martes, 15 de junio de 2021
¡Estamos Bien, en la Convención los 155!
1. ¿Dónde me siento?
Sugiero que todas las sillas en donde deben sentarse los convencionalistas estén previamente numeradas y a la entrada a la sede haya una urna con papeles recortados que tengan los números de las sillas. En la medida que entren los Convencionalistas tomen un número de la urna y se sienten en la silla correspondiente al número que sacaron. Con el paso del tiempo y calmados los ánimos y la ansiedad podrán acordar con los demás en dónde prefieren ubicarse dentro de la sala por el resto de la Convención.
2. ¿Quiénes deben presidir la Mesa Directiva de la Instalación?
Sugiero para ese momento, que los convencionalistas que desean asumir un puesto en la Mesa Directiva escriban su nombre en un papel y lo depositen en una urna que deberá estar visible en el centro de la sala de la Convención. Cuando llegue el momento, el Convencionalista que le haya tocado la silla número uno, sacará un nombre de la urna y quien la tenga, ocupará la Secretaria de la Mesa. Luego el que tenga la silla número 155, sacará otro nombre de la urna y ese ocupará la Vicepresidencia de la Mesa. Finalmente, el que tenga el número de asiento que corresponda al día de la Convención, sacará el otro nombre y ese ocupará la Presidencia de la Mesa Directiva de Instalación.
3.- ¿Hasta cuándo preside la Mesa de Instalación?
Sugiero que la Mesa Directiva de Instalación de la Convención permanezca hasta la aprobación del Reglamento de la Convención, momento en el cual los Convencionalistas deberán elegir una Mesa Directiva de conformidad con el reglamento aprobado.
4.- ¿Ante quién deben jurar los Convencionalistas?
Sugiero que cada convencionalista haga un juramento público y libre sobre lo que considere más sagrado.
Sugiero que la Mesa Directiva de Instalación llame al azar uno a uno a los Convencionalistas (pueden hacer uso de la urna que contiene el número de cada silla).
5.- ¿Qué autoridad de gobierno o representante del poder del Estadp debe asistir a la Instalación de la Convención?
Sugiero que ninguno debería asistir. Hay demasiada tensión en el ambiente producto de la crisis sanitaria, social, política y económica que vive el país desde hace casi dos años. Somos un país huérfano de referentes políticos, religiosos, empresariales, culturales, deportivos,... y hemos perdido la credibilidad y la confianza en nuestros semejantes. Debemos comenzar un nuevo camino solos y en silencio. Darnos todos una nueva oportunidad para volver a mirarnos a los ojos, demostrar con nuestras acciones que todos pueden confiar en nosotros y ganarnos la confianza de los demás. Esto debe ser válido para todos, incluyendo los que están y no estamos en la Convención.
6.- ¿Y la comunicación con los Convencionalistas?
Sugiero que dentro de toda la logística de apoyo a la Convención haya una página en Internet y en las RRSS en donde los chilenos y personas que lo deseen le podamos enviar mensajes a los Convencionalistas. Ojalá sean mensajes positivos, de saludos, mucha fuerza y buena onda desde el primer día.
Los chilenos debemos darle espacio a los Convencionalistas. Respetar su delicada misión y confiar en que todos quieren lo mejor para Chile y para los chilenos.
Ellos no necesitan de funas, ni de amenazas. Toda el área en donde funciona la Convención debe ser un espacio sagrado y debemos colaborar para que todos estén bien y hagan grande este histórico momento. Quizás se pueden organizar algunas actividades culturales, sin pancartas ni banderas de lucha. La Convención Constitucional debe ser un acontecimiento inolvidable, como cuando nos abrazamos y lloramos de alegría con aquel mensaje que nos mandaron los mineros de San José desde las profundidades de la tierra: ¡¡Estamos bien, en el recinto los 33!!
viernes, 11 de junio de 2021
¡Se Cosecha, lo que se Siembra!
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| Perú: José Pedro Castillo T. y Keiko Fujimori H. |
Finalmente, me parece que ha logrado irrumpir con fuerza en
Latinoamérica una nueva clase de gobernantes. Lamentablemente, más mediocres,
populistas, de comportamiento poco diplomático, actitudes extremas, sin mayor formación académica, ni mucha experiencia en el sector público,
pero más cercanos a la mayoría de los ciudadanos. No daré ejemplos de estos
personajes, porque no es el propósito de este comentario y no deseo iniciar una
discusión sobre los méritos, títulos y condecoraciones que hayan recibido, los
cuales siempre serán de dudoso origen.
De todas maneras, esto que está ocurriendo no es tan nuevo, ni desconocido. Ya habíamos tenido señales y somos testigos de esta clase de gobernantes en los niveles local y regional o en los resultados de las elecciones municipales y de gobernaciones.
Mi teoría es que esta nueva clase de gobernantes, está surgiendo del voto de rabia ciudadano contra la clase política tradicional. De una élite arrogante y egoísta, que por su irresponsabilidad, nos tiene cosechando lo que sembraron de mala gana, porque poco o nada se han preocupado de la formación ciudadana para la participación cívica ni la gestión pública. Se reservaron para ellos, que son una élite impenetrable, el ejercicio del poder y se "apernaron" en los cargos, que sólo han compartido con sus familiares y áulicos incondicionales. La militancia de los partidos sólo les ha servido para alimentar su ego y justificar su existencia; es por ello, que es volátil, poco comprometida con los ideales de los partidos y crece en deserción. Muchos candidatos que buscan su apoyo, prefieren hacerlo como independientes, sólo para aprovechar la "maquinaria" y los beneficios económicos y de financiación del Estado a las campañas políticas. Prefieren figurar como independientes y no colocar sus logotipos en sus banderas de campaña, porque la idea es no ser asociados a partido alguno. ¡Sería una vergüenza!
