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| Calendario con Candidatos asistentes a los Conversatorios 2da Semana de Marzo |
martes, 9 de marzo de 2021
2do CONCEJALES: 2do. Mensaje de FUNDESCOCHILE a los Candidatos-2021 a CONCEJALES de Chile
sábado, 6 de marzo de 2021
ALCALDES: Mensaje de FUNDESCOCHILE a los Candidatos-2021 a ALCALDES de Chile
GOBERNADORES: Mensaje FUNDESCOCHILE a los Candidatos-2021 a GOBERNADORES de las Regionales de Chile
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| Calendario con Candidatos asistentes a los Conversatorios 1era Semana de Marzo |
Este acontecimiento, junto a la elección de Constituyentes, marcará un hito muy importante en la historia de Chile. Con la elección de gobernadores se ordena mucho más el poder ejecutivo y legislativo, al tener la dupla necesaria a nivel nacional, regional y comunal, de pesos y contra pesos, que necesita la democracia para consolidarse. En efecto, ahora tenemos un presidente de la República y un Congreso Nacional. Un Gobernador Regional y un Consejo Regional; y un Alcalde y un Concejo Municipal. Sólo se necesita para avanzar la sabiduría de los constituyentes para asignar las funciones correctas a cada uno de estos centros de decisión y de gobierno para que pueden cumplir su labor de manera autónoma, pero en armonía y complementariamente. Y dado, que es difícil que algunos de los representantes elegidos por el pueblo escape a la tentación de comportarse como “reyecitos” en sus cargos o pueda ser sujeto de la ambición, el abuso del poder y/o la corrupción, es necesario la creación y/o fortalecimiento de mecanismos democráticos de Participación Ciudadana, como la Iniciativa Legislativa Popular, el Plebiscito Vinculante, la Revocatoria del Mandato y las Veedurías Ciudadanas, para que permanezcan latentes y actúen excepcionalmente, pero de manera oportuna para dirimir los conflictos entre los dos poderes que paralizan el país e impidan avanzar en la ejecución de los programas de gobierno aprobados por las mayorías democráticas.
De todas maneras, no hemos llegado al final del
camino, sólo vemos una pequeña luz al otro lado del túnel y eso es lo que hoy
celebramos. Pero, para acercarnos con más rapidez, necesitamos de una
ciudadanía “empoderada” con Formación Cívica suficiente para entender
la estructura democrática que se construye en nuestro país y hacer uso adecuado
y oportuno de las instituciones y los mecanismos de participación ciudadana que existen y se crean.
Con la Formación Cívica se fortalece la
Democracia y el Estado de Derecho, y la Participación Ciudadana se hace más
Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada. En este sentido la labor de
las Organizaciones Sociales y Comunitarias cobra mayor importancia y hace conveniente e imprescindible una alianza de los gobiernos regionales y locales con estas organizaciones,
para la buena ejecución de los planes y las políticas públicas.
En Fundescochile, tenemos claro, que los
adultos de hoy no recogeremos los frutos de este proceso ni de la Formación Ciudadana que iniciamos y tal vez
tampoco alcancen nuestros hijos a recogerlos. Pero, si comenzamos ahora, será
el más grande y hermoso regalo que dejaremos a nuestros nietos y a las futuras
generaciones.
¡Les deseamos muchos éxitos en sus campañas y
les damos las gracias por jugársela por sus regiones y por Chile! Rubén Solano.
Nota: Mensaje de FUNDESCOCHILE a los Candidatos a Gobernadores en el Programa "Conversando con los Candidatos-2021" sobre Participación Ciudadana y Organizaciones Sociales y Comunitarias, realizado el día 4 de marzo de 2021. Si desea ver todo el contenido del conversatorio visítenos en nuestro Canal Youtube: https:/ /youtu.be/ThB_z0JWWAw www.fundescochile.org
CONCEJALES: Mensaje de FUNDESCOCHILE a los Candidatos-2021 a CONCEJALES de Chile
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| Calendario con Candidatos asistentes a los Conversatorios 1era Semana de Marzo |
Chile vive momentos complejos. Y al margen de las creencias que cada uno tenga, lo que todos anhelamos es tener dirigentes y autoridades honestas, para recuperar la confianza en las instituciones del Estado y caminar juntos en la solución de los problemas que nos agobian. Creemos firmante que este es el tiempo de la gente, de la sociedad civil para levantar la democracia que se nos cae a pedazos por culpa de la ambición, la corrupción y el abuso del poder de una parte de la clase política, empresarial y también social.
