Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco me importó. - Mas tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. - Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. - Ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde.

2 ACNUR. Tendencias Globales. Desplazamiento Forzado en 2019. “El 1% de la humanidad se encuentra desplazado” Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados

3 Ruiz R, Nubia Yaneth. 2011. El Desplazamiento Forzado en Colombia: Una revisión histórica y demográfica. Estudios Demográficos y Urbanos. Vol. 26. N°1 México.

4 Sartori, Giovanni. 2005. Teoría de la Democracia

5 Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública. 2009. Carta firma por 16 países en Lisboa-Portugal.


Bibliografía

·        Bobbio, N. (2008). Democracia. En Bobbio, Norberto, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino. Diccionario de Política. Tomo 1. México: Siglo veintiuno editores.

·        Dahl, R. (1989). La poliarquía: participación y oposición. Madrid: Tecnos

·        Lissidini, A. (2008). Democracia directa latinoamericana: riesgos y oportunidades. En Y. W. Alicia Lissidini, Democracia directa en Latinoamérica (págs. 13-62). Buenos Aires : Prometo Libros.

·        Londoño O. Juan F. (2015). Democracia participativa en Colombia: Entre la promesa incumplida y el propósito colectivo. CEDAE y Registraduría Nacional del Estado Civil. Colombia

·        Sartori, G. (1987). The Theory of Democracy Revisited. Catham, NJ: Catham Publishers.


6 Wiledant, Gonzalo y Otra. 2007. La Corrupción y la Impunidad en el marco del desarrollo en América Latina y el Caribe: Un enfoque centrado en derechos desde la perspectiva de las Naciones Unidas. Serie Políticas. Públicas. División de Desarrollo Social. Chile


·        Welp, Y. (2015). Las instituciones de la participación ciudadana en América Latina. Recuperado el 30 de 08 de 2015, de Reformas Políticas en América Latina :

http://reformaspoliticas.org/reformas/democracia-directa/yanina-welp/

lunes, 22 de junio de 2026

¡COLOMBIA: EL PÉNDULO NOS ESTÁ MATANDO!

Pueblo vs Ciudadanos: La lección de un resultado ajustado

   Desde la sensatez y la justicia, pregunto: ante un resultado electoral tan ajustado en Colombia, ¿no es hora de un gobierno de unidad nacional?

   Lo que vimos no fue una elección normal. Se pareció más a una guerra entre dos fuerzas igualmente poderosas. Es difícil creer que un solo vencedor pueda imponer su programa y su voluntad sin partir al país en dos.

   Y ese péndulo que va de un gobierno de extrema izquierda a uno de extrema derecha cada cuatro años, es una señal de alerta. De un lado, habla de la desesperación de un pueblo que no ve soluciones a sus problemas reales. Del otro, habla de la ignorancia de una ciudadanía que olvida algo básico: en democracia solo se avanza respetando libertades y haciendo acuerdos con el opositor. Gobernar a punta de imposición hace mucho daño a la paz y la convivencia. Es contradictorio pensar en lógicas totalitarias dentro de un país democrático.

   Aquí hago una distinción que uso siempre. Hablo del "pueblo" como esa masa creciente que se mueve para sobrevivir, apoyando a quien le prometa solución, sin importar la ética ni la moral de quien gobierne. Y hablo de los "ciudadanos" como los responsables de trazar el rumbo del país.

   Por eso insisto en algo que suena a cantinela, pero es urgente: Participación Ciudadana más Inteligente, Inclusiva e Informada. Lo digo para diferenciarlo de quienes usan la palabra "pueblo" de forma despectiva, solo para echarle la culpa de la violencia y la insurrección.

   Desconocer el respaldo masivo que tiene cada lado es desconocer a millones de colombianos. Al final, Colombia no necesita vencedores que impongan. Necesita líderes moderados, sensatos, que entiendan que si queremos vivir en paz y avanzar, toca dejar la confrontación y perseverar en acuerdos y políticas comunes para gobernar juntos.

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   El punto es simple: o seguimos saltando de un extremo al otro cada cuatro años como si Colombia fuera un columpio, o nos sentamos a hablar como vecinos.

   Yo ya elegí: prefiero ser Ciudadano que construye, antes que Pueblo que solo sobrevive, grita... y después se queja de que nada cambia.

   Y usted, ¿qué prefiere para sus hijos? ¿cuatro años más de pelea de gallos o intentar un gobierno donde todos quepamos, aunque nos toque ceder la silla?

