jueves, 9 de mayo de 2019

El Desafío de Querer a los Mejores


Una reforma legal (laboral, salud, educación, pensiones, ...), debería ser motivo de alegría también para las Organizaciones Sociales, porque significa preocupación por un tema de interés social, por parte de las autoridades y es una oportunidad para avanzar en soluciones, beneficios y en derechos; aunque esta claro que, existiendo tantos intereses, es un desafío a la inteligencia y creatividad de los líderes y dirigentes sociales, especialmente para aquellos que en representación de los ciudadanos, de intereses políticos, sectoriales y/o territoriales, deben sentarse a defenderlos. Restarse, es negarse la oportunidad de avanzar y negársela a sus representados. En el fondo, es una demostración de incapacidad y desconocimiento del juego de la política y del significado de la democracia.

El mundo está cambiando a una velocidad cada vez mayor y la sociedad demanda tener representantes, líderes y dirigentes sociales capaces de adaptarse con rapidez y con mentalidad abierta y despojados de ideologías fracasadas o fuera de tiempo. Qué entiendan que los únicos enemigos de una sociedad son la corrupción y el abuso del poder, que hacen imposible el ejercicio y alcance de la justicia social.

Recordar que en política nadie pierde. Esto se escucha decir muchas veces y es cierto, porque no es un juego de suma cero. Todos podemos ganar. Es posible ganar más o menos que el adversario. Pero, jamás se pierde. Todo depende de la capacidad negociadora de los representantes. Aunque hay quienes por su exacerbada cultura de ambición y egoísmo, siempre consideraran una perdida el ganar o el avanzar poco.

Es fundamental que los ciudadanos perseveremos en tener buenos negociadores, buenos representantes en los centros de decisión y de poder del Estado a nivel nacional, regional y local, porque es aquí en donde como ciudadanos nos hemos equivocado muchas veces, es cuestión de dar una mirada al talento de quienes, por ejemplo, conforman el Senado o la Cámara de Diputados. Algunos, llegan a dar vergüenza y lo peor, es que ellos parecen disfrutarlo, en lugar de preocuparse por superarse a sí mismos, porque la sociedad y sus representados se estancan y muchas veces retroceden por su actitud, ignorancia y terquedad.

La democracia les da el derecho a las mayorías de gobernar, de liderar una propuesta o programa de gobierno, que debe reflejarse en políticas públicas y en leyes que, de todas maneras, deben validarse por otras fuerzas o poderes del Estado y la sociedad, en donde, no pocas veces, están los mismos aliados. Por ello, se requiere de mucha inteligencia, humildad y sensatez de quienes nos gobiernan y representan. Inteligencia para leer las demandas y prioridades de los ciudadanos, entender que un adversario no es un enemigo y que las respuestas deben cubrir la mayor parte del tiempo y del espacio, sin poner en peligro la economía del país ni la estabilidad del Estado. Humildad para reconocer que nunca se tienen todas las respuestas ni fórmulas de solución a los problemas y que por ello es importante escuchar los adversarios, pero por sobre todo escuchar los ciudadanos. Sensatez, para entender que los intereses de los adversarios, generalmente, representan demandas colectivas, que estos utilizarán en las mesas de negociación porque, ni la aprobación, ni la implementación de propuesta alguna, estará exenta de negociaciones, en donde todo debe transcurrir dentro de los principios y valores que han declarado y dicen promover los negociadores. Jamás a la obstrucción, a la trinchera y a la negación. Tampoco a la arrogancia, a la inconsecuencia y a la necedad.

A esta altura de los avances de la política y la democracia chilena, debemos estar preocupados de la actitud y las competencias de quienes nos representan en los órganos del Estado, porque no siendo la inteligencia, la humildad ni la sensatez el común denominador de quienes nos representan, no dará lo mismo con quién se discuta una política pública o un proyecto de ley, pudiendo resultar inciertas las decisiones que se toman en las comisiones o plenarias de un centro de decisión. Por ello, quienes nos representen deben estar cada vez más preparados en los temas de Estado, en las demandas ciudadanas, en las estrategias de negociación y en los principios y valores que declaran.  Es importante tener una visión clara del individuo, la sociedad y el Estado, y de la forma como deben relacionarse entre sí... 

