domingo, 28 de abril de 2019

Carta a un Diputado

Soy militante de Evópoli. Nunca antes había militado en un partido político y esta es la primera vez que hago públicas mis preferencias y convicciones, que han sido motivadas por las recientes declaraciones de un diputado, que le solicitó a Evópoli que, "defina su domicilio político." No entiendo mucho las intenciones de esta petición que le hace a Evópoli y aunque hay quienes dicen que sólo es una estrategia comunicacional, yo quisiera entender su buena fe y por ello, humildemente, quiero expresar mi opinión personal desde mi visión y experiencia como simple militante de un partido joven, tal vez el primero nacido en plena democracia.

Siento que el único domicilio político de Evópoli es el de las buenas ideas para contribuir en la solución de los problemas de nuestro país. Por ello creo, se ha ganado un espacio en los centros de decisión del país, en las entidades de gobierno y en el corazón de muchos chilenos. Porque ya no se trata de domicilios de derechas, ni de izquierdas, ni de centros. En un mundo tan globalizado y tan rico en experiencias de gobierno y regímenes de todo tipo, ya nada es tan auténtico ni tan original. Ni siquiera lo somos los seres humanos, aunque nos esforcemos por recuperar y cultivar nuestro origen ancestral. Claro que tampoco se trata de domicilios de trincheras o de billeteras, porque esas son viejas prácticas. Rezagos de una mala estrategia que mantiene en la UTI la credibilidad de la ciudadanía en la clase política. 

Evópoli es evolución política. Una alternativa diferente, que no nació para recoger ni deshacer algÚn Desastre Institucional de la política. Si la mayoría de simpatizantes o militantes provienen de algunos domicilios en particular, es porque encontraron un mejor hogar. Tal vez con más calor e iluminación, en donde todas las ideas y los debates son bienvenidos, aunque me consta que nadie nos garantiza un apoyo per se. 

El domicilio de Evópoli no tiene puertas, para permitir que el resto de los ciudadanos, sin domicilio previo o conocido, pueden entrar a conocer la tienda y compartir las actividades que permanentemente estamos realizando los militantes a lo largo y ancho del país, a través de las múltiples causas sociales que nos unen, nos motivan y convocan.

Se equivoca entonces, el estimado diputado, cuando pide a Evópoli definir su domicilio. ¿Qué otra cosa puede significar eso? ¿Qué los militantes y simpatizantes debemos cambiar de barrio o peor aún, en el caso de otros, volver a la vieja casa? … Evópoli, no es producto del azar. Nació con domicilio conocido y pretende que su dirección esté más clara en su Voto Político, para que nadie se equivoque al momento de ingresar. 

En Evópoli, los militantes lo sabemos y nos agrada, que la ciudadanía esté cada vez más empoderada, aunque esté cada vez más fragmentada. Por ello, entiende que el respeto a las autoridades por parte de la ciudadanía, por ejemplo, ya no resida en los cargos, sino en la capacidad que estas tengan de entender y dar respuesta a sus demandas. En este sentido creemos que las soluciones no deben continuar saliendo de la gaveta de los escritorios, ni menos de la cocina de los partidos. Es necesario construirlas con la misma comunidad. 

Personalmente considero que las alianzas no son una opción en democracia, sino una obligación. Y si pretendemos avanzar como sociedad, debemos tender puentes, más aún, si reconocemos que en nuestro país cada vez hay más partidos políticos y movimientos sociales, y que los centros de decisión en el país, crecen en número de temas o áreas y en cantidad de miembros. 

Por lo anterior, debemos perseverar en las alianzas y en los acuerdos. No está bien seguir el juego de algunos dirigentes y políticos que insisten en obstruir caprichosamente los planes y proyectos del gobierno nacional o de los regionales o locales de turno. Negar la “sal y el agua” es una mala estrategia en cualquier circunstancia, porque con ella todos perdemos, especialmente los más vulnerables y quienes esperan una pronta solución a sus problemas. 

