jueves, 11 de noviembre de 2021

Chile. Un País con Democracia Participativa


 
(Compartimos la presentación en la Convención Constitucional realizada por los Directores de FUNDESCOCHILE en la Comisión Temática sobre Sistema Político, Gobierno, Poder Legislativo y Sistema de Elecciones. La audiencia se realizó el jueves 11 de noviembre de 2021)

   Honorables Convencionalistas:  Me dirijo a ustedes y de manera especial, a los chilenos de sangre, nación y corazón que se definen como tal y que habitan este planeta tierra reconociendo como territorio propio la actual República de Chile, porque ninguno debe quedar excluido.

   Todos, todas y todes sin excepción, con sus virtudes y defectos, sus éxitos y fracasos, sus pecados y bondades, sus aciertos y sus errores, sus limitaciones y excesos, desde la primera fila hasta la última, los que compartimos esta misma identidad y que nos debemos acoger a la futura Carta Constitucional que ustedes nos van a proponer, de ser aprobada en el plebiscito de salida.

   Hablo en nombre propio y de FUNDESCOCHILE[1], una organización de la sociedad civil, que nació hace dos años para contribuir a la generación de una cultura de Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada, comprometida en colaborar en la Gestión y la Fiscalización Pública desde las organizaciones sociales y comunitarias, porque también entendemos nuestra responsabilidad en los éxitos y fracasos del país. Por ello nuestra petición a la Convención fue, previa a esta audiencia, traducir nuestro mensaje en las lenguas de nuestros Pueblos Originarios y en Creol, para integrar también a nuestros hermanos haitianos. No creemos que nadie sea más chileno que quien se cree chileno y está dispuesto a dar su vida por hacer respetar la identidad, la diversidad cultural y el medio ambiente que la naturaleza nos ha prodigado en este rincón y pequeño espacio del mundo.

   Voy a hablar con la fuerza de mi corazón y el amor que siento por esta patria que me duele hasta los huesos. En FUNDESCOCHILE, no nos preocupa ningún modelo socio-económico, ni de gobierno, ni sistema político que nos rija, porque siendo importantes, nos preocupa mucho más la probidad e idoneidad de los líderes, la forma de acceder al poder y de mantenerse en él. Nos preocupa la oportunidad, la transversalidad y la suficiencia con que llegarán las soluciones a los problemas sociales. Y es en este punto en donde creemos que es el momento de incorporar a nuestro sistema político la Democracia Participativa, como la necesaria apertura de la Democracia Representativa que debe integrar instituciones que permiten una mayor colaboración de los ciudadanos en la actividad pública[2], como una estrategia para acelerar la solución de las demandas sociales que se estancan y eternizan en las oficinas públicas y en los centros de decisión del país tanto a nivel local, regional como nacional y lleva, como respuesta, a la pérdida de credibilidad y confianza de la ciudadanía en las autoridades y en la clase política que nos representa.

    Proponemos la incorporación de la Democracia Participativa como una estrategia para contribuir a combatir el abuso del poder y la corrupción, que son los principales causantes de la desigualdad, la injusticia y la rabia social.[3]

    Proponemos la Democracia Participativa como una estrategia para que los ciudadanos también tengamos injerencia vinculante desde los territorios en la Gestión Pública, en la Fiscalización de las decisiones de las autoridades y en el cumplimiento de las propuestas de quienes nos representan...[4]

   Nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos, ya no debe estar únicamente en las manos de unos pocos que se creen con derecho irrevocable a gobernar con total libertad y recibiendo la eventual fiscalización de entes estatales, que también son susceptibles de ser manipulados como ha ocurrido en el presente.

   Sabemos que la experiencia de la Democracia Participativa en América Latina no ha sido tan positiva como los promotores lo deseamos. Sin embargo, les desafiamos a revisar la extensa bibliografía[5] que compartimos como anexo, para que descubran y digan: ¿Cuál ha sido la actitud y el aporte en materia de educación ciudadana de los gobiernos, los partidos políticos, los centros de formación básica, media y superior, los gremios y los movimientos y organizaciones sociales, para que la Democracia Participativa se desarrolle en esos países como debe ser?... Nuestra conclusión es que ha sido un aporte muy insignificante y en algunos países, derechamente ha sido una burla a la ciudadanía, al pueblo. Les entregaron la caña de pescar, pero a nadie le enseñaron a pescar. Y era obvio, ninguno quería dejar de venderle la "pescada" al pueblo.