Antes que se derrumbe la democracia representativa, es imperativo volver a la buena política, si alguna vez ha existido o se deberá construir una. Ésta también será un bonito desafío, que alguien debe asumir y ese alguien, incluye a las Organizaciones Sociales, cantera de líderes, que están en permanente contacto con la ciudadanía y sus necesidades. RDS

miércoles, 1 de mayo de 2019

Manipulación y Tergiversación de la Realidad



Qué capacidad de manipulación y de tergiversación tienen algunos. Llega hasta producir náuseas. La afirmación del Presidente Sebastián Piñera en China, en relación a que "los países tienen el sistema político que quieren", no solamente es cierta, sino que tiene raíces en sus firmes convicciones de demócrata, defensor de la libertad y de los derechos humanos. Algo que a esta altura de su vida y su carrera política nadie debería dudar. Salvo sus acérrimos enemigos.

Pretender colgarse de esta afirmación para acallar su voz contra el régimen que encabeza Nicolás Maduro y quitarle legitimidad al movimiento mundial de países democráticos que luchan contra las dictaduras, es demostrar, una vez más, la complacencia de algunos con un régimen que, si bien es cierto, nació en democracia, se transformó en la primera narco-dictadura de América y que para aferrarse al poder ha acudido al genocidio, al desplazamiento de la población y al exilio de millones de venezolanos, ha armado a miles de personas sin ninguna preparación previa. Muchos de ellos sicarios y delincuentes, para infiltrarlos en la población y mantenerla sometida bajo amenaza.

El apoyo de la autodenominada izquierda y su facción más ideologizada, es una nueva confirmación del fracaso de su modelo y de lo perverso que pueden llegar a ser sus métodos para tomarse el poder y mantenerse en él. Ha estado demostrado que su lucha no es por la justicia social sino por la hegemonía de su élite que vive en guerra por la ambición de territorio y poder. El resto, la inmensa mayoría de la población, debe optar por ir al exilio o entregar su dignidad al régimen. Son como bolas de Flipper, que se mueven al impulso de estos genocidas, que se regocijan demostrando al mundo la lealtad de sus seguidores; generalmente, una masa diezmada, en su mayoría ignorantes, hambrientos y enfermos que, para sobrevivir, deben callar las atrocidades del régimen, aplaudir sus excentricidades y cargar una libreta de por vida para recibir una ración de alimentos, una atención mínima.

Es urgente que, como sociedad democrática, avancemos en una participación ciudadana más inteligente e inclusiva. Una participación ciudadana que entienda la importancia del voto y defienda este derecho, ganado a sangre y fuego. Las debilidades del sistema y de la democracia no deben castigarse con abstención por parte de la población, porque esto significa dejarle en “bandeja de plata” el manejo del país a las minorías, con lo cual se esfuma el sentido de la democracia de ser la voz de las mayorías. Una participación ciudadana que entienda que los únicos enemigos de la justicia social, de la solución de los problemas sociales son la corrupción y el abuso del poder. Que el bienestar del país y de su economía, no depende de tener gobiernos de derecha o de izquierda, sino de contar con líderes responsables, idóneos y honestos. Un populista, es un potencial dictador. Un peligro para la estabilidad social, política y económica de cualquier país. 

Una participación ciudadana que vaya mucho más allá y vigile la labor de los gobernantes y sus representantes. Fiscalice los recursos y fondos del Estado, porque su origen y mantenimiento salen del bolsillo de todos los ciudadanos. Que comprenda que la población es más longeva y que crece a un ritmo que desafía la capacidad del planeta, mientras sus necesidades crecen a un ritmo exponencial; y que, en este sentido, el desafío está en las alianzas co-creativas, en donde actores de todos los sectores, públicos y privados, trabajen mancomunadamente en busca de soluciones, transversales, permanentes e integrales. Es la única forma que podemos cambiar muchas cosas que han debido cambiar hace cientos de años.

A propósito del Día del Trabajo, por ejemplo, no hay mucha diferencia entre las inhumanas condiciones en que se construyeron las Pirámides de Egipto, con las condiciones en que se construyeron castillos y catedrales en la Edad Media y las de explotación, con que hoy se construyen mansiones y rascacielos. 