En el trabajo que realizo como voluntario en los programas de organización social y desarrollo comunitario, me duele inmensamente el abandono en que se encuentran muchas comunidades, por la falta de competencias políticas de sus representantes. Muchas comunidades ni siquiera son importantes para algunos candidatos, porque según ellos, “esas” comunidades no marcan en el padrón electoral. Saber que hay políticos y gobernantes que condicionan el apoyo a una comunidad a la expectativa del caudal de votos o a la simpatía que demuestran sus habitantes por sus partidos o movimientos, es demasiado cruel… A las comunidades que visito siempre les digo, es necesario que todos trabajen y aporten en la solución de los problemas, sin mirar para el lado, porque cuando llegue a faltar el agua en la comunidad, por ejemplo, es probable que todos mueran de sed. Los de izquierda y los de derecha. Los de la “U” y los del Colo. Los viejos y los niños. Los pobres y los ricos… Unos más tarde y otros más temprano, pero nadie sobrevivirá. Y aquellos políticos que discriminen en la representación o gobiernen para unos y no para todos, estarán muy cerca de cometer genocidio. 

Finalmente, creo que los problemas sociales y económicos de nuestro país están claros. Las prioridades dependen de cada región, comuna, villa o grupo social y en ese sentido, tengo la convicción que nuestro país está sobre diagnosticado. Creo, además, que tenemos los recursos y/o la forma de obtenerlos. Hay talento y solidaridad innata. Entonces, ¿Qué hace falta? ¡Voluntad política! … y aunque es verdad, que es difícil conseguirla porque compiten muchos intereses, tendencias e ideologías; será imposible lograrla sí, además, no estamos dispuestos a conversar y negociar con quienes piensan diferente. 

Nadie podrá instalar un modelo socio-económico y menos impulsar una ideología si, ni siquiera tiene la capacidad de resolver los problemas sociales del presente, que agobian a la sociedad. 

En política y menos en democracia, no es inteligente cortar los puentes con ningún opositor y mucho menos, con nuestros aliados tradicionales. Si esto no lo entendemos, no solamente estaremos equivocados de domicilio político, sino más grave aún, estaremos también equivocados de domicilio profesional. RDS



Rubén D Solano S
Militante de Evópoli

¡No se la envié! … ¡Pero lo pensé!”


Líderes Descomunales


En el Consejo General de Evópoli, que se realizó el fin de semana, tuve la oportunidad de participar al final de del evento en un taller en que los asistentes debíamos identificar las cualidades de un gran líder, un líder descomunal. Teniendo en cuent,a la calidad humana de los asistentes y su rol dentro del partido, me pareció el lugar más adecuado para recoger las mejores ideas para definir y acercarnos a dicho perfil.

Las tres comisiones en las cuales se dividió la asistencia llegaron a la plenaria con un listado de valores y cualidades que debe tener un líder, las mismas que cada uno declaró tener y que, entre sí, tenían muchas coincidencias.

Creo, sin lugar a equivocarme, que todos las cualidades o valores declarados son importantes y necesarios y por ello, no deberían obviarse por los actuales y potenciales dirigentes sociales y líderes comunitarios. Mucho menos, por quienes aspiren a ocupar cargos de representación en centros de decisión política a nivel comunal o regional.

Ahora bien, debemos comprender que un líder no se hace de la noche a la mañana y menos a través de una declaración de principios y valores en los que cree, porque es mediante el trabajo permanente y la práctica constante de aquellos valores que lo podemos lograr, hasta que fluyan o emerjan de manera espontánea y natural de nuestro ser y de nuestro actuar. Siendo el mejor indicador de nuestro progreso el reconocimiento espontáneo que nos hacen quienes nos rodean.

Creo también importante decir, que el liderazgo no es una meta a la cual se llega para levantar un trofeo o un título que se adquiere en un centro de formación superior. No es un destino, sino un camino que construimos y entre más temprano mejor, y que solamente dejamos de recorrer cuando nos despedimos de este mundo.

Para cerrar esta introducción les diré, que tengo dos noticias: una buena y otra mala. La mala es que, es prácticamente imposible alcanzar la perfección para ser un gran líder. Son muchas las cualidades que debe tener. La buena es, que es posible lograrlo en corto tiempo, si se trabaja en equipo, complementando los talentos y cualidades que cada uno tiene.

Dicho lo anterior y reconociendo con humildad mis debilidades y carencias y el corto camino recorrido hacia el liderazgo, deseo compartir una reflexión, específicamente sobre tres valores, que por supuesto también fueron declarados por las comisiones: Lealtad, Honestidad y Solidaridad.