¿Qué hacer? Creo que se deben abrir las compuertas, permitir el desahogo ciudadano, abrir el diálogo sin restricciones, reconocer la derrota de la clase política tradicional y aceptar la voluntad del pueblo y reconocer los gobernantes, porque "es lo que hay". Debemos recomenzar desde abajo, promoviendo la autoconstrucción de la sociedad y poner fin a la autodestrucción y a la auto-flagelación. Dejar de culpar el éxito de la oposición, sin asumir la responsabilidad del fracaso, cuando en décadas de gobierno no fueron capaces de mantener una base social que se ampliara con el tiempo y siguiera creyendo en sus falsas y restrictivas promesas. Debemos tener esperanza en que surgirá una nueva clase política. Ojalá, menos abusiva, corrupta, egoísta y arrogante, que nunca más gobierne de espalda a la ciudadanía y a sus demandas...
Por la irresponsabilidad de la clase política tradicional de izquierda y de derecha, se perdió la credibilidad en las instituciones del Estado, aumentó la corrupción y el abuso del poder, llegó a su techo la abstención y la apatía de la gente en la política, ha estado en peligro la democracia y estamos en riesgo de perder la libertad y todo aquello que “a sangre fuego" ya habíamos conseguido. -RDS
lunes, 7 de junio de 2021
Participación Ciudadana en la Gestión Pública. El Desafío de Combatir el Abuso del Poder y la Corrupción
(Conferencia a los estudiantes de Administración Pública de la Escuela de Administración Pública de Colombia -ESAP. 5 de junio de 2021. Agradezco la invitación del profesor y amigo Julián Felipe Bello López.)
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| Rubén D Solano S Presidente Fundescochile |
Sin lugar a dudas el título de esta charla es
en sí mismo un desafío, porque encierra diferentes temas que pueden ser
tratados de manera independiente y porque, además, cada uno de ellos da para
una larga conversación. De partida, les invito a consultar en Internet estos
temas utilizando sus etiquetas de manera independiente para su búsqueda. Se
sorprenderán de lo abundante de la bibliografía. De todas maneras, al final les
dejaré algunas referencias para quienes se interesen en conocer un poco más o
profundizar en estos temas, que considero deben estar en el centro de atención
de las actuales y futuras generaciones, especialmente de nuestra América
Latina.
Comenzaré por reconocer el complejo mundo en el
que estamos viviendo el día de hoy, en donde según datos de la Agencia de las
Naciones Unidas para la Migración -ACNUR[2]:
aproximadamente 80 millones de personas en el mundo han sido forzadas a desplazarse
y en donde un país Latinoamericano -Venezuela- ocupa el segundo lugar de países
con mayor número de desplazados. Hay más de 10 guerras activas y más de 50
conflictos que siguen causando muertes violentas y desplazamientos de la
población. El problema adicional son, las consecuencias de los conflictos
internos de cada país, que también las padecen los demás países del mundo,
especialmente los países vecinos. Así, por ejemplo, Turquía es el país que más
sufre con los desplazados por la guerra de Siria y Colombia es quien más padece
con los desplazados por el conflicto venezolano. Sin contar que Colombia ha
sido una fuente permanente e histórica de desplazamiento y migración de sus
habitantes de manera interna y por el mundo, en donde en el último decenio el 8.36%
de la población se ha visto involucrada, según una publicación del Centro de
Estudios Demográficos y Urbanos de México escrita por Nubia Ruiz: 2011,[3]
y titulada el Desplazamiento Forzado en Colombia.
Personalmente, soy una de esas víctimas que
hace 25 años fue desarraigada y obligada a una emigración forzada de Colombia hacia
Chile y aunque mi experiencia como migrante ha sido positiva, quizás por mi
formación en el exterior o por la experiencia de mis padres, que 20 años atrás
ya habían sido obligados a desplazarse al Ecuador, la verdad, es que es una
experiencia que no se la deseo a nadie, porque ser extranjero sólo es grato
cuando se está de paso, cuando somos turistas. No conozco ningún país que, en
la práctica, acoja a los inmigrantes como a sus ciudadanos o como uno de los
suyos. Esto sólo ocurre en las novelas y películas como Shogun o Lawrence de Arabia
y eso después de muchos sacrificios y humillaciones. Esto no es una queja, es
una realidad que quiero destacar para abordar la importancia del tema de esta
charla y llamar la atención de quienes me escuchan de no ser indiferentes a los
acontecimientos que ocurren en nuestro país, en la región y en el mundo. Las
declaraciones oficiales de acogida y mano amiga a los extranjeros y migrantes
por parte de regímenes y gobiernos del mundo, sólo son eso, discursos políticamente
correctos, que distan mucho de la dolorosa experiencia que viven los cientos de
millones de personas desplazadas por el mundo. Pensemos que, la mayoría de los
conflictos que hay en el mundo, son por acusaciones de los nativos a las invasiones
de sus territorios y espacios culturales y religiosos. En este sentido, es fácil
reconocer lo poco que hemos avanzado, en la práctica, en la campaña por vivir
en un “mundo sin fronteras”, no obstante vivir en un planeta cada vez más globalizado.
La lucha por la identidad y la defensa del
origen, sigue siendo más fuerte que la voluntad por la integración, la
inclusión y la igualdad. Los pueblos originarios, por ejemplo, se resisten a
integrarse al nuevo mundo y luchan por la recuperación de sus tierras y
tradiciones. Los estadounidenses se resisten a la convivencia armónica con los
afrodescendientes, no obstante haber estado juntos en varias guerras. Palestinos
e israelíes se niegan a reconocerse mutuamente y compartir un mismo territorio
a pesar de tener un mismo y milenario origen en ese espacio.