  Por lo anterior, para que no se repita la historia y para conjurar a los detractores de la Democracia Participativa que nos llenan con argumentos de fracasos de este sistema, una Nueva Constitución para Chile no solamente debe declarar un sistema de Democracia Participativa, sino incluir el derecho y la obligación de promover una Educación Cívica 2.0 o mejor aún, promover una Formación Ciudadana para el siglo XXI que incluya a las personas desde que tienen uso de razón hasta el día de su muerte. Porque la soberanía reside en los ciudadanos y estos deben estar a la altura de la evolución y complejidad del Estado y sus instituciones para invocarlas y utilizarlas.[6]

    Creemos que, más importante que una bonita declaración de principios, debe ser el comportamiento ciudadano informado, coherente y permanente, porque la Participación Ciudadana es para ejercerla y no sólo para declararla. Queremos una ciudadanía que haga uso oportuno e inteligente de los Mecanismos de Participación Ciudadana vinculantes, democráticos y pacíficos, como la Iniciativa Legislativa Popular, los Plebiscitos, los Referéndum Revocatorios y las Veedurías Ciudadanas entre otros...

   La Democracia Participativa y sus Mecanismos de Participación no son un capricho ciudadano, sino la forma de Democracia para el siglo XXI que ciudadanos más informados, más educados y más conectados necesitan y exigen. Es la alternativa pacífica de solucionar las controversias en una sociedad que ha sido constantemente engañada por la clase política y que ha tenido que salir a la calle para inmolarse y recibir al menos su atención, no necesariamente la solución, la cual muchas veces ha sido "chutiada pa delante"...

   Finalmente, quiero cerrar esta intervención agradeciéndoles el esfuerzo que hacen y el difícil desafío que asumieron y reafirmar, que la Democracia Participativa no elimina ningún cargo, ni desconoce la importancia de la representación a pesar de su fracaso. Por el contrario, la Democracia Participativa es un complemento de la Democracia Representativa y puede rescatarla de la crisis,[7] contribuyendo a recuperar la confianza ciudadana en las autoridades y mantener en alto el prestigio de nuestras instituciones.

   La Democracia Participativa es un proceso complejo[8] que tiene un alto costo, es cierto, pero nunca tan alto como los costos de la corrupción y de cualquier estallido social. Además, jamás será causante de la autodestrucción de la sociedad ni de las lágrimas que han derramado en las calles cientos de personas por reclamar sus derechos. 

   Los Mecanismos de Participación Ciudadana de carácter vinculante que se incorporen,[9] permanecerán latentes y se activaran de manera complementaria, cuando las instituciones del Estado, las autoridades de gobierno o los representantes en el poder, dejen de cumplir el mandato para el cual fueron elegidos. Son previsibles los errores que ocurrirán en su implementación, pero se superarán con formación ciudadana y con el fortalecimiento de alianzas co-creativas y co-productivas entre las Organizaciones de la Sociedad Civil-Los Centros de Formación Superior y las Entidades del Estado.

    Con una Democracia Participativa como principio, con mecanismos activos de participación y con autoridades de gobierno y representantes responsables, tendremos leyes más oportunas y gestión pública más eficiente. Terminaremos con el bloqueo y el obstruccionismo de los políticos irresponsables y oportunistas. Habrá control a la desigualdad y a la injusticia social. Habrá mayor freno al abuso del poder y a los actos de corrupción. Las comunidades tendrán más injerencia en las decisiones que los afectan. Disminuirá la rabia y no tendrá sentido la paralización de las actividades del país, la destrucción de los espacios públicos, la autodestrucción de la sociedad, ni la inmolación de ningún ciudadano desesperado, ni el enfrentamiento de la ciudadanía con las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública. Un enfrentamiento irracional que sólo deja más víctimas y nos polariza cada vez más...

    Una última reflexión para destacar la importancia y la vocación inclusiva que envuelve la democracia participativa. No creo que alguien con mediana inteligencia, desconozca que somos un país multicultural. Cuando estoy viendo un partido de fútbol de la selección de Chile, de nuestra Roja querida, como el que jugará hoy en Paraguay, pongo mi energía y mi corazón en ella.... y al final, después de una larga espera y una profunda angustia, cuando llega el gol de Chile, el corazón se me quiere salir y dejo escapar ese grito de alegría y de emoción que me puede durar mucho tiempo después. Lo más increíble es que jamás me ha preocupado el origen del autor o autores de los goles. Si vienen de mi equipo favorito o del archirrival. Ni siquiera me importa dónde nacieron, ni quiénes son sus padres. Solo me importa que son un seleccionado nacional y que pusieron alma, vida y corazón en la cancha. Todos traen lo mejor de su vida, su experiencia y su entorno para ponerlo a disposición de los chilenos que amamos el fútbol...