viernes, 11 de diciembre de 2020
Un Nuevo Orden con Democracia Participativa
*Con mejores ciudadanos la clase política recuperará su rumbo sin abandonar sus ideologías. Los gobiernos tendrán la oportunidad de probar la bondad de sus programas y propuestas de campaña, porque ni la obstrucción ni la zancadilla tendrán espacio, con una ciudadanía que además, impedirá la movilización inútil y destructiva. Por el contrario, si el país cuenta con mecanismos democráticos de participación ciudadana, como la iniciativa legislativa popular, el plebiscito vinculante, etc., es muy probable que con ellos se logren destrabar los eventuales estancamientos del país y las crisis políticas, como las que hemos soportado todos estos años."
Aunque existen muchas dudas sobre las cifras de
fallecidos y contagiados, los regímenes totalitarios han demostrado tener mayor
control de la pandemia por COVID-19, que los países democráticos, que al
parecer presentan cifras confiables, pero cuyos resultados son desastrosos,
especialmente en los países latinoamericanos, que tienen la ventaja de ir detrás
en el tiempo de lo que sucede en el viejo continente y que por el hecho de
conocer los resultados anticipadamente, deberían servirles de experiencia y
tomar mejores medidas...
Pero, ¿cuál sería la explicación, acaso que la
libertad, entendida como la sugieren las ideologías liberales y los sistemas
económicos de libre mercado debería restringirse en tiempos de crisis como los que
hoy vivimos? ¿O tal vez, que de nada sirve reclamar el derecho a la libertad,
si la ciudadanía no entiende que la solidaridad y la cooperación ciudadana
deben estar, al menos, a la par del derecho a la libertad que deseamos tener los
individuos?...
Personalmente, detesto los regímenes totalitarios de cualquier signo y por cualquier motivo y creo que deben desaparecer porque son el reflejo de la humillación a la humanidad por parte de las minorías poderosas y un rezago de la degradación humana. Prefiero los regímenes democráticos, aunque creo que son difíciles de instalar, mucho más, sino se persevera en la Formación Ciudadana necesaria para generar una cultura de Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada, que contribuya al mejoramiento de la gestión pública y al control de la labor que realizan las autoridades de gobierno local, regional y nacional y los representantes de los ciudadanos a los centros de decisión y poder...
Por otra parte no veo que la gente se sienta incomoda viviendo dentro de una sociedad democrática, con un sistema de Economía Social de Mercado o con uno de Economía Socialista. Pero, si veo que viven como secuestrados y esclavizados dentro de un régimen totalitario. Obviamente, con excepción de las personas que pertenecen al círculo cerrado del poder del dictador que generalmente compra su lealtad. América Latina no adolece de experiencia y en su corta existencia conoce todos los regímenes y todos nos consta que la gente ha huido y sigue huyendo de los más totalitarios. Huye de la destrucción, la violencia y los abusos de sus dictadores y sus fanáticos.