   Déjeme su opinión aquí abajo. Pa' eso es la democracia: pa' hablar, no pa' pelear. Y si no estamos de acuerdo, pues al menos nos tomamos un tinto sin tirarnos las sillas. -Rubén Solano

sábado, 11 de abril de 2026

Ximena Lincolao: El espejo roto

Rafael Gumucio
10 de Abril del 2026
"La agresión a Ximena Lincolao no es solo violencia, sino también un discurso. Nos dice que los mapuches pueden ser una causa noble que se defiende todo el año, pero una ministra mapuche es una ofensa, por ser ministra y por ser mapuche. Nos dice que la lucha de clases es una bandera hasta que llega alguien que la ganó."
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De todos los enemigos que podemos llegar a tener, el más invencible y pertinaz es siempre el espejo. Este suele decirnos verdades que no queremos asumir sobre nosotros mismos. Nos muestra lo que somos y no nos gusta ser. Aunque otras veces hace algo peor: nos muestra lo que no somos, lo que pudimos ser y ya no seremos.

Este odio ante el espejo es lo único que puede explicar la agresión brutal y ciega de la que fue víctima esta semana la ministra de Ciencias Ximena Lincolao en la Universidad Austral de Valdivia. Los que la agredieron eran estudiantes de una universidad de provincia, de origen desfavorecido. Seguramente más de alguno de origen mapuche.

Ximena Lincolao es exactamente todo eso: una mujer de origen mapuche, que no viene de ningún tipo de élite y que llegó a ser quien es estudiando en una universidad de provincia, en su caso La Serena.

La primera parte de la vida de Ximena Lincolao es un perfecto reflejo de la vida de los que la agredieron salvajemente. Profesora de castellano y filosofía, infancia en la periferia de Santiago, estudios en una universidad más o menos precaria. La segunda parte, la inmigración con todo su dolor pero también con sus oportunidades, la construcción de una nueva carrera desde cero en los Estados Unidos, la absorción total de otra cultura, la del imperio, es para sus agresores una ofensa. Un precio, el precio del éxito, que no están dispuestos a pagar. Un precio que no deberían –si Chile fuese lo que promete ser, si la educación chilena fuese lo que promete ser– tener que pagar.

Porque es difícil no advertir que Ximena Lincolao, aunque habla un correcto castellano, piensa y razona en inglés, o más bien en norteamericano. Llegar a ser quien es, un ejemplo de éxito y de voluntad, de esfuerzo y de audacia (empresaria tecnológica en el corazón tanto de la tecnología como de la empresa), tuvo el precio de la distancia: no solo con sus vínculos sentimentales, sino con gran parte de lo que es su cultura, la mapuche y la chilena. 

Ximena Lincolao es así el ejemplo de que sí se puede, pero el precio que se paga por poder es quizás el que los estudiantes de una universidad desfinanciada, aislada, pauperizada no pueden pagar. Su violencia no es en ningún sentido explicable ni comprensible, porque no solo es ciega sino sorda y sobre todo tonta. Pero para abordarla es esencial entender que no se ejerce contra una ministra que no conocen ni contra un gobierno que no acaba de empezar, sino contra sí mismos. Una violencia que no dice nada y no quiere nada más que gritar “aquí estoy” y también y solo puede estar aquí. No salir, no buscar, solo quedarme aquí.

Ese grito sucede en una universidad que fue alguna vez un modelo. En pleno sur olvidado donde fueron a enseñar Luis Oyarzún y Jorge Millas, es decir lo más cercano que tuvimos jamás a un humanismo plenamente chileno. Intelectuales que llegaron al sur huyendo del fanatismo de la reforma universitaria, de la sordera de los extremos, de la incapacidad de escuchar al otro. En la isla Teja encontraron, o crearon ellos y muchos más, lingüistas, antropólogos, ingenieros, una universidad que mira la calma del río y piensa a su ritmo desde el sur y para el sur.

Todo ese enorme patrimonio cultural es, a pesar del esfuerzo ingente de muchos de sus académicos, en gran parte solo una nostalgia. La universidad está desfinanciada y demasiados de sus alumnos desconocen totalmente su pasado. Peor, no creen tener ningún futuro. Esto no es exclusividad de la Universidad Austral, sino una miseria que comparte con universidades de todas las provincias, incluida la Universidad de Chile. Otras universidades privadas viven la paradoja de tener abundantes recursos y nada demasiado académico en qué gastarlos. 

Los alumnos en casi todas las universidades públicas y privadas responden pruebas estandarizadas, leen resúmenes de resúmenes de libros de bibliotecas que no existen. Caminan por barrios universitarios carentes de teatros, de cines, de salas de concierto, pero llenos a rabiar de botillerías y locales de hotdog y sushipletos.