   Esto es lo que extrañamos de la clase política y de ustedes en esta Convención. Hay veces que no parece que estuvieran jugando para el mismo equipo, para el mismo país. Se debe revertir con el ejemplo esa extraña sensación de exclusiones que hay en el ambiente: ¡Cómo duelen los proyectos sociales que traen solución a las comunidades y que luego son rechazados, al parecer por autoridades inescrupulosas, cuando no ven, por ejemplo, en los promotores o beneficiarios a sus compadres! ¡Cómo duelen estas campañas electorales cuya financiación, deja la sensación de no alcanzar para promover la experiencia, la formación y la sensatez de la mayoría de los candidatos y sea sólo suficiente para que algunos puedan continuar en el poder!... Por ello, no es extraño ver la remontada de algunos candidatos que, sin ninguna sustancia, pero con suficiente desfachatez e inmediatez, flotan como espuma nociva en las RRSS, para finalmente sorprendernos al capturar el voto de una masa desinformada.

   Necesitamos recuperar el rumbo o iniciar un nuevo camino en donde la Participación Ciudadana sea mucho más que depositar un voto en las urnas, el cual debe ser voluntario, para que sea el termómetro que mida el éxito o el fracaso de nuestro sistema político y no un voto obligatorio, que oculte la decepción ciudadana y contenga la rabia social como en una olla a presión. RDS


“Promovemos una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y Mejor Informada, comprometida en colaborar en la Gestión Pública y en la Fiscalización de las Instituciones del Estado” 



[1] FUNDESCOCHILE: P.J. N°290386 con fecha 03-06-2019

[2] Soto Barrientos, Francisco. 2013. El Desafío de la Participación. Referendo e Iniciativas Legislativa Popular en América Latina y Europa. Ediciones LOM. Chile. Pág.237    

[3] Recomendamos la lectura del libro de Carlos Peña “Pensar el Malestar. La Crisis de Octubre y la Cuestión Constitucional”

[4] Chile firmó en el 2009, junto a otros 15 países la Carta Iberoamericana de Participación Ciudadana en la Gestión Pública.

[5] Compartimos un archivo Excel con o una relación bibliográfica sobre Democracia Participativa y temas conexos que fundamentan y profundizan esta presentación. 

[6] Ese saber nos debe permitir comprender aquello que nos caracteriza, como bien lo afirma el poeta colombiano William Ospina: «Ante cualquier afirmación, ante cualquier verdad, ante cualquier prestigio, siempre habrá un colombiano vehemente que se niegue, que refute, que se oponga. Ello puede ser visto como algo odiosamente negativo por los entusiastas de la autoridad, por quienes piensan que la sociedad no es viable si no se funda en la fuerza; pero hoy podemos verlo como desafió para la imaginación, en la búsqueda de un tipo de democracia donde ser ciudadano no signifique ser un eterno subordinado, ese anodino personaje de Kafka que padece con sumisión las arbitrariedades del Estado, las pequeñas tiranías de los funcionarios, las profusas manipulaciones del poder».

[7] Boaventura de Sousa Santos, Reinventar la democracia. Reinventar el Estado, Buenos Aires, Consejo

Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2006, p. 51.

[8] Un buen análisis de las complejidades de la Democracia Participativa y de las estrategias utilizadas para su implementación se puede leer en diferentes investigaciones como la de Eloísa del Pino y Cesar Colina en diferentes países de Europa. Ver referencia bibliográfica.