Lamentablemente, en Latinoamérica todavia no se conoce una democracia estable ni confiable,
fundamentalmente creo que se debe al comportamiento egoísta y ambicioso de la clase
política que lucha por llegar al poder a como dé lugar y sin medir las
consecuencias de lo que hacen para lograrlo. Por supuesto que hay buenos
políticos, honrosas excepciones que nos llenan de esperanza, pero que les es difícil
sobrevivir en el inmenso fango que les rodea. El obstruccionismo, la zancadilla, la amenaza, la conspiración, el sabotaje, el descrédito de la imagen y otras absurdas
estrategias son solo las más comunes cartas que se lanzan en este
desprestigiado juego en que algunos han convertido la política, y es en estas
circunstancias donde las propuestas, los modelos, los sistemas o los programas de
gobierno, por muy bien elaborados que sean, pierden toda atención y hasta
resultan ridículos e innecesarios en una campaña, porque al final el gobierno
de turno termina haciendo un permanente "gallito" con sus enemigos internos
y externos, no para lograr la mejor propuesta para el país en un determinado
tema, sino la que menos destrucción cause a su orgullo y a sus intereses
personales. Me produce vergüenza algunas medidas que se han tomado en Chile en
donde se refleja claramente este comportamiento de algunos políticos, más
parecido al que utilizan las pandillas callejeras para asegurar un territorio o una parte del mercado. Todo
lo hacen a vista y paciencia de la gente, mucha de la cual, lamentablemente,
tiene que callar, porque lo más probable, es que también tiene comprometida su vida o la de su familia a la voluntad de uno de estos personajes nefastos.
Por todo lo anterior, creo que la prioridad que
urge al país está en la recuperación de la
democracia y sus instituciones. Es imperativo recuperar la confianza en la clase política, empresarial y social. El Estado no debe
seguir siendo el "botín" de caza de la clase política y las
instituciones tampoco deben seguir siendo sus "oficinas pagadoras".
Debemos unirnos como ciudadanos y con fuerza y determinación combatir la
corrupción y el abuso del poder que se han tomado el país y que son los
principales causantes de la polarización y la rabia acumulada que hay en la
sociedad. No habrá paz, ni equidad, ni justicia social mientras sigamos gobernados
por líderes y dirigentes nefastos, inescrupulosos e incompetentes.
Para lograr el cambio y aspirar a una mejor
sociedad no es necesario que debamos esperar a la transformación de la consciencia de todos los ciudadanos y tampoco que se forme cívicamente
el cien por ciento de la población. Esas metas son imposibles. Pero, si es importante y necesario convencer a los
ciudadanos para integrarse o reintegrarse y trabajar con las organizaciones
sociales y comunitarias, para que desde allí con todos los ciudadanos de buena voluntad, promovamos una
cultura de Participación Ciudadana, cada vez más Inteligente, más Inclusiva y más y
mejor Informada, que contribuya al crecimiento y al desarrollo de nuestras
comunidades y contenga el abuso, la manipulación y el populismo. Con mejores
ciudadanos la clase política recuperará su rumbo sin abandonar sus ideologías.
Los gobiernos tendrán la oportunidad de probar la bondad de sus programas y
propuestas de campaña, porque ni la obstrucción ni la zancadilla tendrán
espacio, con una ciudadanía que además, impedirá la movilización inútil y destructiva.
Por el contrario, si el país cuenta con mecanismos democráticos de participación ciudadana,
como la iniciativa legislativa popular, el plebiscito vinculante, etc., es muy probable que con ellos se logren destrabar los eventuales estancamientos del
país y las crisis políticas, como las que hemos soportado todos estos años.
No tener la Democracia Participativa como la estrategia
fundamental para salir de la actual crisis nacional y construir un nuevo y
mejor orden social, aprovechando la oportunidad que nos ofrece la posibilidad
de tener una Nueva Constitución, es un error de tipo uno, como dirían los
economistas, porque han sido justamente los ciudadanos quienes, para bien o
para mal, han puesto la agenda a los últimos gobiernos y los que están dispuestos a paralizar una u otra vez el país, con las graves consecuencias que dejan los enfrentamiento al final de cada jornada. Además, la ciudadanía ha sido clara en el rechazo y en el desprecio al mal comportamiento que por años ha tenido la
clase política y empresarial del país. RDS
miércoles, 4 de noviembre de 2020
Participación Ciudadana. El Camino hacia una Democracia más Participativa en Chile
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| Portada de la Invitación |
Buenas
tardes amigas y amigos. En primer lugar, quiero expresarles mis más sinceros
agradecimientos por haber aceptado esta invitación y para que entremos en
materia, les haré algunas preguntas para abrir la conversación y luego daré un
breve contexto.