Vivimos en un extraño mundo multi-polarizado,
en donde el que alcanza un poco de poder lo aprovecha para excluir a todos los
que le resultan contrarios o diferentes.
Vivimos en sociedades que lo único que tienen
de común es que son gobernadas por una clase política, que con contadas
excepciones gobierna de espaldas a la ciudadanía y a sus necesidades. Poco
idónea, corrupta, codiciosa, abusadora del poder, mientras los habitantes ven
con angustia como la pobreza, el desempleo, la desigualdad y la injusticia
social sólo son banderas, utilizadas para llegar a los centros de decisión. No
son desafíos que los líderes acepten para erradicarlos, sino elementos para
armar discursos “sensibleros” o “cebolleros” y ganar el poder.
Por otra parte, los países sufren las
consecuencias de las migraciones, porque no están preparados para brindarles la
atención sanitaria y de servicios básicos que demandan las oleadas de gente
desplazada; asumen en silencio la injusticia que padecen estos millones de
personas, al no exigir una solución al país de origen, transformándose en
países cómplices de regímenes autoritarios y criminales. La condición de los
migrantes y refugiados, generalmente se agrava en los países anfitriones. Por
ello, me resulta increíble ver que en el mundo son débiles o inexistentes las marchas
y protestas contra los regímenes y gobiernos de países en conflicto, que
provocan el desplazamiento forzado de sus habitantes y que también agravan y
precarizan, las condiciones de vida de los habitantes de los países anfitriones.
Y es aquí donde debemos reflexionar. Haciendo
un llamado al pueblo, al soberano, de manera particular a las jóvenes y a las futuras
generaciones, para que ejerzan y promuevan una Participación Ciudadana cada vez
más Inteligente, más Inclusiva y más mejor Informada, de todas las personas desde
el momento que alcanzan el uso de razón, para no dejarse desplazar ni manipular
por líderes inescrupulosos y perseverar en una Formación Ciudadana que amplíe el
conocimiento y manejo adecuado y oportuno de los Instrumentos Pacíficos y
Democráticos de Participación, que la humanidad ha ganado a sangre y fuego en
cientos de luchas callejeras, porque no debemos olvidar que el paso del
absolutismo a la democracia no fue por la generosidad de ninguna monarquía,
como tampoco lo han sido los avances por tener una mayor y mejor democracia en
donde, por ejemplo, la mujer ganó el derecho al voto, al igual que los
trabajadores, los pueblos indígenas y los afrodescendientes, no obstante que la
democracia ha reconocido desde sus orígenes la soberanía del pueblo y su derecho
a elegir y controlar a sus gobernantes como lo han expresado filósofos y politólogos
como Norberto Bobio:2008, Robert Dahl:1989, Giovani Sartori: 2005[4]
En este largo proceso de transformación social por
un mayor y mejor sistema democrático, en los países latinoamericanos debemos avanzar
hacia una Participación Ciudadana en la Gestión y la Fiscalización Pública, apoyados
en las conquistas de quienes nos han antecedido. Así, como en el reconocimiento
de los países que firmaron en Lisboa-Portugal en junio de 2009,[5]
la Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública y que
se suma a los cambios introducidos en las reformas constitucionales y en los
procesos constituyentes que, además, han reconocido la Democracia Participativa
y han incluido más y mejores Mecanismos de Democracia Directa.
En resumen, debemos avanzar y pasar de una
lucha fratricida por la recuperación y defensa de los derechos básicos, a una relación
civilizada, de armonía y empatía con las demandas de las minorías y de respeto
por la voluntad de las mayorías. En donde la protección de los derechos humanos
y una mayor calidad de vida para todos los seres vivos que habitan el planeta,
estén en el centro de las políticas públicas de cualquier tipo de gobierno y en
todos los países del mundo.
En un futuro y sociedad ideal, con una
Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada,
ninguna demanda social por legítima que sea, será necesario exigirse por la vía
de la violencia y menos vulnerando los derechos de los demás. Ya no está bien
aceptar la destrucción de nuestras ciudades, espacios y servicios públicos, porque
es autodestrucción. Tampoco debemos aceptar el enfrentamiento de la ciudadanía
con las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública, porque es enfrentamiento entre
hermanos, que aumenta la polarización y el resentimiento. Menos debemos aceptar
que haya personas que se inmolen en las plazas públicas acosadas por la
desesperación de no sentirse escuchadas ni ser parte de la sociedad.
La tesis que postulo o mejor, la utopía que
invito a seguir, es que las crisis
sociales que vivimos, que han llevado a la gente a la protesta, la marcha, las
movilizaciones sociales, la autodestrucción, el sacrificio y la pérdida de
vidas inocentes, debe tender a la disminución y desaparición y evolucionar a
una estrategia en donde prime las acciones de las instituciones de un Estado
Justo que además, tiene el respaldo ciudadano, que se puede materializar con el
uso de los Mecanismos de Democracia Directa, que han sido incorporados en las
constituciones políticas de América Latina y que no tengo duda, son mucho más
efectivos para lograr los cambios o transformaciones sociales que todos
deseamos.
