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domingo, 30 de agosto de 2020

El Plebiscito. Corazón de la Participación Ciudadana

"El plebiscito es el más importante y representativo mecanismo de Participación Ciudadana que existe dentro de un sistema democrático, porque con él se pide a los ciudadanos y ciudadanas de un país la opinión sobre lo que debe hacer uno o varios poderes del Estado en un determinado asunto."

 

 El plebiscito es el más importante y representativo mecanismo de Participación Ciudadana que existe dentro de un sistema democrático, porque con él se pide a los ciudadanos y ciudadanas de un país la opinión sobre lo que debe hacer uno o varios poderes del Estado en un determinado asunto. Esto es muy diferente a lo que ocurre con la participación que periódicamente hacemos para elegir autoridades de gobierno y representantes a los centros de decisión, llámense Diputados, Senadores o Concejeros Municipales o Regionales. Aquí los elegidos actuarán en consciencia una vez han sido elegidos, es decir no están obligados a cumplir sus promesas de campaña, ya que en Chile no existe el voto programático, lo que significaría que los elegidos deberían ejercer el cargo para cumplir un mandato y no solamente para representar los ciudadanos.

 El Plebiscito es un mandato a las autoridades y por lo general es vinculante, porque también existe el plebiscito no vinculante, que no es obligatorio y que también se conoce como de consulta a la ciudadanía. En lo personal no me gusta este último tipo de plebiscito, porque no siendo vinculante para las autoridades, no creo que sea necesario que un país incurra en costos y gastos tan elevados para conocer la opinión de la gente. Si se quiere hacer una consulta, para eso están las encuestas.

 En Chile no es frecuente el uso del plebiscito, aunque ha habido de las dos modalidades, tanto vinculante como de consulta. La primera fue para el retorno a la democracia y la otra, ha sido utilizada por algunas alcaldías. El paso del gobierno o régimen militar a la democracia en 1989, fue producto de un plebiscito vinculante. Los ciudadanos votaron “SI” o “NO” por la continuidad o fin del sistema de gobierno o régimen que había. Desde aquella oportunidad nunca más se ha utilizado. Sin embargo, creo que debió ser utilizado en el gobierno del Presidente Ricardo Lagos para pedir a los ciudadanos la aprobación de los cambios, que junto al parlamento, hizo a la actual Constitución. Un motivo adicional para haberlo hecho, fue validar o legitimar el proceso y la nueva Carta por parte de la ciudadanía. Esta omisión ha mantenido en entredicho la legitimidad de nuestra Constitución por una parte de la ciudadanía y creo que es la razón principal que ha motivado la convocatoria al plebiscito del próximo 25 de octubre.

 De todas maneras, es un hecho que la actual Constitución necesita de cambios importantes para adecuarse a los nuevos tiempos que vivimos en Chile. Por ejemplo, democracia participativa, pluriculturalidad, deberes y derechos ciudadanos, compromiso con el cuidado de la naturaleza y el medio ambiente, autonomía regional, redefinición de las funciones de los poderes públicos y muchos otros temas que han estado siendo demandados desde hace muchos años y que ahora se repiten con más fuerza en diferentes espacios de opinión, conversación o debate. 

 Otro hecho es que los poderes del Estado no han demostrado tener la capacidad o la voluntad política para realizar los cambios, ni hacer respetar el Estado de Derecho. Sin embargo, han sido rápidos para hacer cambios constitucionales, cuando éstos favorecen sus intereses. En este contexto, la posibilidad de un Plebiscito Constitucional saltó como una gran oportunidad para todos los ciudadanos que por años, claman por un cambio en parte o en toda la Constitución, con la esperanza que una nueva Carta logre hacer realidad sus sueños.

 En este sentido, las aspiraciones o ideas de cambio Constitucional son transversales y no deben ser atribuidas a una tendencia ideológica, ni partidista, ni generacional, ni de minorías. Es la razón por la que la convocatoria al Plebiscito encontró el apoyo de una amplia mayoría de parlamentarios. Lamentablemente, los acontecimientos del 18-O y la mala estrategia de campaña de algunos voceros han puesto en peligro el éxito del proceso Constitucional, al asociarlo a un chantaje de los opositores del gobierno por un lado, y por el otro, calificando de ilegítima la actual Constitución por su origen aparentemente espurio.