No se conocen muchos trabajadores a lo largo de la historia, que hayan podido disfrutar de las obras que construyeron y que generalmente han sido para aumentar la riqueza, el orgullo y el poder de unas minorías, que no sería más grave, si no fuera por el comportamiento de castas de algunos, que cierran o niegan toda posibilidad de crecimiento y ascenso al resto de la población.

No cabe duda que el mejor modelo de sociedad para estas pseudo-castas en el siglo XXI, que se arropan con las necesidades de los más pobres y vulnerables, y que se llenan la boca con soluciones que no cumplen, continúan siendo las dictaduras, así como en el pasado lo fueron las monarquías. Regímenes bajo su control, con sometimiento total de una población indefensa y debilitada, lo cual logran con facilidad, además, con dadivas y/o amenazas. Las mismas estrategias que utilizan los criminales, para conseguir el apoyo y el silencio cómplice de los vecinos, que conforman sus redes de protección. 

Tal es lo que sucede en Venezuela, un país que está en manos de los cárteles de la droga en donde hasta los criminales han sido dejados libres de las cárceles para ser armados e integrar los "colectivos", donde también hay sicarios que controlan las calles y barrios de todas las ciudades del país, según las declaraciones y denuncias que han hecho los militares que han desertado y que además han testificado que son los narco-terroristas del ELN y mercenarios castristas, a cargo del entrenamiento de estos grupos. 

Lo anteriormente expuesto, debería ser suficiente para que la comunidad internacional y especialmente los organismos internacionales, condenen el régimen de Maduro y exijan su salida del poder. Un régimen que ha sobrepasado las atrocidades de todas las dictaduras de la historia de América, porque ha enviado al exilio a millones de venezolanos, ha sometido al hambre, las enfermedades y la miseria a toda la población que no lo acepta; que corrompió las fuerzas armadas y de orden; que entregó la soberanía del país a otras dictaduras corruptas y violadoras de los derechos humanos, no debe aceptarse en ningún contexto de convivencia internacional.

Finalmente, no debemos perder el hilo de la historia, ni de los acontecimientos que ocurren en Venezuela, para evitar la manipulación y la tergiversación de los hechos, porque resulta fácil para los defensores del chavismo, creer que el caos y el desastre que hoy se vive en Venezuela es producto de la conspiración de otros países y gobiernos y no de la corrupción y la incompetencia de un régimen que desde un principio se desvió del camino de la democracia para llevar adelante sus ideas y optó por el camino de la dictadura y el genocidio para imponerlas. Es fácil que, con el paso de los años, personas inescrupulosas, acusen a otros de las desgracias que ellos mismos provocaron por su ambición e irresponsabilidad. RDS

domingo, 28 de abril de 2019

Carta a un Diputado

Soy militante de Evópoli. Nunca antes había militado en un partido político y esta es la primera vez que hago públicas mis preferencias y convicciones, que han sido motivadas por las recientes declaraciones de un diputado, que le solicitó a Evópoli que, "defina su domicilio político." No entiendo mucho las intenciones de esta petición que le hace a Evópoli y aunque hay quienes dicen que sólo es una estrategia comunicacional, yo quisiera entender su buena fe y por ello, humildemente, quiero expresar mi opinión personal desde mi visión y experiencia como simple militante de un partido joven, tal vez el primero nacido en plena democracia.

Siento que el único domicilio político de Evópoli es el de las buenas ideas para contribuir en la solución de los problemas de nuestro país. Por ello creo, se ha ganado un espacio en los centros de decisión del país, en las entidades de gobierno y en el corazón de muchos chilenos. Porque ya no se trata de domicilios de derechas, ni de izquierdas, ni de centros. En un mundo tan globalizado y tan rico en experiencias de gobierno y regímenes de todo tipo, ya nada es tan auténtico ni tan original. Ni siquiera lo somos los seres humanos, aunque nos esforcemos por recuperar y cultivar nuestro origen ancestral. Claro que tampoco se trata de domicilios de trincheras o de billeteras, porque esas son viejas prácticas. Rezagos de una mala estrategia que mantiene en la UTI la credibilidad de la ciudadanía en la clase política. 