[9] Recordamos que en Chile existen mecanismos de participación ciudadana desde el 2008 que en su mayoría son de carácter informativo y consultivo promovidos y regulados por diferentes leyes como la de Transparencia (L.20.285/08), del Lobby (L.20.730/14) y de Asociación y Participación Ciudadana en la Gestión Pública (L.20.500/11), de Formación Ciudadana (L.20.911/16).


martes, 31 de agosto de 2021

El Cuarto Retiro. Otro préstamo de los Trabajadores al Estado

    Los ahorros acumulados por los trabajadores en las AFP han sido objeto, durante esta crisis sanitaria, de la más injusta y arbitraria manipulación por parte de una clase política irresponsable. Es verdad que la ayuda económica de emergencia que ha debido llegar a las personas y familias vulnerables y a los sectores de la economía más afectados, de manera oportuna y suficiente por parte del Estado, tardó y fue  insuficiente. Claro que esto no es una novedad y generalmente sucede por una constante pugna. De una parte está la actitud mezquina de unos, acostumbrados a que cada cual se "rasque con sus propias uñas" y de otros, que son los oportunistas de siempre, acostumbrados a sacar ventaja económica, colandose en la fila de las víctimas y damnificados.

   Al final, por la irresponsabilidad compartida de gobierno y parlamentarios, seremos los trabajadores los que pagaremos la pandemia con el ahorro de nuestras pensiones y como si esto no fuera suficiente, además, tendremos que asumir las consecuencias del "recalentamiento" de una economía que encarece el costo de vida causado por la entrega a "diestra y siniestra" de dineros a una ciudadanía que tampoco tiene una educación en el manejo de las finanzas personales.

   Está claro que el futuro gobierno y parlamento, deben hacerse cargo del enorme desafío de recuperar la economía del país, pero creo que igualmente deben pensar seriamente en la forma como devolverán el ahorro de las pensiones de los trabajadores, cuya entrega en pandemia debe entenderse como un préstamo hecho por el pueblo o la clase trabajadora al Estado, para salvar la ineficiencia y la irresponsabilidad de los representantes que además, han puesto en peligro la existencia del actual sistema de AFP sin tener un sistema alternativo aprobado, ni una fórmula para el pago de las pensiones a los chilenos...

   Frente a tan dolorosos hechos y estando en tiempos de campaña electorales, caben algunas preguntas de reflexión: ¿Por qué insistimos en elegir personas sin preparación o formación profesional adecuada para que nos gobiernen y representen, si cobran lo mismo que las personas inteligentes y preparadas? ¿Por qué seguimos desconociendo los estudios e investigaciones de profesionales y aceptamos como verdades las "arengas" de personas inexpertas vestidas con disfraces de tiendas comerciales para atrapar inocentes? Ya está bueno de seguir eligiendo personas "analfabetas" mientras aumentan en las calles los profesionales, magister y doctores...

   Abogemos por una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada y una Participación Ciudadana en la Gestión y la Fiscalización Pública. -RDS

viernes, 27 de agosto de 2021

¡Qué Terrible Decepción!

   Cansados del abuso del poder, la corrupción, la codicia, la lentitud de las respuestas y soluciones a las demandas ciudadanas, la desigualdad y la injusticia social, aprobamos por una inmensa mayoría, en un momento de desesperación, convocar "el pueblo", al soberano, para reescribir las reglas de nuestro país, que faciliten los cambios y ajustes que por décadas han suplicado los ciudadanos a nuestros "sordos" representantes.

   Para cumplir tan extraordinaria misión se convocó al pueblo y por ello a nadie se le exigió títulos profesionales, ni de origen, ni experiencia, ni apellidos, ni solvencia económica, ni creencias particulares de ninguna clase, ni de género... Votamos por tener una Convención Constitucional pluralista, paritaria, inclusiva y abierta.
        
   Apostamos por la sabiduría, la sensatez, la humildad y la honestidad en el comportamiento de los elegidos. Tal vez, lo quisimos así, porque apelamos a las Reservas Morales como el único y último bastión de nuestro país, capaz de rescatar la legitimidad de nuestras instituciones y recuperar la confianza en nuestros futuros gobernantes y representantes.

   La inmensa mayoría de los Convencionalistas son independientes. Casi como salidos de cientos de marchas y protestas legitimas, desconectados de partidos políticos tradicionales y críticos, como el que más, del actual sistema de partidos y del modelo socio económico...
   
   Sin embargo, en menos de dos meses, hemos sido testigos de comportamientos, propuestas, entrevistas y comentarios de los elegidos, que sólo han aumentado la incertidumbre por el país y el futuro que nos esperan de no aflorar la sensatez al interior de la Convención.

