Llegamos a Punta Arenas un medio día desde Puerto Natales. Guiados por los dioses, caímos en el Club la Perla del Estrecho, donde el salmón y el calafate sour nos dieron la bienvenida y dejaron muy alta la impronta de la gastronomía y la atención de la región.
La Perla del Estrecho, es un restaurante con decoración colorida y abrumadora, donde la magia de la gastronomía se mezcla con imágenes, afiches, artesanías y recuerdos del ayer y hoy de ilustres visitantes.
Los fuertes vientos y la lluvia se fueron de vacaciones, dejaron un cielo despejado y la impecable limpieza de sus calles y veredas que invitan a caminar, descubrir y quedarse en la ciudad.
Punta Arenas nos roba el corazón con su belleza y calidez de su gente. Gracias a la bienvenida y el regalo de ser parte de su magia y su encanto, la ciudad se transforma en una caja de inagotables sorpresas.
Aquí conocimos a Claudia Catrin, nativa encantadora de Puerto Toro, el último pueblo habitado de Magallanes en la Isla Navarino, que apareciendo de la nada y sin más, nos regaló su tiempo y compañía, conduciéndonos por la ciudad con orgullo y alegría.
Juntos con ella y mí Rosita, recorrimos la Costanera Magallánica, la Zona Franca, el Monumento al Ovejero y el hermoso Cementerio, donación de Sara Braun para eternizar este pueblo en un bosque de pinos podados y esculpidos como dedales, que tocan el cielo sagrado.
La belleza de la ciudad, la pureza del aire, la calidez y generosidad de su gente y el amor por esta tierra, nos dejan sin aliento y el corazón a desbordar en recuerdos imborrables de Punta Arenas.
Isla Magdalena, santuario de pingüinos donde la naturaleza muestra su esplendor divino. El Fuerte Bulnes, testigo de la historia, lugar que evoca el pasado y la memoria. Una visita al Museo Maggoriano y un recorrido por la Cervecería Austral no deben faltar en esta gira.
Culminamos estas vacaciones disfrutando de una suculenta centolla que esperamos atrapar por siempre en nuestro paladar. Soñando con Tierra del Fuego y la Antártida chilena, añoramos regresar y acariciando y besando el pie del Indio Patagón, cumplimos y confiamos en su tradición. -Rubén Solano R❤️R
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