La esperanza de los mejores de entre los alumnos son las becas fuera de Chile, donde les enseñan lo triste y solo que es su país, exagerando por cierto esa tristeza y esa soledad. En otro idioma, pero sobre todo en otra cultura, aprenden el desprecio por su propio pasado o construyen una visión mitificada de él. Pocos de ellos, como lo hizo Ximena Lincolao saliéndose justamente de la rueda de los post-post-postdoctorados, saldrán del mundo de la educación, ese en que jugamos a enseñar a alumnos que juegan a aprender. Con mucho esfuerzo volverán de donde salieron: el aula y el sonsonete de las quinientas horas semanales del que habla Nicanor Parra.

La violencia, la del lenguaje y la de los gestos, está en todas partes. La ejercen los mandatarios de este mundo sin control; no pueden esperar que no la ejerzan los ciudadanos. Pero la agresión a Ximena Lincolao no es solo violencia, sino también un discurso. Es una manera de ser en el mundo, o de no ser tal vez. Lo que esta violencia dice es que el campus es su territorio y cualquiera que les haga ver la precariedad de este se convierte en su enemigo. Los mapuches pueden ser una causa noble que se defiende todo el año, pero una ministra mapuche es una ofensa, por ser ministra y por ser mapuche. La lucha de clases es una bandera hasta que llega alguien que la ganó. La violencia puede parecer un ataque pero es una defensa desesperada de los que creen su único recurso: la tierra arrasada sobre la que quieren que nada vuelva a crecer.- Rafael Gumucio

miércoles, 25 de febrero de 2026

Una Reflexion sobre la Explosión del Camión de Gas en Renca

    Desde la perspectiva de la gestión de riesgos y la ética de la responsabilidad, la explosión del camión de gas en Renca, fue un accidente que no debe verse simplemente como un "evento desafortunado", sino como el momento en que se puso a prueba, una vez más, la integridad de nuestro compromiso con nuestra vida y la vida de los demás. En este sentido podemos definir y analizar éste y otros accidentes, bajo tres pilares: 

1.- El accidente como un evento "Gestionable":

    Un accidente es una ruptura en el flujo normal de las cosas, pero no es una sorpresa absoluta. Definirlo así implica aceptar que, aunque no sepamos cuándo ocurrirá, sabemos que puede ocurrir.

    La clave es: Si aceptamos la posibilidad del evento, la preparación deja de ser una opción y se convierte en un deber moral. La tragedia se mitiga cuando el impacto choca contra una barrera de planificación previa. Los Bomberos saben muy bien esto.

2.- La "Diligencia Debida" como escudo contra el remordimiento:

     El remordimiento nace de la pregunta: ¿Qué habría pasado si hubiera hecho X? Para evitarlo, el accidente debe abordarse desde la Diligencia Debida por cada uno de los actores:

* Las Instituciones Públicas: Su éxito no se mide sólo en evitar el accidente, sino en tener protocolos de respuesta robustos y recursos listos.

* Las Empresas Privadas: Su definición de éxito debe incluir la inversión en seguridad por encima de la optimización de costos.

* La Población: La cultura de la prevención (saber qué hacer) transforma a la víctima pasiva en un actor de supervivencia. Los vecinos son los primeros en llegar al lugar de los accidentes, pero pueden ser víctimas, sino están preparados para actuar.

3.- El accidente como "Lección sin Negligencia":

    Podemos definir el accidente ideal (dentro de lo trágico) como aquel donde la falla fue técnica o natural, pero nunca humana por omisión.

     Conclusión: La Paz del Deber Cumplido. En última instancia, el accidente se define como una interrupción inevitable de la vida que nos debe encontrar de pie y preparados. Cuando todos los actores cumplen con su parte, el luto se vive con dignidad. 

    La tristeza es inevitable porque hay una pérdida, pero el remordimiento desaparece porque se tiene la certeza de que no se escatimaron esfuerzos. La sociedad puede sanar más rápido cuando sabe que lo que falló fue la circunstancia, no el corazón ni la voluntad de quienes debían protegerla.

    Para lograr esa paz mental individual y colectiva, que a muchos nos preocupa, para que el dolor no se convierta en culpa, debemos estar preparados para enfrentar la eventualidad de un accidente, una tragedia o una catástrofe.-Rubén Solano

jueves, 12 de febrero de 2026

Oda a Punta Arenas

     Llegamos a Punta Arenas un medio día desde Puerto Natales. Guiados por los dioses, caímos en el Club la Perla del Estrecho, donde el salmón y el calafate sour nos dieron la bienvenida y dejaron muy alta la impronta de la gastronomía y la atención de la región. 