Estos tres valores tienen en común que, al tenerse como practica de vida, potencian la condición de las personas, especialmente de los líderes y que cuando no se practican o se violan, pueden hacer grave daño a quienes nos rodean y a las propias instituciones. En este caso a nuestro partido y al entorno de militantes y simpatizantes. Justamente, es por la pérdida de estos valores que vivimos en un mundo, en una sociedad y en un país con creciente perdida de la credibilidad en las personas y en las instituciones, y en un permanente conflicto.

Que estos valores hayan salido de las voces del encuentro y no de un documento, auguran un buen futuro para nuestro partido y para nuestra convivencia. Sólo resta perseverar en su práctica y hacer de ella un comportamiento natural, hasta ser paradigma y referente para otras instituciones y movimientos.

Perseverar en la defensa de los principios y valores de Evópoli y hablar de ellos, de su importancia y conveniencia para una sana convivencia social y próspera economía. Esto es lealtad.

Perseverar en la lucha contra la corrupción y el uso indebido de los recursos del Estado, que son generados y aportados por la sociedad. Esto es honestidad.

Perseverar en una gestión de las instituciones públicas y privadas, sin abuso del poder y con servicios oportunos y de calidad. Esto es solidaridad.  

Una Ciudad Justa, una sociedad justa, no es solamente territorio y personas, son también las acciones y las buenas prácticas que realizan día a día los dirigentes y líderes que la sustentan. Aspiraciones y sueños de excelentes líderes, líderes descomunales, que jamás debemos dejar solos. RDS

Rubén D Solano S
Militante de Evópoli

martes, 2 de abril de 2019

¿Qué Hacer con la Narco-Dictadura?

¿Qué hacer con este genocida, que transformó un gobierno democrático en una narco-dictadura, que corrompió las fuerzas militares de orden y de policía, que amañó las instituciones públicas, que desplazó y envió al éxodo a varios millones de personas y que encarcela y tortura a quienes se le opongan?

¿Qué hacer con este ignorante, corrupto e incompetente que destruyó la economía de uno de los países más grandes y ricos de América, que saqueó sus riquezas y dejó en la miseria, la oscuridad y el hambre a todo un país?

¿Qué hacer con este mentiroso, paranoico que miente sin límite ni vergüenza, que es capaz de acusar de su caos y los constantes apagones a otros gobiernos y a la oposición, y al día siguiente decretar racionamiento de energía porque el problema es, que por su corrupción y deficiente gestión dejó al país sin un programa de mantenimiento?

¿Qué hacer con este inconsecuente que odia a los Estados Unidos, pero que durante 20 años consecutivos ha demostrado su incapacidad de sobrevivir sin su apoyo?

¿Qué hacer con este idiota que entregó el manejo del país a la fracasada y parasita dictadura castrista?

¿Qué hacer con este chavismo mal parido. Preñado por una clase política vengativa,  que padeció dictaduras y hoy parece que se regocija con el dolor de los demás,  que insiste en un modelo de sociedad que ha fracasado por culpa de su inconsecuencia, corrupción y abuso del poder?
...
¿Por qué tanta lentitud para sacar al criminal que se encuentra atrincherado, que cada día que pasa aumenta su fuerza con mentiras y concentra mayor número de criminales, terroristas, dictaduras y regímenes corruptos a su favor?

¿Por qué resulta tan difícil que América le devuelva la mano a los venezolanos y ayude a la independencia al pueblo que hace doscientos años nos sacó de la esclavitud y nos regalo la libertad?

lunes, 25 de febrero de 2019

¿Qué viene para los venezolanos, después de los bloqueos chavistas a la ayuda humanitaria?



"Los defensores del régimen de Nicolás Maduro, que creen que fracasó el Golpe de Estado y celebran el triunfo porque la ayuda humanitaria no ingresó a su destino, ya que nunca les ha importado la grave crisis humanitaria, los crímenes, la humillación y el exilio al que han sido obligados millones de venezolanos, deben saber que lo del 23F, fue sólo el primer round."

Hay quienes dicen que el sábado 23 de febrero fracasó el "golpe" a la narco-dictadura castro-chavista del genocida, corrupto e incompetente de Nicolás Maduro y su banda de sicarios y mercenarios. Parece que tenían expectativas de una entrada espectacular de la oposición venezolana con armas que salieran de las cajas de ayuda humanitaria y helicópteros y aviones con misiles apuntando a la cabeza del usurpador y su guardia pretoriana... No creen en el compromiso de los opositores al régimen de no apoyar una intervención armada. Tal vez, tampoco saben que esa clase de "golpes" debe comenzar a formar parte de la historia, y que bueno que así sea. 