Evópoli es evolución política. Una alternativa diferente, que no nació para recoger ni deshacer algÚn Desastre Institucional de la política. Si la mayoría de simpatizantes o militantes provienen de algunos domicilios en particular, es porque encontraron un mejor hogar. Tal vez con más calor e iluminación, en donde todas las ideas y los debates son bienvenidos, aunque me consta que nadie nos garantiza un apoyo per se. 

El domicilio de Evópoli no tiene puertas, para permitir que el resto de los ciudadanos, sin domicilio previo o conocido, pueden entrar a conocer la tienda y compartir las actividades que permanentemente estamos realizando los militantes a lo largo y ancho del país, a través de las múltiples causas sociales que nos unen, nos motivan y convocan.

Se equivoca entonces, el estimado diputado, cuando pide a Evópoli definir su domicilio. ¿Qué otra cosa puede significar eso? ¿Qué los militantes y simpatizantes debemos cambiar de barrio o peor aún, en el caso de otros, volver a la vieja casa? … Evópoli, no es producto del azar. Nació con domicilio conocido y pretende que su dirección esté más clara en su Voto Político, para que nadie se equivoque al momento de ingresar. 

En Evópoli, los militantes lo sabemos y nos agrada, que la ciudadanía esté cada vez más empoderada, aunque esté cada vez más fragmentada. Por ello, entiende que el respeto a las autoridades por parte de la ciudadanía, por ejemplo, ya no resida en los cargos, sino en la capacidad que estas tengan de entender y dar respuesta a sus demandas. En este sentido creemos que las soluciones no deben continuar saliendo de la gaveta de los escritorios, ni menos de la cocina de los partidos. Es necesario construirlas con la misma comunidad. 

Personalmente considero que las alianzas no son una opción en democracia, sino una obligación. Y si pretendemos avanzar como sociedad, debemos tender puentes, más aún, si reconocemos que en nuestro país cada vez hay más partidos políticos y movimientos sociales, y que los centros de decisión en el país, crecen en número de temas o áreas y en cantidad de miembros. 

Por lo anterior, debemos perseverar en las alianzas y en los acuerdos. No está bien seguir el juego de algunos dirigentes y políticos que insisten en obstruir caprichosamente los planes y proyectos del gobierno nacional o de los regionales o locales de turno. Negar la “sal y el agua” es una mala estrategia en cualquier circunstancia, porque con ella todos perdemos, especialmente los más vulnerables y quienes esperan una pronta solución a sus problemas. 

En el trabajo que realizo como voluntario en los programas de organización social y desarrollo comunitario, me duele inmensamente el abandono en que se encuentran muchas comunidades, por la falta de competencias políticas de sus representantes. Muchas comunidades ni siquiera son importantes para algunos candidatos, porque según ellos, “esas” comunidades no marcan en el padrón electoral. Saber que hay políticos y gobernantes que condicionan el apoyo a una comunidad a la expectativa del caudal de votos o a la simpatía que demuestran sus habitantes por sus partidos o movimientos, es demasiado cruel… A las comunidades que visito siempre les digo, es necesario que todos trabajen y aporten en la solución de los problemas, sin mirar para el lado, porque cuando llegue a faltar el agua en la comunidad, por ejemplo, es probable que todos mueran de sed. Los de izquierda y los de derecha. Los de la “U” y los del Colo. Los viejos y los niños. Los pobres y los ricos… Unos más tarde y otros más temprano, pero nadie sobrevivirá. Y aquellos políticos que discriminen en la representación o gobiernen para unos y no para todos, estarán muy cerca de cometer genocidio. 

Finalmente, creo que los problemas sociales y económicos de nuestro país están claros. Las prioridades dependen de cada región, comuna, villa o grupo social y en ese sentido, tengo la convicción que nuestro país está sobre diagnosticado. Creo, además, que tenemos los recursos y/o la forma de obtenerlos. Hay talento y solidaridad innata. Entonces, ¿Qué hace falta? ¡Voluntad política! … y aunque es verdad, que es difícil conseguirla porque compiten muchos intereses, tendencias e ideologías; será imposible lograrla sí, además, no estamos dispuestos a conversar y negociar con quienes piensan diferente. 