Finalmente, y esto es muy importante, no puedo
dejar de reconocer lo complejo y difícil que resulta este nuevo escenario de
aspirar a la generación de una nueva cultura ciudadana, porque el problema que tenemos
es que, en medio de tanto crecimiento económico, logros y avances científicos, en
donde los beneficios no llegan a todos los habitantes, sino que por el
contrario, las brechas entre unos y otros son cada vez más grandes. A pesar,
que con cada política pública que se anuncia, nos sentimos como ganadores del
boleto con derecho a vivir en un paraíso; pero pronto nos damos cuenta que es
una ilusión y que sólo unos pocos privilegiados están incluidos para vivir en
él.
Por todo lo anterior, la conclusión es que el camino
que debemos seguir o el desafío que debemos aceptar es que nos involucremos en
la formulación, la gestión, la fiscalización y la evaluación de las políticas
públicas y no solamente estemos disponibles para la crítica, la marcha y la
protesta cuando ya no hay nada por hacer. Esta estrategia de la Participación
Ciudadana para la Gestión Pública, que no sólo es posible, sino que además
forma parte del deber ser de la Democracia Participativa, requiere de un
proceso de Formación Ciudadana permanente, que no creemos que vaya a ser
asumida por la clase política tradicional que ha encontrado en la ignorancia y
la indiferencia ciudadana el mejor aliado para perpetuarse en el poder, no
obstante ser de manera general, con contadas y honrosas excepciones, una clase política
desprestigiada y despreciada por sus constante actos de corrupción y abusos del
poder que con sus actos, sólo han agravado la condición de injusticia social y
desigualdad que padecen la inmensa mayoría de los habitantes de este planeta. La
Formación Ciudadana debe ser al mismo tiempo un derecho ciudadano y una
obligación del Estado y deben ser las Organizaciones Sociales y Comunitarias
las llamadas a asumir esta tarea, llevando incluso, un control del
comportamiento y la tendencia de los indicadores de corrupción. Sobre este
último punto les recomiendo un estudio de la CEPAL, sobre la Corrupción y la
Impunidad en América Latina. [6]
que expone las relaciones entre crimen organizado, exclusión social e
ingobernabilidad; por otra parte, analiza la desconfianza social con motivo de
la crisis de legitimidad que sufren las democracias en la región, debido a la
falta de transparencia pública y a la corrupción. También se analiza el índice
de corrupción de Transparencia Internacional, frente al cual urgen políticas de
buena gobernabilidad y anticorrupción. RDS
·
Bobbio, N. (2008). Democracia. En Bobbio,
Norberto, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino. Diccionario de Política. Tomo
1. México: Siglo veintiuno editores.
·
Dahl, R. (1989). La poliarquía: participación y
oposición. Madrid: Tecnos
·
Lissidini, A. (2008). Democracia directa
latinoamericana: riesgos y oportunidades. En Y. W. Alicia Lissidini, Democracia
directa en Latinoamérica (págs. 13-62). Buenos Aires : Prometo Libros.
·
Londoño O. Juan F. (2015). Democracia
participativa en Colombia: Entre la promesa incumplida y el propósito
colectivo. CEDAE y Registraduría Nacional del Estado Civil. Colombia
·
Sartori, G. (1987). The Theory of Democracy
Revisited. Catham, NJ: Catham Publishers.
[1] Texto del Poema de Bertol Bretch:
Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. -
Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me
importó. - Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco
me importó. - Mas tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era
intelectual, tampoco me importó. - Después siguieron con los curas, pero como
yo no era cura, tampoco me importó. - Ahora vienen por mí, pero es demasiado
tarde.
[2] ACNUR.
Tendencias Globales.
Desplazamiento Forzado en 2019. “El 1% de la humanidad se encuentra desplazado”
Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados
[3] Ruiz R, Nubia Yaneth. 2011. El
Desplazamiento Forzado en Colombia: Una revisión histórica y demográfica.
Estudios Demográficos y Urbanos. Vol. 26. N°1 México.
[4] Sartori, Giovanni. 2005. Teoría de
la Democracia
[5]
Carta Iberoamericana de
Participación Ciudadana en la Gestión Pública. 2009. Carta firma por 16 países
en Lisboa-Portugal.
[6] Wiledant, Gonzalo y Otra. 2007. La
Corrupción y la Impunidad en el marco del desarrollo en América Latina y el
Caribe: Un enfoque centrado en derechos desde la perspectiva de las Naciones
Unidas. Serie Políticas. Públicas. División de Desarrollo Social. Chile
jueves, 20 de mayo de 2021
Auto Entrevista de Rubén Solano . Presidente de Fundescochile
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| Rubén D Solano S - Presidente Fundescochile |
1.-
¿El voto debe ser obligatorio o voluntario?
El
voto no solamente debe servir para que los ciudadanos marquen una preferencia
dentro de una papeleta, sino que además debe servir para evaluar la confianza
de los ciudadanos en el sistema democrático y sus instituciones. Más importante
aún, es evaluar el trabajo que hacen los partidos políticos y los movimientos y
organizaciones sociales responsables del comportamiento cívico de las personas
dentro de la sociedad. En este sentido, el voto voluntario es el mejor
termómetro para tal evaluación y medición. Por el contrario, el voto
obligatorio invisibiliza la labor de estas instituciones y las exime,
inexplicablemente, de toda responsabilidad frente a la abstención y la
indiferencia ciudadana en la gestión y la fiscalización pública.
2.-
¿Por qué no fueron elegidos como constituyentes los líderes gremialistas ni los
dirigentes sociales?