Las declaraciones de reconocimiento al Presidente Interino Juan Guaidó por parte de los diferentes países y organismos internacionales del mundo, especialmente el pronunciamiento de los países que conforman el Grupo de Lima, junto a su protagonismo, han marcado la diferencia y hace estúpidos a quienes tozudamente insisten en una intervención del "imperialismo yanki".

¿Para qué derramar sangre inocente promoviendo una intervención militar, si se sabe que existen otras formas para obligar a devolver el poder al pueblo a los usurpadores que se han burlado de la democracia y cuando los diálogos han fracasado? Tal vez sea más lenta la recuperación de la democracia por esta vía, pero es igualmente efectiva y claramente es menos dolorosa... El desconocimiento de la comunidad internacional a la narco-dictadura de Nicolás Maduro y el aislamiento diplomático, son el primer paso de esta estrategia no militar. De ahí en adelante, es posible seguir sumando otras medidas hasta lograr su caída y obligar al régimen a revertir su comportamiento, que para el caso de Venezuela sería el de permitir el ingreso de la ayuda humanitaria, cesar la persecución, el asesinato y la tortura a los opositores y liberar los detenidos, abrir las fronteras a los venezolanos que ha enviado u obligado a exiliarse y permitir el ingreso de observadores internacionales para garantizar en todo el país el restablecimiento de la democracia, la paz, la justicia, y las libertades y los derechos de todos los ciudadanos.

De todas maneras, el proceso no será fácil, porque lo que ocurre en Venezuela es inédito, toda vez que se trata de un régimen que mutó o entregó o decidió compartir el poder con el narco-terrorismo. En donde la diferencia con otras dictaduras, es que las Fuerzas Armadas y las de Orden Policial no están en manos de patriotas ni personas con principios y valores morales militares, sino que están en manos de sicarios y mercenarios; de los cuales es sabido que para estos cárteles es más importante la protección del negocio de la droga que la vida de las personas. Para que el mundo tenga una idea de sus métodos les invito a recordar lo que ha sido el combate a estas bandas en el mundo, especialmente en Colombia y en México, en donde muchas familias han actuado bajo amenaza o por dinero, como su red de protección y en donde muchos niños y jóvenes han sido reclutados como milicianos y sicarios. Al final, todos ellos que son los más débiles, son los que van al frente y sirven como “carne de cañón” de los cárteles de la droga, liderados por parias, sin Dios ni ley y carentes de compasión y humanidad.

Lo que ha quedado en evidencia después del 23F, es que Venezuela está en manos de los cárteles de la droga en donde hasta los criminales han sido dejados en libertad de las cárceles para ser armados e integrar los "colectivos" donde están los sicarios que controlan las calles y barrios de todas las ciudades del país, según las declaraciones y denuncias que han hecho los militares que han desertado y que además han testificado que son los narco-terroristas del ELN y mercenarios castristas los que entrenan a estos grupos.

Los defensores del régimen de Nicolás Maduro, que creen que fracasó el Golpe de Estado y celebran el triunfo porque la ayuda humanitaria no ingresó a su destino, ya que nunca les ha importado la grave crisis humanitaria, los crímenes, la humillación y el exilio al que han sido obligados millones de venezolanos, deben saber que lo del 23F fue sólo el primer round. Lamentamos que para ellos, no fue importante la gigantesca concentración pacífica alrededor de un espectáculo musical que además, contó con la presencia de decenas de figuras de fama internacional llevando sus éxitos y un mensaje fuerte y claro contra la narco-dictadura castro-chavista y una súplica de abrir las puertas a la ayuda humanitaria.

Qué duro tuvo que ser para estos amantes clandestinos de la dictadura castro-chavista, ver desfilar a varios líderes regionales a la cabeza de una multitud pacífica que exige el ejercicio de la democracia y la defensa de los derechos humanos. Líderes del mundo y la región de los cuales debemos sentirnos orgullosos por representar la voluntad de la inmensa mayoría de latinoaméricanos, que ya no creemos en el discurso falso de una autondenominada izquierda progresista que cada vez está más lejos de vivir y actuar en consecuencia. Una izquierda que se ríe y desconoce el hambre y la miseria de la población venezolana en más de veinte años de corrupción y malas políticas públicas, de asesinatos, torturas y desapariciones de una población que ha visto como han destruido las instituciones democráticas, la economía y la riqueza de su país para convertirla en un paraiso de los narco-terroristas. ¡Fuerza Venezuela! ¡Libertad para Venezuela!

viernes, 15 de febrero de 2019

TODOS SOMOS VENEZUELA. Es Hora de Regresar a Casa


"El sábado 23 de febrero, nos deberíamos vestir todos de blanco y salir a las calles para demostrar nuestra solidaridad por el pueblo venezolano, orar por la paz y celebrar el fin de la narco-dictadura chavista."

