Primera parte
La tragedia en el Hogar de Personas Mayores en Pitrufquén, Chile, donde fallecieron 16 personas y otras 10 quedaron gravemente heridas por causa de un incendio que arrasó con todo, deja en evidencia, una vez más, el abandono en que se encuentran las personas mayores en nuestro país. Claro que no es la primera vez que una tragedia de esta naturaleza sucede, sólo que cuando ocurren, hay un escándalo, pero la noticia pasa, se olvida rápidamente y volvemos a nuestra rutina.
En esta clase de tragedias, están identificados los responsables del cruel manejo y comportamiento con las personas que, al llegar a la vejez, son olvidadas por la familia, por la sociedad y por el Estado.
En los años de servicio voluntario en Hogares de Personas Mayores o ELEAM, como siúticamente les dicen hoy, tal vez para no recordar que son seres humanos abandonados y despojados de su patrimonio y dignidad los que residen en ellos; fui testigo muchas veces de este cruel abandono y mal trato.
En una oportunidad, escuché una abuela decir, que prefería estar en el Hogar (ELEAM), porque en su casa las atenciones, el regaloneo y cuidados, eran únicamente para las mascotas. Cuando la invitaban a una reunión familiar, la sentaban en un rincón del living y sólo se acordaban de ella cuando era el momento de regresar a casa.
Otra abuela no entendía porque el dinero del patrimonio que tenía y había acumulado, no era suficiente para pagarle un Hogar (ELEAM) con mayores comodidades y personal capacitado para atender su minusvalencia y dependencia que iban en aumento por los achaques de la vejez.
La administradora de otro Hogar (ELEAM), me señaló a varios abuelos que llevaban mucho tiempo sin haber sido visitados por sus familiares. Ni siquiera volvieron a depositar el dinero mensual para atender sus mecesidades de pañales, me decía con angustia. Lo más grave, no tenía a quién "devolver" los abuelos: la familia no aparece y el Estado no se hace cargo de ellos. Sería inhumano dejarlos en la calle, me dijo con lágrimas en los ojos... No digo más, estas historias superan mi control emocional. Sólo diré que tengo más de treinta años al cuidado de personas mayores en mi tiempo libre.
En Chile hay 3.7 millones de personas mayores. Cerca del 20% de la población total tiene más de 60 años, según datos del INE. Este porcentaje ya está superando el número de niños y adolescentes. Muy pronto seremos un país de "viejos", sin un Estado capaz de hacerse cargo de ellos y sin un futuro generacional, que pueda equilibrar con tiempo y años de ahorro esta realidad.
La ciencia y la tecnología han puesto su ingenio al servicio de prolongar la vida humana, pero nadie parece estar interesado en crear los mecanismos para asegurar su supervivencia...
¡Mentiiira! Tal vez si hay quiénes se preocupan de controlar la explosión demográfica: Creo que son los "hacedores de guerras" que pueden direccionar sus armas hacia donde se les antoje, con el pretexto que son objetivos "hostiles", léase: una carga para sus intereses y en buen chileno, un "cacho para todos". Con la Inteligencia Artificial, mañana pueden enviar drones o robots a eliminar los viejos que estorban en el planeta. Pero, ese es otro tema. Mi preocupación ahora es, qué estamos haciendo con las personas mayores de hoy y cómo nos estamos preparando para enfrentar el envejecimiento de quienes vienen detrás. Porque, esto es lo fundamental. No debemos olvidar, que todos los seres humanos llegaremos con el paso de los años, a un estado de vulnerabilidad, debilidad, fragilidad, impotencia y dependencia, de la cual nadie podrá escapar y será imposible ser feliz, sobrevivir y vivir con dignidad, sin la ayuda y el apoyo de otras personas.
Desde el punto de vista legal hay una preocupación del Estado chileno, reflejada en la Ley 21822, que les invito a tener y conocer, ya que promueve un envejecimiento digno, activo y saludable de todas las personas mayores, con un marco integral para la protección del ejercicio y goce de sus derechos. El SENAMA debe elaborar una propuesta con participación incidente de la sociedad civil para hacer realidad los propósitos de la Ley. Debemos estar atentos a esta propuesta y ver cómo se vincularán las normas para proteger las personas mayores con mayor vulnerabilidad y cómo se sancionará el abandono social de ellos.
Personalmente, sugiero preocuparnos por conocer las medidas que realmente contribuyan a evitar el abandono de las personas mayores y castigar de manera ejemplar a los responsables de estos delitos, que califico de criminales. Tengo algunas ideas, para superar y sobrevir a esta última etapa de la vida. Llamo a esta propuesta "Personas Mayores con ALAS" (Autovalentes, Libres, Activas Socialmente) y en otro momento, me ocuparé de hablar sobre el tema para no agotar vuestra paciencia.
Próxima entrega: Segunda parte