Es
una prueba adicional: que la ciudadanía no es tan ciega, como muchas personas
quieren hacerlo creer. Para ninguno es un misterio el desprestigio en que se
encuentran todas las instituciones y autoridades del Estado, como igualmente
están desprestigiadas muchas organizaciones sociales, comunitarias y de
representación ciudadana de nuestro país. Los sindicatos, los gremios, las
iglesias, también le han fallado a la ciudadanía. Nos quedamos sin referentes y
eso se reflejó en los resultados electorales, más allá de las explicaciones que
pueden dar algunos excluidos, que seguramente culparán el sistema electoral y
la paridad de género. El punto es, que no recibieron el apoyo del
"pueblo" que dicen representar, y por esa misma razón deberían dar un
paso al costado y liberar las agremiaciones y las organizaciones sociales que
por tantos años han tenido secuestradas.
3.-
¿y qué opinión le merece la elección que la ciudadanía hizo de candidatos sobre
los cuales pesan graves acusaciones penales?
El
cansancio de la ciudadanía con los actos de corrupción y abuso del poder de
algunas autoridades e instituciones del Estado es generalizado, pero la
reacción no es la misma para todos y eso pasa en Chile y en todos los países
del mundo, especialmente en Latinoamérica. Lo correcto es que la ciudadanía
reaccione, negándole el voto a los candidatos inescrupulosos y a los que están
siendo investigados por la justicia. Sin embargo, ya no es extraño que una
parte de la ciudadanía apoye estos personajes por miedo o por conveniencia. Es
la misma razón por la cual hay barrios o comunidades dominadas por bandas de
narcotraficantes y criminales. Esta situación, desde luego, es responsabilidad
única y exclusiva de quienes están a cargo del Estado y sus instituciones,
porque al abandonar las comunidades y no llevarle, de manera oportuna, las
soluciones a sus demandas sociales, estos no encuentran más alternativa que
liarse con los corruptos, abusadores y/o criminales, los cuales les otorgan
dadivas a cambio de su silencio cómplice.
4.-
¿Por qué cree que ha habido tanta abstención?
La
abstención es una señal de debilidad de la democracia y lamentablemente ha
venido en aumento sin que, al parecer, a nadie le importe. Pero, principalmente
es un golpe a los partidos políticos y a los movimientos sociales. Son ellos
los que deben reflexionar sobre el tema y modificar la relación que tienen hasta
ahora con los ciudadanos, la cual es eminentemente clientelar y utilitarista.
De todas maneras, la abstención no deslegitima los resultados, porque el
proceso es cuantitativa y cualitativamente superior a cualquier sistema de
sondeos y encuestas de opinión. Observemos como la tendencia de un resultado de
elección popular, por ejemplo, se comienza a marcar a partir del 20% de los
escrutinios.
5.-
¿Es deficiente el actual sistema electoral?
Lo
primero que se debe decir es que no hay sistemas perfectos. Todos tienen
ventajas y desventajas y todos pueden ser perfectibles. La ventaja de un
sistema de listas, como el que tiene Chile para los órganos colegiados, es que
da la posibilidad a personas de amplia trayectoria y reconocimiento social, el
poder de "arrastrar" hacia los centros de decisión, a personas que
seguramente pueden ser un gran aporte, pero son poco conocidas. En este sentido
es un buen sistema, porque permite la renovación de la clase dirigente de un
país, con una combinación de experiencia y sangre nueva.
De
todas maneras, y siendo perfectible el sistema, creo que debe eliminarse el
ajuste de género, porque la mujer chilena demostró una vez más, que sólo
necesita que haya igualdad de oportunidades, que le abran las puertas y le
permitan competir con los hombres. Tampoco es necesaria la sobre representación,
como la que se dio a los Pueblos Originarios. Asegurarles uno o dos cupos, es
suficiente y si aspiran a tener más representantes, deben postularlos ya que
tienen una base electoral amplia para elegirlos. Por último, es importante
definir un perfil mínimo de los candidatos que se ajuste a las exigencias de
cada cargo y al avance en el nivel cultural del país y de formación de los
ciudadanos.
6.-
¿Cómo evitar que se filtren personas incompetentes en los centros de decisión?
Es
imposible lograr la perfección de estos sistemas de elección popular que son
producto de una construcción social. Sólo con el tiempo y la experiencia se
detectan los problemas para aplicar correctivos que disminuyan las desventajas.
Debemos aprender de nuestras abuelas, que hacen el pastel con el conjunto de
las manzanas buenas que tienen en la canasta y sacan las podridas para hacer
compós con ellas y abonar el manzano. Al final todas sirven a un buen
propósito. Lo que jamás se debe hacer es eliminar, ni enviar al exilio a
quienes piensen diferente.
7.-
¿Cómo se puede recuperar la confianza de la gente en las instituciones del
Estado y las autoridades públicas?
Con
más transparencia y más Participación Ciudadana. Condenando de manera ejemplar
el abuso del poder y la corrupción. Los independientes y los grupos
históricamente minoritarios ganaron en un proceso cuestionado por ellos mismos.
Incluso, hubo personas que amanecieron la noche del sábado cuidando las urnas.
Esto, junto a la abstención, habla del enorme grado de desconfianza ciudadana
acumulado. Pero, los resultados positivos e inesperados que se dieron, también
deben producir un efecto positivo en la ciudadanía escéptica y desconfiada,
porque demuestran que nada es imposible. Lo ocurrido debe ser una luz de
esperanza que aumente con el tiempo y estimule el ejercicio de una
Participación Ciudadana, eso sí, cada vez más Inteligente, más Inclusiva y más
y mejor Informada.
8.-
¿Cuál considera que es la mayor amenaza que se cierne sobre nuestro país?
Creo que es la misma amenaza que padecen todos los países del
mundo, especialmente los de América Latina: la corrupción, el abuso del poder y
la incompetencia de los administradores públicos. Es imposible que sin
erradicar o controlar estas amenazas, los países puedan avanzar y tener
gobiernos capaces de impulsar las políticas públicas o las promesas prometidas
en sus campañas y menos, puedan instalar un modelo socio-económico.