    La Perla del Estrecho, es un restaurante con decoración colorida y abrumadora, donde la magia de la gastronomía se mezcla con imágenes, afiches, artesanías y recuerdos del ayer y hoy de ilustres visitantes. 

     Los fuertes vientos y la lluvia se fueron de vacaciones, dejaron un cielo despejado y la impecable limpieza de sus calles y veredas que invitan a caminar, descubrir y quedarse en la ciudad. 

   Punta Arenas nos roba el corazón con su belleza y calidez de su gente. Gracias a la bienvenida y el regalo de ser parte de su magia y su encanto, la ciudad se transforma en una caja de inagotables sorpresas. 

    Aquí conocimos a Claudia Catrin, nativa encantadora de Puerto Toro, el último pueblo habitado de Magallanes en la Isla Navarino, que apareciendo de la nada y sin más, nos regaló su tiempo y compañía, conduciéndonos por la ciudad con orgullo y alegría. 

   Juntos con ella y mí Rosita, recorrimos la Costanera Magallánica, la Zona Franca, el Monumento al Ovejero y el hermoso Cementerio, donación de Sara Braun para eternizar este pueblo en un bosque de pinos podados y esculpidos como dedales, que tocan el cielo sagrado. 

     La belleza de la ciudad, la pureza del aire, la calidez y generosidad de su gente y el amor por esta tierra, nos dejan sin aliento y el corazón a desbordar en recuerdos imborrables de Punta Arenas. 

    Isla Magdalena, santuario de pingüinos donde la naturaleza muestra su esplendor divino. El Fuerte Bulnes, testigo de la historia, lugar que evoca el pasado y la memoria. Una visita al  Museo Maggoriano y un recorrido por la Cervecería Austral no deben faltar en esta gira. 

    Culminamos estas vacaciones disfrutando de una suculenta centolla que esperamos atrapar por siempre en nuestro paladar. Soñando con Tierra del Fuego y la Antártida chilena, añoramos regresar y acariciando y besando el pie del Indio Patagón, cumplimos y confiamos en su tradición. -Rubén Solano R❤️R

sábado, 7 de febrero de 2026

Oda a la Gente Amable de Puerto Natales

    En tierras de viento y sol, donde la naturaleza es majestuosa y gentil, habita un pueblo noble y cordial, que ama su tierra con pasión y fervor.

   La Patagonia, con su belleza imponente, Torres del Paine, Glaciares, Cueva del Milodón,
el vuelo majestuoso de los cóndores, todo es un canto a la grandeza y la libertad.

   Y en esta tierra de maravillas, la gente es amable, sencilla y generosa, con un corazón tan grande como las montañas, y un espíritu tan libre como el viento.

    Rosita, mi compañera de viaje, comparte conmigo la magia de este lugar, su sonrisa ilumina los paisajes, y su amor hace que todo sea más especial.

    Su gastronomía, un deleite para los sentidos, calafate sour, salmón, centolla, cordero al palo, sabores que evocan la historia y la tradición, un festín para el paladar y el alma.

    Gente de la Patagonia, noble y valiente, que ama su tierra con pasión y fervor, gracias por compartir conmigo y mí Rosita vuestra hospitalidad, y por enseñarme a amar esta tierra como ustedes.

   Que la belleza de la Patagonia, siga inspirando vuestros corazones y vuestras almas, y que la amabilidad y la generosidad, sean siempre vuestras mejores virtudes.

   Gracias, gente amable de la Patagonia Chilena. Gracias, mi Rosita, por hacer de este viaje un sueño hecho realidad. -Rubén Solano

miércoles, 5 de noviembre de 2025

VOLUNTARIADO CON PROPÓSITO

¿Cuál es el rol transformador de las Personas Mayores Profesionales o los Profesionales Mayores en la capacitación de Dirigentes Sociales? Una reflexión sobre la entrega de herramientas al acompañamiento efectivo y una invitación a sumar experiencia y compromiso en organizaciones sociales.

El valor del voluntariado en la capacitación social

     El voluntariado ha sido siempre un pilar fundamental en el desarrollo de las organizaciones sociales. Cuando se trata de fortalecer el tejido social, la labor voluntaria adquiere una dimensión aún mayor, especialmente en el contexto de programas de capacitación para dirigentes sociales. Estas instancias no sólo buscan entregar conocimientos o herramientas, sino también potenciar el liderazgo y la capacidad de gestión de quienes llevan adelante causas comunitarias.