Vamos
a conversar sobre Participación Ciudadana. Un tema del cual, estoy seguro,
todos tenemos conocimiento, experiencia y una opinión que, por lo mismo, puede despertar
mucha controversia. Lo único que espero es que podamos compartir nuestras
visiones sin pasión y con respeto mutuo, para avanzar en la elaboración de una
propuesta transversal y de común acuerdo entre ciudadanos, para enviarla a los
convencionalistas de la Nueva Constitución y de esta forma tener en Chile una
democracia más participativa.
Preguntas:
1.-
¿Conocen y saben para que sirven los instrumentos o mecanismos de participación
ciudadana que hay en Chile?
2.-
¿Creen que los mecanismos o instrumentos de Participación Ciudadana que conocen
son suficientes y efectivos?
3.-
¿Conocen en el mundo otros mecanismos de Participación Ciudadana que se deberían
incorporar en nuestro país, para hacer más eficiente la gestión pública y
lograr que las instituciones del Estado respondan de manera oportuna y
satisfactoria a las demandas sociales?
Las
preguntas anteriores responden al siguiente contexto:
Es
un hecho el grave deterioro de la confianza en la clase política, empresarial,
religiosa y social de nuestro país, que no ha dejado de sorprendernos con las
constantes noticias de actos de corrupción y abusos de poder. Es común la
percepción ciudadana por la falta de empatía, voluntad y celeridad de la clase
política para solucionar los problemas sociales.
La
decepción ciudadana no solamente se refleja en las constantes marchas y
protestas, sino en el desconocimiento que comienza a hacer la ciudadanía de la
labor que realizan muchas instituciones, sin incluir la pérdida de la autoridad
moral de algunas de ellas, que les impide cumplir misiones tan esenciales, como
la de resguardar el orden y la seguridad ciudadana. No cabe duda que quienes han
tenido y hoy tienen los poderes del Estado, están perdiendo el control del
Estado de Derecho y poniendo en grave riesgo la existencia de la Democracia. Basta
con dar una mirada a los resultados de las encuestas de opinión y ver la
creciente abstención de los ciudadanos a las convocatorias que se hacen a las
diferentes elecciones para cargos públicos.
Pero,
quizás lo más lamentable es la desconexión de la clase política con la
ciudadanía, porque lo que esperamos los ciudadanos, es que el gobierno de turno
responda de manera oportuna y comprensible para todos, a la solución de las
demandas sociales. Y que aquellas demandas sociales, que requieren una solución
con el acuerdo del parlamento, igual tengan una respuesta oportuna,
comprensible, sin engaños ni dilaciones.
Lo
anteriormente expuesto, que resulta fácil de entender y de realizar, no lo es ni
lo ha sido en la práctica, porque en Chile, aunque opera el sistema de
Democracia Representativa, que significa que el país está dirigido y
administrado por un grupo reducido de personas, que ha recibido por delegación un
mandato de la soberanía popular, para que nos representen y se hagan cargo,
entre otras cosas, de dar respuesta y solución a las demandas sociales.
Lamentablemente, a la clase política le cuesta avanzar en sus programas de
gobierno y en sus promesas de campaña, porque está en permanente disputa con
los demás opositores aspirantes al control del Estado. Es una vergüenza, ver
cómo han convertido los centros de decisión del país en campos de batalla de
aspiraciones personales. Lo peor es que mientras no resuelven sus disputas, la
sociedad tiene que continuar padeciendo los problemas que la aquejan, algunos
de los cuales llevan muchos años sin resolver. Además, tienen que soportar las consecuencias
de la obstrucción, la zancadilla, el atrincheramiento y la actitud pasiva e
indiferente frente al desborde de la delincuencia y la insensatez de la
violencia, que aumenta porque se aprovechan del patético espectáculo que los
honorables dan para destruirse y justificar sus decisiones.
De
esta manera, no basta con tener un diagnóstico ni propuestas de solución a los
problemas que afectan al país y a los ciudadanos, porque por muy graves y
urgentes que sean, deben contar para la solución, con la eficiencia del
gobierno de turno y la voluntad de quienes ocupan los demás poderes del Estado.
Así las cosas, las condiciones de eficiencia y voluntad política, no son fáciles
de conseguir en la práctica, por el mayor peso o influencia que tienen los dueños
de intereses egoístas, de clase y de partido, por sobre las demandas y
urgencias del país.