La injusticia social, la desigualdad y la violación de los
derechos humanos, son responsabilidad principalmente de la clase política que
está en el poder y de los poderes de facto, que conspiran con los corruptos que
se infiltran en las instituciones para apropiarse de los recursos públicos,
dando la espalda al clamor de la gente que suplica el apoyo del Estado… Más
grave aún es ser testigos de la manipulación y la violación impune que a diario
hacen de las leyes, quienes están llamados a hacerlas cumplir.
9.-
¿Cree que la Convención Constituyente nos alejará de esas amenazas?
Me
parece que los convencionalistas, elegidos el pasado fin de semana, tienen el
desafío de evitar caer en manos inescrupulosas e irresponsables. Por ello,
debemos acompañarlos y seguir con atención el proceso constitucional que se
iniciará en el mes de julio, a fin de impedir que la manipulación y el
populismo se apoderen de la Convención y terminemos con una Nueva Constitución
más ilegítima que la actual.
De
partida, considero muy graves las declaraciones de algunos convencionalistas
elegidos, que están confundiendo la tarea encomendada de elaborar una propuesta
de Nueva Constitución, con la de ser ellos los que refunden el país, actuando
como “reyecitos”. Ellos deben recordar que se trata de entrar a un recinto para
dialogar y salir con un conjunto de acuerdos y no de ingresar a un cuadrilátero
o a un campo de batalla, de donde sólo los más fuertes saldrán con vida. Lo
ideal es que los constituyentes no adopten las malas prácticas de la clase
política que por años hemos criticado y que han sido causantes de la injusticia
y la rabia social, por tantas zancadillas, obstrucción, incumplimientos y
retraso en la aplicación de políticas públicas.
10.- ¿Cuáles son los
temas fundamentales que deben estar en la Nueva Constitución?
Me gustaría que
la Nueva Constitución declare que la Democracia Participativa es el sistema
político que regirá en nuestro país y que la Formación Ciudadana es un derecho
que todos los gobiernos deben promover junto con la obligación de los
ciudadanos de asumirla desde el momento en que adquieren uso de razón. Y en
este mismo sentido el reconocimiento constitucional de las Organizaciones de la
Sociedad Civil, como un eslabón fundamental en la relación del Estado con la
ciudadanía.
Es muy
importante que la Nueva Constitución este en sintonía y nos permita avanzar
como sociedad, en una tendencia que es mundial, como la contenida en la Carta sobre
Participación Ciudadana para la Gestión Pública, firmada por los países
Iberoamericanos en Lisboa en el año 2014.
La Nueva
Constitución debe incorporar o dar la posibilidad de incorporar a la
legislación Mecanismos Democráticos de Participación Directa como, por ejemplo,
la Iniciativa Legislativa Popular, el Plebiscito Vinculante, las Veedurías
Ciudadanas, la Revocatoria del Mandato y el Silencio Administrativo Positivo, ya
que son importantes para el ejercicio de la soberanía popular cuando los
poderes del Estado no cumplan sus funciones por alguna circunstancia. Es decir,
que estos mecanismos sólo se activarán en ausencia del cumplimiento de las
funciones de alguno de los poderes del Estado. De ninguna manera competirán con
ellos.
Los Mecanismos Democráticos
de Participación Directa, deben contribuir a acelerar las decisiones, a
destrabar los conflictos a corregir los rumbos y a promover una gestión pública
de calidad. De esta manera, también es posible reducir las manifestaciones
públicas y protestas ciudadanas, especialmente aquellas que generalmente
terminan en la destrucción de las ciudades, el sacrificio económico de muchas
familias y el doloroso enfrentamiento de las personas con las Fuerzas de Orden
y Seguridad, que solo deja personas mutiladas y pérdida de vidas inocentes. Necesitamos
mecanismos pacíficos de participación ciudadana para ejercer la soberanía popular
sin necesidad que más personas inocentes terminen inmolándose en las plazas
públicas por rabia y desesperación ante el negligente e indolente
comportamiento de quienes detentan los poderes del Estado.
De todas
maneras, no deseo terminar sin reconocer lo complejo y difícil que resulta para
un país como el nuestro, implementar todos estos Mecanismos de Democracia
Directa, dada la pobre experiencia latinoamericana publicada en cientos de
investigaciones sobre el tema. Sin embargo, considero que es importante
perseverar en ellos, pero incorporando y fortaleciendo de manera paralela la
Formación Ciudadana y las Organizaciones de la Sociedad Civil, porque han sido
los grandes ausentes en todas las experiencias de la región, siendo clave para
su éxito…
El fin de semana
despertó la Sociedad Civil, la independiente que, con su alta abstención y voto
castigo a muchos candidatos demostró que es la soberana, en la calle y ahora en
las urnas. La clase política y sus partidos políticos, deben replantearse y
abocarse a las soluciones de los problemas sociales, desde la real magnitud y dimensión
de estos y no desde las ideologías. El mundo ya no es de izquierda o de
derecha, como tampoco lo es capitalista o comunista, ni social demócrata y menos
neoliberal. Todos estos términos pasarán a la historia como muchos otros que
solo sirven para descalificar y etiquetar al adversario por su fracaso. Hemos
escuchado declaraciones muy fuertes, quizás producto del calor de lo acontecido,
pero que guardan un sentimiento profundo y en donde movimientos sociales independientes,
ganadores indiscutibles del proceso electoral, han rechazado llegar a acuerdos
con la clase política tradicional, con lo cual se pone en riesgo la Convención
y las expectativas de todos los chilenos. RDS
La Misión de Fundescochile:
"Contribuir al Mejoramiento de la Gestión de las Organizaciones Sociales y Comunitarias y Promover una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y Mejor Informada"
sábado, 15 de mayo de 2021
¡Hoy Gana Chile y la Democracia!