      En un mundo cada vez más complejo, las organizaciones sociales requieren voluntarios comprometidos que no sólo compartan información, sino que también acompañen el proceso de aprendizaje y aplicación en terreno. Aquí es donde el voluntariado cobra un sentido profundo y transformador.

      En Chile existen más de 400 mil organizaciones sociales, de acuerdo con estudios del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica. La misma investigación revela que aproximadamente el 60% de estas entidades se encuentran inactivas, lo que se manifiesta en la ausencia de actualización o renovación de las directivas registradas oficialmente.
 
Más allá de la entrega de información: El acompañamiento como clave del éxito

     La capacitación de dirigentes sociales suele centrarse en la transmisión de conocimientos, metodologías y buenas prácticas. Sin embargo, la verdadera diferencia se produce cuando estos aprendizajes se trasladan a la acción concreta dentro de las organizaciones. Es en este punto donde el acompañamiento se vuelve esencial.

     Acompañar implica estar presente, guiar, resolver dudas y apoyar en la implementación de nuevas herramientas o enfoques. Significa construir confianza y generar un espacio de diálogo donde los dirigentes puedan experimentar, equivocarse, corregir y crecer. El valor del voluntariado, entonces, radica en ir más allá de la simple entrega de contenidos, aportando compromiso, empatía y experiencia práctica para que el aprendizaje se traduzca en transformación real.

El perfil del voluntario ideal: Profesionales mayores como asesores implementadores

      En este escenario, los profesionales mayores representan un recurso invaluable. Su experiencia laboral y vital, sumada a una mirada reflexiva y madura, los convierte en candidatos ideales para actuar como asesores implementadores en programas de formación de dirigentes sociales.

       Estos voluntarios pueden aportar no sólo conocimientos técnicos, sino también habilidades blandas, capacidad de escucha, y una comprensión profunda de los desafíos que enfrentan las organizaciones sociales. Su rol como asesores implementadores es acompañar a las organizaciones en el proceso de llevar a la práctica lo aprendido, adaptando estrategias a cada realidad y favoreciendo el trabajo colaborativo.

Propuesta de invitación: Estrategias para convocar y motivar a profesionales mayores

     Reconocer y valorar la experiencia: Presentar el voluntariado como una oportunidad para compartir saberes y dejar huella en nuevas generaciones de líderes sociales.

      Ofrecer roles significativos: Invitar a los profesionales mayores a participar como asesores implementadores, con tareas claras y desafíos concretos en programas de formación.

     Comunicación directa y motivadora: Utilizar canales adecuados (redes de exalumnos, asociaciones gremiales, clubes de adultos mayores) y mensajes inspiradores que destaquen el impacto social y personal de su aporte.

      Flexibilidad y acompañamiento: Adaptar la participación a los intereses y tiempos de cada voluntario, y brindar apoyo continuo para facilitar su integración y labor.

     Visibilizar historias de éxito: Compartir testimonios de voluntarios mayores que ya participan, mostrando logros y beneficios de la experiencia.

Beneficios para voluntarios y organizaciones: Un impacto positivo y bidireccional

     La participación de profesionales mayores como voluntarios asesores no sólo fortalece a las organizaciones sociales, sino que también enriquece la vida de quienes deciden involucrarse. El voluntariado ofrece sentido, pertenencia y la posibilidad de seguir aprendiendo y aportando a la sociedad.

       Para las organizaciones, contar con el acompañamiento de asesores experimentados mejora la calidad de los procesos de capacitación, facilita la implementación de innovaciones y contribuye a la sostenibilidad de los proyectos. Para los voluntarios, es una oportunidad de crecimiento personal, de mantenerse activos y de construir nuevas redes de contacto y amistad.

Conclusión: Un llamado a la acción

       El voluntariado en organizaciones sociales, especialmente en el ámbito de la capacitación de dirigentes sociales, requiere ir más allá de la simple entrega de información. Es fundamental sumar acompañamiento, experiencia y compromiso para lograr una transformación real.

      Invitamos a todos los centros de formación superior e Instituciones que se preocupan del trabajo desarrollado por las organizaciones sociales en las comunidades a hacer partícipe de sus proyectos a los profesionales mayores invitándoles a poner su talento y trayectoria al servicio de la comunidad, actuando como asesores implementadores en programas de formación. Su aporte puede marcar la diferencia en la vida de muchas personas y organizaciones, construyendo juntos una sociedad más justa, solidaria y participativa. Rubén Solano