   En menos de dos meses nuestros "honorables constituyentes" se aseguraron un futuro económico millonario, injusto y desproporcionado, se han ido desmarcando de toda la institucionalidad vigente que les rodea, han asumido roles de todos los poderes del Estado, sembrando un manto de duda en toda la ciudadanía por su carácter de "suprapoder". Algunos han ido declarando la autonomía de la Convención con características de "grito de independencia",... y sin pensarlo, nos han ido llevando por un camino de lenguajes desconocidos y definiciones y expresiones bien distintas a las de uso corriente, en donde por ejemplo, la inclusión es importante, pero excluyendo a otros. La libertad de expresión la defienden, pero no para decir lo que no se quiere escuchar, y en donde el plenario de la Convención tiene la última palabra, pero siempre y cuando todo lo que apruebe les convenga, de lo contrario tienen la alternativa del plebiscito, para hacer mal uso de esta herramienta de participación ciudadana y revertir las decisiones y lograr lo que quieren...

   Lo más grave de todo, de nuevo y en mi opinión, es que los protagonistas de esta "cueca empelota", no son los supuestos "infiltrados" en la Convención de la clase política tradicional, sino ¡Nuestras Reservas Morales! las cuales nos despiertan cada mañana y nos despiden cada noche, con un nuevo exabrupto, que nos distrae de todo lo que pasa en el país y en el mundo y nos aleja cada vez más, de ese sueño del Chile como "La Casa de Todos" y de las cientos de demandas que en enormes pancartas se reclamaron a lo largo y ancho del país aquel inolvidable 18 de octubre.

   La "guinda de la torta" la ha puesto la "Lista del Pueblo", que es un movimiento social, que se levantó como paladín de la superioridad moral y el que paradójicamente ha marcado la diferencia con una clase política y empresarial que desprecian por sus malas prácticas pero que, con sus actuaciones, está dejando como "niños de pecho" a cualquier persona, partido o movimiento social, que haya sido acusado de actos de abusos de poder y corrupción... Las disculpas atribuidas a la inexperiencia y desconocimiento del sistema, solo agravan sus actos, porque confirman, lo que siempre se ha denunciado: que el aumento de la corrupción en nuestro país es justamente por la gran experiencia ("viveza"), de quienes saben cómo evadir la fiscalización, construir redes estables de protección y dilatar las investigaciones hasta que los casos prescriben.

   Los chilenos debemos despertar e impedir que la indiferencia destruya lo que que con sacrificio se ha construido y nos impida avanzar en igualdad y justicia social.

   Por una Participación Ciudadana más Inteligente, mas Inclusiva y más y mejor Informada, con injerencia en la Gestión y la Fiscalización Pública. ¡Despierta Chile!. RDS







miércoles, 4 de agosto de 2021

¿Dónde Están?

¿Dónde Están Quienes Empatizan con los Ciudadanos que
Padecen las Consecuencias de la Violencia?


La historia de la extrema izquierda y la extrema derecha en el poder en América Latina y el mundo es similar en odio, persecución, represión y venganza. Sus regímenes sólo son grandes en armamento y fuerzas de defensa, en donde sus líderes son protegidos por una temida guardia pretoriana. Estos regímenes, que generalmente son criminales, privilegian y priorizan su seguridad antes que la superación del hambre y la miseria de sus pueblos.

Claro que esto a nadie debe extrañar: son regímenes criminales con muchos enemigos. Lo que nos debe extrañar es el comportamiento de los candidatos aspirantes a déspotas, antes de llegar o tomarse el poder, porque es aquí en donde la extrema izquierda gana el "oro" Olímpico y se diferencia de cualquier otro régimen, porque son mentirosos e incoherentes mientras están en campaña. Todos se revisten de una falsa autoridad moral para rechazar y condenar toda presencia y acción militar por considerarla atentatoria y violadora de los derechos humanos. No les importar el aumento de la delincuencia, la que ven como producto de las injusticias del sistema, ¡qué son ellos mismos!, ni las consecuencias de los hechos graves de violencia callejera cometidos por delincuentes infiltrados en marchas y protestas, a las que legitiman, sin vergüenza alguna...

El reciente comportamiento del Diputado y Candidato a la Presidencia, Gabriel Boric en el Penal Santiago Uno, confirma una vez más lo dicho, no por pretender visitar un prisionero en una cárcel, lo cual siempre debe considerarse un bonito gesto de humanidad al margen de los crímenes que haya cometido el reo, sino por su gesto en favor de perdonar y premiar a las personas que destruyeron, vandalizaron, saquearon, incendiaron y arruinaron la vida y el ahorro de miles de personas y familias chilenas.