CONSTITUYENTES: Mensaje de FUNDESCOCHILE a los Candidatos-2021 a CONSTITUYENTES de Chile
En Fundescochile, creemos que en los países democráticos, el poder está efectivamente en el pueblo. Por ello, abogamos por la generación de una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada y en ese sentido entendemos y esperamos que la Nueva Constitución, no debe estar inspirada en ninguna clase de ideología política partidista ni de coalición, porque siendo la Constitución la Casa de Todos. Ninguno deberá sentirse incomodo dentro de ella, ni por encima de los demás.
Lograr ese equilibrio, esa transversalidad es el desafío que tienen los Convencionalistas Constituyentes, que si bien, muchos de ellos representan ideologías y causas sociales específicas, también deben representar a todos los chilenos, siendo su mayor privilegio el poder garantizar que sus ideales y causas sociales, las van a poder seguir ejerciendo y promoviendo cuando la Constitución sea aprobada con el plebiscito de salida.
Creemos que lo más importante de una Constitución es que los ciudadanos sintamos que nuestros derechos, aunque no estén consignados expresamente en la carta, no podrán ser vulnerados. Los ciudadanos también debemos tener la certeza que tenemos el poder y la primera demostración de ello es que lo delegamos a un grupo reducido de personas, que se renueva periódicamente en un proceso democrático de elecciones. Porque somos los ciudadanos y únicamente los ciudadanos, quienes democráticamente decidimos y damos la oportunidad a uno o a otro partido político, coalición o movimiento social, para que conduzca los destinos del país según sus creencias y modelos socio-económicos. La Constitución es la Casa de Todos, pero no todos podemos gobernarla. Sólo deben hacerlo quienes reciban el apoyo expreso de las mayorías, que siempre podrán ser circunstanciales.
La Constitución debe proteger los derechos de las minorías y garantizar el derecho a gobernar de las mayorías. Por ello, se deben crear Mecanismos Democráticos de Participación Ciudadana para que estén latentes y cuando sea necesario, contribuyan a acelerar los acuerdos de la clase política en el poder y permita a los representantes y gobernantes tomar las decisiones que hagan realidad los planes y programas que los llevaron al poder. La Participación Ciudadana está para ayudar a que se cumplan los planes del gobierno aprobados por los ciudadanos y evitar, con medios democráticos, la paralización del país, la autodestrucción, la violencia, el enfrentamiento callejero y la inmolación de personas.
Algunos mecanismos democráticos de Participación Ciudadana son: la Iniciativa Legislativa Popular, el Plebiscito Vinculante, las Veedurías Ciudadanas y la Revocatoria del Mandato, que sumados a los que hoy tenemos, nos permite avanzar a un modelo sociedad cada vez más civilizado, porque destraba los conflictos políticos y resuelve las diferencias que trascienden gobiernos y décadas de luchas sociales innecesarias. De todas maneras, es importante entender que el éxito y beneficio de la Participación Ciudadana y sus Mecanismos Democráticos de Participación, será proporcional a la formación que tengamos los ciudadanos. Por ello, la Educación Cívica debe ser al mismo tiempo un derecho y una obligación expresados en la Constitución. Así, todo ciudadano debe recibir una formación cívica desde que nace hasta que fallece. Y ésta es una de las tareas y desafío más importante que deben asumir todas las Organizaciones Sociales y Comunitarias de nuestro país
miércoles, 7 de abril de 2021
Mensaje de Fundescochile a los Candidatos-2021 de Cierre de Campaña
La
percepción que hemos escuchado de los candidatos, en los más de veinte
conversatorios realizados, coincide con la percepción generalizada de la
ciudadanía, que también considera que se ha perdido la confianza en la clase
política, empresarial y social. Nos quedamos sin líderes ni referentes. Los Políticos,
religiosos, profesores, comunicadores, artistas, deportistas ... Todos, de una
u otra forma, nos han fallado, nos han decepcionado. Al interior de la familia,
los padres y abuelos encuentran cada vez menos respeto de los hijos y de los
nietos. Todo es motivo de provocación a la autoridad y a la sociedad, como la
que hacen las personas que insisten en saltarse las medidas de seguridad
dispuestas por las autoridades sanitarias para controlar la pandemia del COVID-19.
El panorama es desolador. La violencia se ha tomado las calles, las plazas, los
barrios, el transporte, los medios de comunicación, los centros comerciales,
las redes sociales, ... ¡Todo!
En lo
que hay diferencias de percepción entre la gente y la clase política, es respecto
de los avances y progresos que ha tenido el país en diferentes temas. Cada
político por separado, tiene un balance positivo de su gestión. En tanto, la
creencia de la ciudadanía es que los gobiernos y el congreso sólo responden a
las demandas que se hacen en marchas y protestas. Prácticamente, tienes que
inmolarte en la plaza pública para tocar la sensibilidad de las autoridades. Otros
políticos consideran que el país avanza y que cualquier retraso o fracaso, es sólo
responsabilidad de los gobiernos que le antecedieron y de la actitud
obstruccionista de la oposición. Lo cierto es que la democracia pierde cada vez
más interés de la sociedad. La abstención es creciente y las elecciones, continúan
siendo para algunos la oportunidad para perpetuarse en el poder o para llegar a
cualquier precio a ocupar un espacio dentro del Estado y usufructuar los
privilegios que otros han tenido por décadas. Parece que no hay consciencia
para el servicio público, sino para servirse de lo público.