 Son estas posturas extremas, deslegitimadoras, agresivas y violentas las que han radicalizado las posiciones y acaparado la atención en las redes sociales y las decenas de conversatorios de vídeo-reuniones o encuentros telemáticos. El ambiente se ha deteriorado mucho más con la presencia de la pandemia por el COVID-19 y la resistencia a reducir el número de fallecidos y contagiados. Todo lo cual es mirado con oportunismo o sospecha por las partes en cuestión que, por lo demás, al estudiarlas con más cuidado, nos damos cuenta que son minorías radicales. Aunque no por ello, menos dañinas e influyentes.

 El mayor problema es que mientras los “unos” creen que los muertos y contagiados son un pretexto de los “otros” para postergar indefinidamente el Plebiscito, los “otros” creen que los “unos”, quieren hacer el Plebiscito, sin importar el avance de la crisis sanitaria, porque eso les permitirá tener una gran abstención, con lo cual sería más fácil tener el resultado que desean. La única realidad es que estas nefastas minorías en pugna, no están pensando en lo que necesita Chile y los chilenos, sino en ellos y sus fanáticos y egoístas seguidores. De seguirles el juego, al final nadie podrá disfrutar el resultado del Plebiscito, porque los perdedores no aceptarán el resultado y van a alegar manipulación y aprovechamiento de los ganadores. Por otra parte, de ganar el Apruebo, la nueva Constitución llevará el engendro de la ilegitimidad y los chilenos viviremos nuevos estallidos sociales, hasta que se logren los cambios que los perdedores demandan...

 Entonces, volveremos a "fojas cero" y el ciclo se repetirá una y otra vez, hasta que tengamos una Participación Ciudadana lo suficientemente Inteligente, Inclusiva e Informada que sea capaz de cerrarle el paso a estas "barras bravas" que no permiten llegar a la solución de los problemas, ni avanzar en igualdad, ni en justicia social. La noticia buena es que no es necesario esperar otra oportunidad para romper el círculo y sentarnos a la mesa y resolver los problemas sociales que por años nos agobian. Tal vez no se logre un modelo perfecto de país, pero seguro que aprenderemos a mirarnos a los ojos y a ver con solidaridad y comprensión, los temores y el sufrimiento que hay en todos.

  No perdamos de vista que son suficientes las experiencias de otros países latinoamericanos en procesos de cambio constitucional, similar al que se ha iniciado en Chile. De todos ellos se puede aprender para sacar lo bueno y no caer en los errores que cometieron. Pero para ello, es fundamental tener la mente abierta y cerrada al fanatismo.

 Es como un partido de fútbol que no tiene reversa, porque el desafío ya fue aceptado. Tenemos que dejar de lamentarnos del origen de la convocatoria, del estado de la cancha y parar de sabotear la realización del partido. Debemos jugarlo poniendo en la cancha, cada uno, lo mejor que tenemos. Poniendo tarjeta amarilla a quienes han cometido faltas y avanzar en el juego, sin dudar en sacar tarjeta roja a quienes insistan en el juego sucio o pesimista. En Chile no sobra nadie, sólo nos falta un poco de sensatez y hacernos cargo de las omisiones del pasado. RDS

viernes, 14 de agosto de 2020

Carta Abierta a los Candidatos a la Directiva Nacional, Directivas Regionales y Consejeros Regionales de Evópoli 2020


"El camino correcto para solucionar los problemas, sigue siendo el diálogo. Pero, uno honesto y con real voluntad de llegar a acuerdos. La única autoridad que podrá imponerse en todo el territorio nacional, capaz de hacer respetar el Estado de Derecho, es la autoridad moral de quienes nos gobiernen y representen."  


Al igual que todos ustedes milito en el partido y aunque en esta oportunidad no me postulé para ningún cargo, quiero reconocer el esfuerzo y sacrificio que esto representa para cada uno. Aquí no hay dinero de por medio. Sólo vocación de servicio y seguramente alguna legítima aspiración a formar parte, en el futuro, de un centro de decisión política en el país o de algún órgano de gobierno.