Nadie podrá instalar un modelo socio-económico y menos impulsar una ideología si, ni siquiera tiene la capacidad de resolver los problemas sociales del presente, que agobian a la sociedad. 

En política y menos en democracia, no es inteligente cortar los puentes con ningún opositor y mucho menos, con nuestros aliados tradicionales. Si esto no lo entendemos, no solamente estaremos equivocados de domicilio político, sino más grave aún, estaremos también equivocados de domicilio profesional. RDS



Rubén D Solano S
Militante de Evópoli

¡No se la envié! … ¡Pero lo pensé!”


Líderes Descomunales


En el Consejo General de Evópoli, que se realizó el fin de semana, tuve la oportunidad de participar al final de del evento en un taller en que los asistentes debíamos identificar las cualidades de un gran líder, un líder descomunal. Teniendo en cuent,a la calidad humana de los asistentes y su rol dentro del partido, me pareció el lugar más adecuado para recoger las mejores ideas para definir y acercarnos a dicho perfil.

Las tres comisiones en las cuales se dividió la asistencia llegaron a la plenaria con un listado de valores y cualidades que debe tener un líder, las mismas que cada uno declaró tener y que, entre sí, tenían muchas coincidencias.

Creo, sin lugar a equivocarme, que todos las cualidades o valores declarados son importantes y necesarios y por ello, no deberían obviarse por los actuales y potenciales dirigentes sociales y líderes comunitarios. Mucho menos, por quienes aspiren a ocupar cargos de representación en centros de decisión política a nivel comunal o regional.

Ahora bien, debemos comprender que un líder no se hace de la noche a la mañana y menos a través de una declaración de principios y valores en los que cree, porque es mediante el trabajo permanente y la práctica constante de aquellos valores que lo podemos lograr, hasta que fluyan o emerjan de manera espontánea y natural de nuestro ser y de nuestro actuar. Siendo el mejor indicador de nuestro progreso el reconocimiento espontáneo que nos hacen quienes nos rodean.

Creo también importante decir, que el liderazgo no es una meta a la cual se llega para levantar un trofeo o un título que se adquiere en un centro de formación superior. No es un destino, sino un camino que construimos y entre más temprano mejor, y que solamente dejamos de recorrer cuando nos despedimos de este mundo.

Para cerrar esta introducción les diré, que tengo dos noticias: una buena y otra mala. La mala es que, es prácticamente imposible alcanzar la perfección para ser un gran líder. Son muchas las cualidades que debe tener. La buena es, que es posible lograrlo en corto tiempo, si se trabaja en equipo, complementando los talentos y cualidades que cada uno tiene.

Dicho lo anterior y reconociendo con humildad mis debilidades y carencias y el corto camino recorrido hacia el liderazgo, deseo compartir una reflexión, específicamente sobre tres valores, que por supuesto también fueron declarados por las comisiones: Lealtad, Honestidad y Solidaridad.

Estos tres valores tienen en común que, al tenerse como practica de vida, potencian la condición de las personas, especialmente de los líderes y que cuando no se practican o se violan, pueden hacer grave daño a quienes nos rodean y a las propias instituciones. En este caso a nuestro partido y al entorno de militantes y simpatizantes. Justamente, es por la pérdida de estos valores que vivimos en un mundo, en una sociedad y en un país con creciente perdida de la credibilidad en las personas y en las instituciones, y en un permanente conflicto.

Que estos valores hayan salido de las voces del encuentro y no de un documento, auguran un buen futuro para nuestro partido y para nuestra convivencia. Sólo resta perseverar en su práctica y hacer de ella un comportamiento natural, hasta ser paradigma y referente para otras instituciones y movimientos.

Perseverar en la defensa de los principios y valores de Evópoli y hablar de ellos, de su importancia y conveniencia para una sana convivencia social y próspera economía. Esto es lealtad.

Perseverar en la lucha contra la corrupción y el uso indebido de los recursos del Estado, que son generados y aportados por la sociedad. Esto es honestidad.

Perseverar en una gestión de las instituciones públicas y privadas, sin abuso del poder y con servicios oportunos y de calidad. Esto es solidaridad.  