Por
lo anterior, y dado que todo está puesto en duda o está en entre dicho, creo
que esta conversación debemos hacerla más desde el pragmatismo, que desde lo ideológico
y partidista. En consecuencia, recomiendo, en lo posible, omitir citas y
referencias de filósofos, intelectuales y pensadores de renombre, porque lo
importante ahora son las ideas y creencias que han calado en nuestras vidas y con
las cuales somos coherentes en el actuar. De todas maneras, no se preocupen que
al final, es probable que, sin mencionar a nadie, igual cada uno de nosotros
salga con una "chapa", porque ya parece deporte nacional para
algunos, etiquetar a quien tienen al frente.
El
punto al cual invito a tener presente durante toda la conversación, para no
perder el foco, es entender que debemos rescatar y proteger la Democracia
Representativa, porque no siendo el único sistema de organización social que
existe, ni el ideal, sí creo que es el mejor, el más práctico y económico, para
nuestra cultura e idiosincrasia. Porque significa que los ciudadanos elegimos a
un grupo de personas para que administren el Estado en nombre y en beneficio de
todos. Sin embargo, resulta paradójico que, por la codicia y la ambición de
unos, sea casi imposible que un grupo reducido de personas puedan ponerse de
acuerdo y trabajar por el bienestar del país, a pesar de contar con todos los
recursos para hacerlo. Porque este mandato no es gratuito, porque los
ciudadanos entregamos dinero, respeto y sometimiento a las políticas públicas
que aprueben e impulsen, para hacer realidad sus planes, programas y promesas o
compromisos de campaña.
En
consecuencia, corresponde a la ciudadanía en su soberanía, exigir y velar
porque quienes hayan sido elegidos cumplan el mandato con probidad e idoneidad,
de manera eficiente y adecuada, y aunque la confianza es importante, es mucho
mejor la fiscalización permanente. Y aunque existen instituciones y mecanismos
de evaluación y control para hacerlo, la experiencia nacional e internacional
ha demostrado que la ciudadanía debe reservarse siempre la posibilidad de
activar otros mecanismos de manera autónoma, oportuna y en forma pacífica y
democrática cuando considere que los controles institucionales no están
operando por cualquier circunstancia.
Termino
esta introducción compartiendo una definición de Participación Ciudadana y
reafirmando mi creencia, en la importancia de rescatar y proteger la Democracia
Representativa a través de un ejercicio, cada vez más inteligente, más inclusivo
y más y mejor informado:
“La Participación
Ciudadana es el compromiso voluntario y consciente, que declara y practica
públicamente un ciudadano, de ayudar en la solución de los problemas sociales,
contribuir en la gestión y fiscalización del gobierno local, regional y
nacional, ejerciendo libre, permanente y oportunamente sus derechos políticos y
constitucionales, a través de sus representantes y utilizando, además, cuando
fuere necesario, los mecanismos de participación democráticos y pacíficos
existentes.”
En este sentido, los
mecanismos o instrumentos de Participación Ciudadana no pretenden sustituir la
democracia representativa, sino por el contrario, fortalecerla al hacerla más
eficiente, oportuna y confiable para los ciudadanos. Sin embargo, quiero
reconocer y decirles que estoy convencido que el desafío de una democracia más
participativa para Chile, no termina con su reconocimiento en la Nueva
Constitución, ni con la instalación de nuevos mecanismos de Participación
Ciudadana. Por el contrario, el desafío apenas comienza, porque se deben generar
y promover espacios de formación ciudadana permanente y a todo nivel, para que
todos los ciudadanos conozcan los instrumentos y aprendan a utilizarlos. Por
ello, lo más importante, es estar cerca de su reglamentación y aplicación, para
que no se transformen en una amenaza para la estabilidad de la democracia, ni sean
una decepción para los ciudadanos, por su imposibilidad de aplicación. Y es
justamente aquí, en donde las Organizaciones Sociales y Comunitarias, deben estar
dispuestas a jugar un rol más protagónico, con mayor autonomía e independencia.
¡Gracias! RDS