Lamentablemente,
lo que hemos visto en los conversatorios es que muchos candidatos desconocen
los problemas locales, regionales y nacionales. Tienen una débil vinculación
con las organizaciones de la sociedad civil y con honrosas excepciones, la
mayoría tampoco tienen una formación apropiada ni experiencia suficiente para
ocupar el cargo al que aspiran. Es extraño, pero hay quienes parecen estar
convencidos que lo único que necesitan para ganar las elecciones es sólo una
frase sonora que puedan repetir como cacatúas y sumarse a la crítica que en las
redes sociales hacen a la labor realizada por el gobierno de turno. La verdad,
no se escuchan muchas ideas ni propuestas nuevas ni viejas. Solo frases
virulentas contra sus adversarios...
Definitivamente,
no podemos continuar así y creemos que ustedes tienen un enorme desafío y
responsabilidad de darle una nueva oportunidad a la democracia y a la política.
Debemos poner un alto y acordar una tregua, porque nadie, absolutamente ninguno
de nosotros está haciendo bien las cosas y quien crea que lo está haciendo
bien, seguramente no tiene consciencia lo mal que lo hace, porque nadie escapa
a la responsabilidad del caos que vivimos, ya que hasta la pasividad y la
indiferencia de muchos también son responsables de lo que nos está pasando, del
zapato chino en que todos estamos metidos… Ningún momento es mejor que este
para recordad la frase de Martín Luther King cuando dijo, frente al crecimiento
de la ola de racismo en Estados Unidos y el mundo: ”No me duelen los actos de
la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena” y es justamente la
indiferencia y la pasividad lo que nos pasa en Chile.
Y aunque
no lo escuchamos decir a viva voz, se siente en el ambiente un reconocimiento
de impotencia, incapacidad. Parece que creemos haber perdido la autoridad moral
y por eso nadie se atreve a levantar la voz para proponer un cambio de actitud
en la sociedad, por temor a que lo tapen a gabaratos y destruyan tu vida y la
de tu familia con mentiras o verdades a medias. Nos cubre un sentimiento de
culpa y de temor. Aunque, de verdad, hay que tener cuero de chancho para estar
en la política o querer asumir un liderazgo en la sociedad…
Sin
embargo, debemos sobreponernos a todo esto. Tal vez hayamos tocado fondo y sea
una señal para salir a flote como sociedad. Partir con humildad, reconociendo
que, aunque la sociedad haya perdido la credibilidad en la clase política
tradicional y no veamos aflorar ningún liderazgo de confianza, no vamos a quedarnos
en el fondo del pozo. Debemos estar dispuestos a comenzar una nueva etapa,
porque tenemos ganas de producir grandes cambios y comenzar a hacer bien las
cosas, todos de la mano, en alianza co-creativa y co-productiva: Estado local,
regional y nacional, con los centros de formación superior, la empresa privada
y las organizaciones sociales. Debemos hacerlo ahora ya, para ejemplo de quienes
nos rodean y para dejarle una nueva y mejor sociedad a las futuras
generaciones.
Por lo
anterior, desde FUNDESCOCHILE, queremos hacerles una invitación y es nuestro
compromiso que perseveremos en una Formación Ciudadana, que contribuya a generar
una Participación Ciudadana, más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada,
para rescatar y perfeccionar la democracia como el sistema de organización
social, que debe continuar conduciéndonos. Para estar cerca de nuestros representantes
y autoridades de gobierno apoyando su gestión y observando con atención sus
actuaciones. Haciendo uso de mecanismos democráticos de participación, que
permanecerán latentes, para impedir que nadie desvíe ni torpedee la
implementación ni el avance de las políticas públicas de los gobiernos y
representantes aprobados por mayorías. Para asegurar una permanente y
sistemática formación, tanto en deberes como en derechos ciudadanos, en
organización y funcionamiento del Estado y en defensa del Estado de Derecho.
El
grito de las marchas de “No son treinta pesos, son treinta años”, tiene un eco
profundo, que dice: “tampoco es la pobreza de muchos, ni la riqueza de unos
pocos, es la corrupción y el abuso del poder”
Debemos
perseverar unidos, clase política, sociedad civil, empresa privada y centros de
formación superior, en la construcción de una sociedad más justa y con igualdad
de oportunidades para todos. Combatiendo juntos el populismo, la manipulación,
la corrupción y el abuso del poder. Debemos revertir con acciones y declaraciones
claras y concretas, la percepción que hay en la mente de muchas personas, en el
sentido, que el Estado debe hacerse cargo de todo, hasta de nuestros cotidianos
y pueriles actos de irresponsabilidad. Por ello, Les invitamos a mantener sus vínculos
con la sociedad civil, contribuyendo al fortalecimiento de las organizaciones
sociales y comunitarias, que son un eslabón muy importante, clave en la cadena,
especialmente en tiempos de crisis, porque ayuda a hacer realidad las políticas
públicas y los planes de gobierno nacional, regional y local, llevando las
soluciones a todos los rincones del país, porque son más de 320 mil
organizaciones y no existe ninguna comuna que carezca de estas organizaciones
territoriales y funcionales. Les reiteramos nuestra gratitud por aceptar
nuestra invitación y les deseamos muchos éxitos en sus campañas. #PorElDiálogo RDS
Campaña de Fundescochile:
“Contribuimos al mejoramiento de la
gestión de las Organizaciones Sociales y Comunitarias y
Abogamos por una Participación
Ciudadana más, inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada.”