Para el próximo sábado 23 de febrero está previsto el ingreso de la Ayuda Humanitaria a Venezuela liderada por el Presidente Interino Juan Guaidó. Han pasado muchas cosas desde que la Organización de Estados Americanos, el Parlamento Europeo, el Grupo de Lima y más de 40 países del planeta desconocieran el nuevo mandato de Nicolás Maduro, al cual consideran un usurpador del poder y por ello, reconocieran la proclamación que hiciera la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela de Juan Guaidó como su Presidente Interino para cumplir tres objetivos: Aceptar la ayuda de los países del mundo para enfrentar la grave crisis humanitaria de escases de alimentos y medicamentos en el país, liderar la transición y la salida del régimen chavista de Nicolás Maduro y llamar a nuevas elecciones presidenciales.
Ya no se trata de dialogar, ni de aceptar la continuación del régimen chavista en el poder. Ahora se trata de exigir la entrega del mando y la salida de toda la cúpula de civiles y militares que durante 20 años saquearon las riquezas del país, destruyeron la economía, obligaron al exilio a más de 5 millones de venezolanos, corrompieron las Fuerzas Armadas, manipularon la historia y tergiversaron las palabras del Libertador Simón Bolívar, hirieron de muerte la democracia, expropiaron las empresas productoras y distribuidoras de bienes y servicios, y enviaron a la cárcel, torturaron y asesinaron la oposición. Por todo lo anterior, lo único aceptable es una negociación para una salida pacífica, sin concesión de más tiempo de permanencia en el poder. Así se desprende de la presión al régimen de Maduro por parte de la población opositora y de la comunidad internacional, que es cada día más fuerte, y de la negativa a aceptar mediadores.
Pero nada de lo hasta ahora hecho ha sido suficiente y, por el contrario, el régimen usurpador ha respondido con mofa y altanería. Ha desconocido la grave crisis humanitaria en que vive la inmensa mayoría de los venezolanos, calificando de ser un “show mediático” de la oposición. Ha desconocido el éxodo provocado a millones de venezolanos que padecen hambre, necesidades y humillaciones en las fronteras de muchos países latinoamericanos. Ha armado de manera irresponsable e indiscriminada a todos sus seguidores, incluyendo a los niños. Ha culpado del desastre económico y el saqueo de la riqueza nacional a la comunidad internacional, negando su comportamiento negligente, corrupto e incompetente desde el primer día de haber asumido el poder hace más de 20 años…
Sobre lo que puede ocurrir el sábado 23 de febrero, nadie lo sabe. Lo cierto del caso es que son los venezolanos y únicamente los venezolanos, quienes pueden resolver el problema y darle la vuelta a una partida que hace dos décadas están perdiendo. Hoy se abre una oportunidad con la Ayuda Humanitaria, las múltiples declaraciones de apoyo de los diferentes países del mundo y el liderazgo de Juan Guaidó, que finalmente parece haber logrado la unidad de una oposición que, por fragmentada, también tiene una alta cuota de responsabilidad en esta larga tragedia. Ahora no pueden perder el impulso, ni todo el viento a favor que les acompaña. Es el momento de regresar a casa, les espera un largo y difícil camino, pero nunca tan largo ni tan difícil como el que han recorrido durante estos 20 años viviendo prácticamente como parias.
Los venezolanos no deben sentirse solos en estos momentos. Los estaremos acompañando en cada paso hasta la recuperación de su país, de su territorio, de su libertad, de su democracia, de su dignidad y de su orgullo. Jamás olvidaremos que de sus cunas nacieron los héroes a los que debemos la libertad y la independencia que un día gritaron nuestros ancestros.
Colombia ha estado entre los primeros países dispuestos a acompañar a los venezolanos y esto me llena de orgullo. Estamos eternamente agradecidos de Venezuela porque siempre, en los tiempos más difíciles, millones de compatriotas han sido recibidos y acogidos con dignidad y respeto. Colombia y Venezuela son mucho más que una historia en común y una misma bandera tricolor. Somos hermanos y no podemos permitir que bandas criminales, ni narco-terroristas nos dividan, se tomen los países ni secuestren los gobiernos de turno.
El sábado 23 de febrero, nos deberíamos vestir todos de blanco y salir a las calles para demostrar nuestra solidaridad por el pueblo venezolano, orar por la paz y celebrar el fin de la narco-dictadura chavista. Es el momento de devolverle la mano a los venezolanos. Yo también soy Venezuela. RDS