Dicho lo anterior, no quisiera perder esta oportunidad para compartir, con humildad y respeto, algunas reflexiones, en momentos en que todos los candidatos han tenido la oportunidad de darse a conocer y de compartir sus ideales e intenciones, reciban o no el apoyo de las mayorías.

Hoy me duele Chile y quienes me conocen saben muy bien que lo digo de corazón. Nuestro país está atravesando por uno de los momentos más difíciles de su historia. No se trata solamente de la crisis sanitaria, que también padece el resto de países del planeta que, además arrastran una crisis social y económica, con consecuencias que todavía desconocemos o no dimensionamos. Tenemos una crisis de liderazgo y de pérdida de la credibilidad y la confianza, que atraviesan prácticamente todas las instituciones del Estado, el mundo social, religioso, académico y empresarial.

Por ello, quienes buscan ocupar posiciones de liderazgo en estos momentos, como ustedes aspiran, merecen toda mi admiración y respeto, porque no tienen una tarea fácil. Todo, absolutamente todo estará en contra. Se requiere mucho coraje y mucho amor a la Patria para iniciar esta aventura. Sin embargo, no tengo dudas que de eso hay y sobra en Evópoli. Necesitarán estar unidos y una vez que termine el proceso electoral, deben pasar la página de la contienda y cerrar filas alrededor de los ganadores, si así se les puede llamar a quienes tendrán la difícil misión de conducir los destinos del partido en los próximos inciertos años que nos esperan.

Sin embargo, tengo la corazonada que hay una fórmula que sacará adelante nuestro país y mantendrá fuerte el partido, y que sólo ustedes pueden aplicar desde sus diferentes posiciones, con el apoyo de quienes ocupan cargos de representación y de gobierno, y por supuesto de los militantes y simpatizantes. Se trata de mantenernos firmes contra el abuso del poder y la corrupción, para preservar la confianza y la credibilidad que tiene la gente, en quienes forman parte de esta tienda. Mantener con altura la discusión sobre las diferencias de opinión, recordando que Evópoli es un partido liberal. Además, tolerante y eso no debe ser una simple declaración de principios, sino una actitud de vida.

El plebiscito por una nueva Constitución, tiene tantos argumentos a favor como en contra. No nos perdamos en la “pelea chica”. Demos rienda suelta a nuestros argumentos para que gane nuestra opción, al tiempo que nos preparamos, con inteligencia y sabiduría. Sin rencores, para enfrentar la voluntad de las mayorías, que siempre será en favor de Chile y los chilenos. Hay temas que se deben revisar y hacernos los desentendidos, no ayudará a cambiar la percepción de la mayoría de los ciudadanos.

Debemos mantenernos firmes contra la violencia en todas sus formas y cualquiera sea su origen. La violencia es el chivo expiatorio e instrumento de oportunistas, falsos líderes y mercaderes de armas. Estos personajes siempre estarán incentivándola para mantener sus ganancias y alcanzar sus mezquinos objetivos, que nunca son para beneficio social o colectivo, sino particular o de pequeñas camarillas. Es una estrategia antigua y universal que la gran mayoría de las personas no queremos ni buscamos, pero que siempre está presente por la voluntad y la acción de mentes egoístas y criminales, con capacidad para mover minorías desubicadas o desesperadas. El camino correcto para solucionar los problemas, sigue siendo el diálogo. Pero, uno honesto y con real voluntad de llegar a acuerdos. La única autoridad que podrá imponerse en todo el territorio nacional, capaz de hacer respetar el Estado de Derecho, es la autoridad moral de quienes nos gobiernen y representen.   

Chile necesita un liderazgo fuerte, convocante, dialogante e influyente, que sólo es posible tener con un trabajo responsable, coherente y honesto. El que debemos comprometernos a desarrollar y cuidar todos, especialmente quienes salgan elegidos.