Una Ciudad Justa, una sociedad justa, no es solamente territorio y personas, son también las acciones y las buenas prácticas que realizan día a día los dirigentes y líderes que la sustentan. Aspiraciones y sueños de excelentes líderes, líderes descomunales, que jamás debemos dejar solos. RDS

Rubén D Solano S
Militante de Evópoli

martes, 2 de abril de 2019

¿Qué Hacer con la Narco-Dictadura?

¿Qué hacer con este genocida, que transformó un gobierno democrático en una narco-dictadura, que corrompió las fuerzas militares de orden y de policía, que amañó las instituciones públicas, que desplazó y envió al éxodo a varios millones de personas y que encarcela y tortura a quienes se le opongan?

¿Qué hacer con este ignorante, corrupto e incompetente que destruyó la economía de uno de los países más grandes y ricos de América, que saqueó sus riquezas y dejó en la miseria, la oscuridad y el hambre a todo un país?

¿Qué hacer con este mentiroso, paranoico que miente sin límite ni vergüenza, que es capaz de acusar de su caos y los constantes apagones a otros gobiernos y a la oposición, y al día siguiente decretar racionamiento de energía porque el problema es, que por su corrupción y deficiente gestión dejó al país sin un programa de mantenimiento?

¿Qué hacer con este inconsecuente que odia a los Estados Unidos, pero que durante 20 años consecutivos ha demostrado su incapacidad de sobrevivir sin su apoyo?

¿Qué hacer con este idiota que entregó el manejo del país a la fracasada y parasita dictadura castrista?

¿Qué hacer con este chavismo mal parido. Preñado por una clase política vengativa,  que padeció dictaduras y hoy parece que se regocija con el dolor de los demás,  que insiste en un modelo de sociedad que ha fracasado por culpa de su inconsecuencia, corrupción y abuso del poder?
...
¿Por qué tanta lentitud para sacar al criminal que se encuentra atrincherado, que cada día que pasa aumenta su fuerza con mentiras y concentra mayor número de criminales, terroristas, dictaduras y regímenes corruptos a su favor?

¿Por qué resulta tan difícil que América le devuelva la mano a los venezolanos y ayude a la independencia al pueblo que hace doscientos años nos sacó de la esclavitud y nos regalo la libertad?

lunes, 25 de febrero de 2019

¿Qué viene para los venezolanos, después de los bloqueos chavistas a la ayuda humanitaria?



"Los defensores del régimen de Nicolás Maduro, que creen que fracasó el Golpe de Estado y celebran el triunfo porque la ayuda humanitaria no ingresó a su destino, ya que nunca les ha importado la grave crisis humanitaria, los crímenes, la humillación y el exilio al que han sido obligados millones de venezolanos, deben saber que lo del 23F, fue sólo el primer round."

Hay quienes dicen que el sábado 23 de febrero fracasó el "golpe" a la narco-dictadura castro-chavista del genocida, corrupto e incompetente de Nicolás Maduro y su banda de sicarios y mercenarios. Parece que tenían expectativas de una entrada espectacular de la oposición venezolana con armas que salieran de las cajas de ayuda humanitaria y helicópteros y aviones con misiles apuntando a la cabeza del usurpador y su guardia pretoriana... No creen en el compromiso de los opositores al régimen de no apoyar una intervención armada. Tal vez, tampoco saben que esa clase de "golpes" debe comenzar a formar parte de la historia, y que bueno que así sea. 

Las declaraciones de reconocimiento al Presidente Interino Juan Guaidó por parte de los diferentes países y organismos internacionales del mundo, especialmente el pronunciamiento de los países que conforman el Grupo de Lima, junto a su protagonismo, han marcado la diferencia y hace estúpidos a quienes tozudamente insisten en una intervención del "imperialismo yanki".

¿Para qué derramar sangre inocente promoviendo una intervención militar, si se sabe que existen otras formas para obligar a devolver el poder al pueblo a los usurpadores que se han burlado de la democracia y cuando los diálogos han fracasado? Tal vez sea más lenta la recuperación de la democracia por esta vía, pero es igualmente efectiva y claramente es menos dolorosa... El desconocimiento de la comunidad internacional a la narco-dictadura de Nicolás Maduro y el aislamiento diplomático, son el primer paso de esta estrategia no militar. De ahí en adelante, es posible seguir sumando otras medidas hasta lograr su caída y obligar al régimen a revertir su comportamiento, que para el caso de Venezuela sería el de permitir el ingreso de la ayuda humanitaria, cesar la persecución, el asesinato y la tortura a los opositores y liberar los detenidos, abrir las fronteras a los venezolanos que ha enviado u obligado a exiliarse y permitir el ingreso de observadores internacionales para garantizar en todo el país el restablecimiento de la democracia, la paz, la justicia, y las libertades y los derechos de todos los ciudadanos.