miércoles, 17 de octubre de 2018

Un Ejemplo de Doble Moral


"No me produce tanta tristeza la falta de respuesta a los problemas sociales, como la  que me produce la ausencia de una metodología co-creativa y pacífica para encontrar las soluciones."  rds

En América Latina se está haciendo costumbre que dirigentes políticos y del alto gobierno no tengan ningún cuidado en la emisión de sus declaraciones, cayendo en vergonzosas contradicciones y demostrando tener una doble moral al atacar o defender, a conveniencia, las mismas. Una moral que exigen a sus opositores, pero que es diferente a la que practican y que reclaman como un derecho para ellos mismos.

Ilustraré lo afirmado precedentemente, con las permanentes declaraciones de voceros de la izquierda o autodenominados progresistas, en relación con el rechazo a la presencia de Carabineros en las protestas y manifestaciones públicas, la que consideran prácticamente como una provocación a los manifestantes. Para nadie es extraño el silencio cómplice de la mayoría de este sector, cuando Carabineros es ofendido y humillado de palabra o incluso es agredido físicamente y puesta en peligro su vida, en medio de los hechos de violencia en que generalmente terminan las convocatorias, por el comportamiento incontrolado y demencial de algunas personas extremadamente agresivas.

La doble moral queda en evidencia con el silencio sepulcral que asumen con los graves sucesos de violencia que están ocurriendo en países dominados por regímenes de su signo, como por ejemplo en Venezuela, Nicaragua y Cuba, en donde las policías han excedido todas las prácticas de las fuerzas del orden de cualquier país del mundo. En estos países, los asesinatos y torturas de manifestantes se cuentan por cientos y en algunos por miles. Allí, nadie puede poner en duda el derecho a la autoprotección de los integrantes de la policía, ni la defensa a cualquier costo, que estos hacen del régimen. La pregunta es: ¿por qué razón nuestros Carabineros, que son valorados y reconocidos profesionalmente por propios y extraños, son tan poco apoyados y respetados, en circunstancias que cuando la izquierda está en el poder también hace uso de ellos y exige su respaldo incondicional? ¿Por qué tanta incoherencia y doble moral?

Pensemos que no existe ningún país del mundo que no tenga una fuerza de policía, con lo cual queda demostrada su importancia y necesidad. Y con excepción de unos pocos países europeos, (Reino Unido, Noruega, Nueva Zelanda, Irlanda e Islandia) cuya población en conjunto, solo alcanza a una tercera parte de la población de Brasil, todas las policías están armadas y hacen uso de ellas para proteger su integridad, menos en Chile…

La seguridad, el orden y la sana convivencia son derechos transversales e inclaudicables para todos los ciudadanos sensatos, al margen de su orientación política. Por ello, no existe ninguna razón para aceptar esta doble moral de políticos de la actual oposición, que solo revela un carácter oportunista, irresponsable e incoherente.

Una actitud correcta sería que los políticos de todos los partidos y coaliciones cerraran filas en defensa de la democracia y del estado de derecho. Que trabajaran en la recuperación de la confianza de la ciudadanía en las instituciones del estado y rodearan la institución y el personal de Carabineros de Chile, para devolverle la jerarquía y el respeto que se merecen, como el primer enlace que son y quizás el más importante, entre el Estado y la sociedad, al ser garantes de una convivencia pacífica. Reconozcamos que nuestro país está muy lejos de tener una cultura ciudadana similar a la de los países en donde la policía no lleva armas y estamos mucho más lejos de las sociedades que piensen en prescindir de ella.