Ser un líder o un dirigente social, como ustedes pretenden serlo, es un gran desafío.  Es más difícil e incluso peligroso serlo hoy día. Por ello, es fundamental permanecer unidos y estar acompañados de una base social que cada vez debe ser más numerosa, consciente y comprometida con lo que se hace.  Creo que ese ha sido el sentido de quienes muy sabiamente, han promovido la existencia y fortalecimiento de los Líderes Descomunales, donde muchos de ustedes orgullosamente también forman parte.

Tengan siempre presente no abandonar las bases. El objetivo no debe ser solamente ganar las elecciones, ese sólo es el comienzo de un gran trabajo que debe elevar y potenciar las Causas Sociales, que es otro acierto del partido, para ir en ayuda de las comunidades, y para hacer realidad el ejercicio de una participación ciudadana más inteligente, más inclusiva y más o mejor informada, que debemos promover y extender a todos los rincones de nuestro país, hasta llegar con nuestra presencia a todas y cada una de las organizaciones de la sociedad civil, que trabajan sin descanso, sin recursos y sin apoyo suficiente de nuestro país, porque es allí en donde se ven los frutos del trabajo social y de preocupación por los demás.

Muchos éxitos y no olviden que no están solos. Celebraremos sus aciertos y su entrega honesta. RDS

 

Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada

martes, 27 de septiembre de 2016

En Colombia: ¿Votar SI o Votar NO?


Debería ser una decisión fácil de tomar, cuando han pasado tantos años de inútil violencia, con mas de 250 mil muertos, más de 5 millones de desplazados y con cero beneficios para ambos bandos.

Los colombianos hemos estado viviendo un conflicto innecesario que solo ha dejado tristeza y desolación en un país de tradición democrática, en donde los diferentes partidos políticos que han llegado al poder no han dado solución a los problemas de la sociedad y en donde las banderas que levantaron las FARC y que aún se resisten a bajar otros grupos armados tampoco han logrado hacer disminuir, mucho menos terminar con  la pobreza y la desigualdad en el país.  Por el contrario, la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor. La corrupción ha penetrado todas las instituciones del país y la justicia social sigue siendo una quimera.

Votar por el SI, no es votar a favor de la paz, sino apoyar los acuerdos realizados entre las FARC y el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos en la Habana - Cuba. Estos acuerdos dejan en evidencia el fracaso de las instituciones del gobierno por mantener la seguridad y el control del Estado y desconciertan a quienes jamás han considerado el camino de la violencia para alcanzar sus objetivos. El gobierno paga un precio muy alto a quienes por la vía de las armas fracasaron por alcanzar sus propósitos y envía una pésima señal a quienes padecen en silencio la injusticia social. Es un golpe bajo al Estado de Derecho. 

Votar por el NO, es hacerle el juego a quienes creen que hay colombianos que están a favor de continuar con una guerra absurda, lo cual no sólo es una grave mentira, sino una tremenda injusticia, porque todos los colombianos sabemos que en el país hay más grupos armados. De partida hay frentes de las FARC que no aceptan los acuerdos de la Habana y persiste el ELN que comanda Nicolás Rodríguez Bautista, alias "Gabino", que el mismo día de la firma del acuerdo en Cartagena de Indias, declaro una tregua en Colombia con tal motivo... Es claro que mientras existan grupos alzados en armas, cualquiera sea su motivo, los colombianos no tendremos paz, pero estos grupos si tendrán el incentivo para continuar su guerra y exigir cada vez mayores privilegios al gobierno de turno.

Entonces, votar NO o votar SI, no cambiará las cosas para la inmensa mayoría de los colombianos que seguiremos viviendo en medio de la pobreza, la injusticia, la corrupción, el crimen y la inseguridad. Si o NO, es como elegir sobre una moneda al aire en donde: "Con cara gana usted y con sello, pierdo yo"

El plebiscito profundizará las diferencias entre los colombianos y convertirá en héroes y millonarios a quienes nos han explotado y martirizado por más de medio siglo!


Por lo anterior, mi decisión es por la ABSTENCIÓN. Por primera vez en mi vida de ciudadano, no asistiré a las urnas este 2 de octubre de 2016.