De todas maneras, el proceso no será fácil, porque lo que ocurre en Venezuela es inédito, toda vez que se trata de un régimen que mutó o entregó o decidió compartir el poder con el narco-terrorismo. En donde la diferencia con otras dictaduras, es que las Fuerzas Armadas y las de Orden Policial no están en manos de patriotas ni personas con principios y valores morales militares, sino que están en manos de sicarios y mercenarios; de los cuales es sabido que para estos cárteles es más importante la protección del negocio de la droga que la vida de las personas. Para que el mundo tenga una idea de sus métodos les invito a recordar lo que ha sido el combate a estas bandas en el mundo, especialmente en Colombia y en México, en donde muchas familias han actuado bajo amenaza o por dinero, como su red de protección y en donde muchos niños y jóvenes han sido reclutados como milicianos y sicarios. Al final, todos ellos que son los más débiles, son los que van al frente y sirven como “carne de cañón” de los cárteles de la droga, liderados por parias, sin Dios ni ley y carentes de compasión y humanidad.

Lo que ha quedado en evidencia después del 23F, es que Venezuela está en manos de los cárteles de la droga en donde hasta los criminales han sido dejados en libertad de las cárceles para ser armados e integrar los "colectivos" donde están los sicarios que controlan las calles y barrios de todas las ciudades del país, según las declaraciones y denuncias que han hecho los militares que han desertado y que además han testificado que son los narco-terroristas del ELN y mercenarios castristas los que entrenan a estos grupos.

Los defensores del régimen de Nicolás Maduro, que creen que fracasó el Golpe de Estado y celebran el triunfo porque la ayuda humanitaria no ingresó a su destino, ya que nunca les ha importado la grave crisis humanitaria, los crímenes, la humillación y el exilio al que han sido obligados millones de venezolanos, deben saber que lo del 23F fue sólo el primer round. Lamentamos que para ellos, no fue importante la gigantesca concentración pacífica alrededor de un espectáculo musical que además, contó con la presencia de decenas de figuras de fama internacional llevando sus éxitos y un mensaje fuerte y claro contra la narco-dictadura castro-chavista y una súplica de abrir las puertas a la ayuda humanitaria.

Qué duro tuvo que ser para estos amantes clandestinos de la dictadura castro-chavista, ver desfilar a varios líderes regionales a la cabeza de una multitud pacífica que exige el ejercicio de la democracia y la defensa de los derechos humanos. Líderes del mundo y la región de los cuales debemos sentirnos orgullosos por representar la voluntad de la inmensa mayoría de latinoaméricanos, que ya no creemos en el discurso falso de una autondenominada izquierda progresista que cada vez está más lejos de vivir y actuar en consecuencia. Una izquierda que se ríe y desconoce el hambre y la miseria de la población venezolana en más de veinte años de corrupción y malas políticas públicas, de asesinatos, torturas y desapariciones de una población que ha visto como han destruido las instituciones democráticas, la economía y la riqueza de su país para convertirla en un paraiso de los narco-terroristas. ¡Fuerza Venezuela! ¡Libertad para Venezuela!

viernes, 15 de febrero de 2019

TODOS SOMOS VENEZUELA. Es Hora de Regresar a Casa


"El sábado 23 de febrero, nos deberíamos vestir todos de blanco y salir a las calles para demostrar nuestra solidaridad por el pueblo venezolano, orar por la paz y celebrar el fin de la narco-dictadura chavista."