Finalmente, quiero reiterar que no se trata de avalar el eventual abuso del poder que algunos miembros de Carabineros puedan realizar y que lamentablemente ocurre. Estos actos de abuso de Carabineros, deben ser investigados y condenados de manera ejemplar para erradicarlos de la institución. De todas maneras, no olvidemos que cuando un carabinero se excede en su rol y funciones, no solamente puede ser separados de la institución, algunos inclusive son condenados y llevados a la cárcel, y no pocas veces las familias de las víctimas son indemnizadas por el Estado. Por ello, la otra pregunta que me surge es: ¿Por qué razón la izquierda es tan reacia a condenar y sancionar a quienes atentan contra Carabineros de Chile?

No está bien y lo encuentro asocial y hasta inhumano, que haya gobiernos que envíen permanentemente a grupos de Carabineros a la calle para que sean objeto de la burla, la ira y el descontrol de personas que parecen dementes y criminales. Me produce vergüenza y tristeza estas escenas que se repiten por los medios de comunicación. Al igual que me produce tristeza la falta de medidas y carácter de las autoridades, que siempre se muestran sorprendidas frente a acontecimientos que día a día somos testigos los ciudadanos, pero que padecen en “carne y hueso” nuestros Carabineros. ¿¡Hasta cuándo!?

martes, 9 de octubre de 2018

Elecciones en Brasil y el Duro Golpe a la Corrupción y al Abuso del Poder en América Latina

De ninguna manera considero a Jair Bolsonaro la mejor opción para la presidencia de Brasil. Pero, sí creo que los brasileros, al igual que los ciudadanos de otros países de América, están votando por la opción menos mala. Se está haciendo costumbre votar no  a favor de un programa o de un candidato, sino contra un candidato que la ciudadanía considera nefasto para el país. Es contra la corrupción, el abuso del poder, la injusticia social y la incompetencia. Las plagas de la humanidad. Los únicos, transversales y grandes enemigos que hoy tiene Latinoamérica.

Mi punto de vista es que por siglos muchos países han estado a merced de los ganadores de una permanente lucha por el poder que se disputan fuerzas políticas con una estrategia de campaña populista, que promete combatir esas plagas y solucionar todos los problemas. Pero, al final de cada gobierno el balance sigue siendo pobre o insuficiente. Es poco lo que se avanza. Las promesas de campaña quedan en nada y el resultado al final deja al descubierto el objetivo real: el Estado como botín a repartir entre los más leales... 

Adicionalmente, observo con preocupación que algunas fuerzas políticas autodenominadas o reconocidas como de izquierda o progresistas en Latinoamérica, que finalmente y después de una larga lucha han llegado al poder por la vía democrática y enarbolando las banderas contra la corrupción, el abuso del poder, la injusticia social y la incompetencia, han demostrado ser más corruptos, abusadores y peores gobernantes que quienes han sucedido en el poder. Más grave aún, han empeorado la situación económica de los países que mal-gobiernan, han profundizado las diferencias sociales, han llevado la población al límite de la guerra civil y han provocado una crisis humanitaria en la región; y no pocos lideres han logrado su permanencia en el poder con practicas antidemocráticas, dictatoriales y genocidas...

Está claro, que en estos casos habiendo sido peor el remedio que la enfermedad, la ciudadanía ha venido castigando a las izquierdas progresistas, como en Argentina, Perú, Colombia, Ecuador, Chile y ahora en Brasil. Se sostienen todavía en el poder los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Cuba, no por democráticos y prósperos, sino porque los mal-gobernantes de esos países secuestraron la democracia, exterminaron la oposición y obligaron al exilio a una inmensa parte de la población... Ahora, estamos pendientes de la segunda vuelta en Brasil, la que creo perderá la izquierda y en Bolivia creo que también caerá el corrupto y mentiroso de Evo Morales...

Pero, no debemos conformarnos y menos alegrarnos por estos cambios en el poder que en algunos países pueden significar la alternancia de ideologías extremas y la continuación de la corrupción y el abuso del poder. Por todo ello, confío en que más temprano que tarde, todos los ciudadanos sensatos emprendamos el camino para el ejercicio de una democracia más consciente e inteligente, en donde sin renunciar a nuestras creencias políticas, económicas, ni religiosas, nos unamos en una cruzada contra la corrupción, el abuso del poder, la injusticia social y la incompetencia. Proponiendo y exigiendo la candidatura de los mejores, para que lleguen al poder los más honestos y competentes. 

Debemos trascender como sociedad y salir de la era de "piedra y el garrote", haciendo uso de manera inteligente de las conquistas democráticas y de los Instrumentos de Participación Ciudadana.