Para el próximo sábado 23 de febrero está previsto el ingreso de la Ayuda Humanitaria a Venezuela liderada por el Presidente Interino Juan Guaidó. Han pasado muchas cosas desde que la Organización de Estados Americanos, el Parlamento Europeo, el Grupo de Lima y más de 40 países del planeta desconocieran el nuevo mandato de Nicolás Maduro, al cual consideran un usurpador del poder y por ello, reconocieran la proclamación que hiciera la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela de Juan Guaidó como su Presidente Interino para cumplir tres objetivos: Aceptar la ayuda de los países del mundo para enfrentar la grave crisis humanitaria de escases de alimentos y medicamentos en el país, liderar la transición y la salida del régimen chavista de Nicolás Maduro y llamar a nuevas elecciones presidenciales.
Ya no se trata de dialogar, ni de aceptar la continuación del régimen chavista en el poder. Ahora se trata de exigir la entrega del mando y la salida de toda la cúpula de civiles y militares que durante 20 años saquearon las riquezas del país, destruyeron la economía, obligaron al exilio a más de 5 millones de venezolanos, corrompieron las Fuerzas Armadas, manipularon la historia y tergiversaron las palabras del Libertador Simón Bolívar, hirieron de muerte la democracia, expropiaron las empresas productoras y distribuidoras de bienes y servicios, y enviaron a la cárcel, torturaron y asesinaron la oposición. Por todo lo anterior, lo único aceptable es una negociación para una salida pacífica, sin concesión de más tiempo de permanencia en el poder. Así se desprende de la presión al régimen de Maduro por parte de la población opositora y de la comunidad internacional, que es cada día más fuerte, y de la negativa a aceptar mediadores.
Pero nada de lo hasta ahora hecho ha sido suficiente y, por el contrario, el régimen usurpador ha respondido con mofa y altanería. Ha desconocido la grave crisis humanitaria en que vive la inmensa mayoría de los venezolanos, calificando de ser un “show mediático” de la oposición. Ha desconocido el éxodo provocado a millones de venezolanos que padecen hambre, necesidades y humillaciones en las fronteras de muchos países latinoamericanos. Ha armado de manera irresponsable e indiscriminada a todos sus seguidores, incluyendo a los niños. Ha culpado del desastre económico y el saqueo de la riqueza nacional a la comunidad internacional, negando su comportamiento negligente, corrupto e incompetente desde el primer día de haber asumido el poder hace más de 20 años…
Sobre lo que puede ocurrir el sábado 23 de febrero, nadie lo sabe. Lo cierto del caso es que son los venezolanos y únicamente los venezolanos, quienes pueden resolver el problema y darle la vuelta a una partida que hace dos décadas están perdiendo. Hoy se abre una oportunidad con la Ayuda Humanitaria, las múltiples declaraciones de apoyo de los diferentes países del mundo y el liderazgo de Juan Guaidó, que finalmente parece haber logrado la unidad de una oposición que, por fragmentada, también tiene una alta cuota de responsabilidad en esta larga tragedia. Ahora no pueden perder el impulso, ni todo el viento a favor que les acompaña. Es el momento de regresar a casa, les espera un largo y difícil camino, pero nunca tan largo ni tan difícil como el que han recorrido durante estos 20 años viviendo prácticamente como parias.
Los venezolanos no deben sentirse solos en estos momentos. Los estaremos acompañando en cada paso hasta la recuperación de su país, de su territorio, de su libertad, de su democracia, de su dignidad y de su orgullo. Jamás olvidaremos que de sus cunas nacieron los héroes a los que debemos la libertad y la independencia que un día gritaron nuestros ancestros.
Colombia ha estado entre los primeros países dispuestos a acompañar a los venezolanos y esto me llena de orgullo. Estamos eternamente agradecidos de Venezuela porque siempre, en los tiempos más difíciles, millones de compatriotas han sido recibidos y acogidos con dignidad y respeto. Colombia y Venezuela son mucho más que una historia en común y una misma bandera tricolor. Somos hermanos y no podemos permitir que bandas criminales, ni narco-terroristas nos dividan, se tomen los países ni secuestren los gobiernos de turno.
El sábado 23 de febrero, nos deberíamos vestir todos de blanco y salir a las calles para demostrar nuestra solidaridad por el pueblo venezolano, orar por la paz y celebrar el fin de la narco-dictadura chavista. Es el momento de devolverle la mano a los venezolanos. Yo también soy Venezuela. RDS