Gabriel Boric también abusó de su pequeño poder, dio mal ejemplo a sus seguidores y enloda sus aspiraciones políticas, al haber encarado en otro episodio anterior a las Fuerzas Especiales cuando se encontraban cumpliendo su deber en una manifestación que, por culpa de delincuentes infiltrados y algunos manifestantes, se salió de control. El uso de la violencia como medio para alcanzar objetivos no se debe aceptar, por muy legítimas que sean las demandas. Recordemos que aún en las familias más humildes, no se aprueban las pataletas ni rabieta de los hijos. Esta es una actitud que toda persona sensata debe reprobar y mucho más quienes aceptamos vivir en un Estado de Derecho. No creo que se requiera ser un Mandela para condenar el camino de la violencia, por ello, desde mi humilde morada escribo esta nota, que implora una vez más a quienes me lean, me sigan y me escuchen, el fin de la violencia y el respeto de las reglas de convivencia y al Estado, demando el cumplimiento de sus deberes. Para eso los elegimos y pagamos los impuestos.

Entonces, dicho lo anterior, le pregunto al Diputado Gabriel Boric y a todos los políticos que piensan como él: ¿Por qué tanta empatía y magnanimidad con quienes de manera constante ponen en peligro la vida y el patrimonio de quienes creemos en la democracia, el Estado y sus instituciones?

¿Por qué condenar e impedir la acción de Carabineros de Chile o de las FFAA, por las malas acciones que pueden cometer algunos de sus miembros? Sería como pretender bloquear la acción del Congreso, la Justicia o el Gobierno, por la mediocridad, el abuso y la corrupción que acumulan algunos honorables.

¿Por qué condenar a la miseria y al dolor a la señora Juanita, a la sociedad chilena, que lucha y ha logrado superar la pobreza alcanzando muchos de ellos un buen nivel de autonomía económica a pesar de la mediocridad, el abuso, la corrupción y el enriquecimiento fácil de algunos?

Piense: Usted y la gran mayoría de personas de su generación y posteriores, son los únicos y verdaderos privilegiados de toda América Latina, porque no conocen el hambre, la miseria, la violencia, el secuestro, el terrorismo, la violación de los derechos humanos, el exilio, la inestabilidad de gobiernos autoritarios o secuestrados por grupos armados, guerrilleros, paramilitares y/o narcotraficantes, que por décadas han tenido que padecer y soportar los jóvenes de los demás países de la región, que además, se amontonan en las fronteras de nuestro país.

Por favor, señores de extrema derecha y de extrema izquierda, aprendices y aspirantes a dictadores, no nos hagan más difícil la vida manipulando la ciudadanía y aprovechándose de nuestra ignorancia. Disfruten el dinero que mes a mes les pagamos y que es superior en más de cincuenta veces a lo que nosotros ganamos con sudor y sacrificio. Mejor, cuando tengan un poco de tiempo y recuerden quién les paga sus privilegios, solucionen uno de nuestros problemas y no aumenten los que ya tememos. ¡Dios y la Patria no se lo agradecerán porque no hablan ni sufren, pero nosotros los chilenos, sí! RDS 

"Participación Ciudadana en la Gestión y la Fiscalización del Estado y las Instituciones"

domingo, 1 de agosto de 2021

El Primer Mes de la Convención Constitucional

El 4 de agosto se cumple el primer mes de la Convención Constitucional, la cual creo que ha cumplido con las expectativas de sus fanáticos e incondicionales seguidores y paradójicamente, también de quienes no creen que saldrá nada bueno de ella. En otras palabras, el fiel de la balanza mantiene los pesos y contrapesos en el punto "0". Esto debe considerarse positivo, mientras la confianza y la esperanza en todo el proceso no decaiga en la mayoría de los ciudadanos.

De todas maneras, debemos reconocer la complejidad inicial de este proceso, el cual me recuerda mi experiencia como profesor universitario. Los primeros días de clase no era posible avanzar en contenidos por la disparidad y heterogeneidad de conocimientos, experiencias y expectativas con que llegaban los estudiantes. Siempre había que dedicar tiempo para nivelar el grupo y por supuesto había que hacerlo por lo bajo. Había que descubrir los mejores estudiantes y los más voluntariosos para avanzar y poder desarrollar y completar el programa, lo cual no siempre se lograba ni se cumplía porque, además había otras variables con los cuales se debía competir, siendo las peores las asambleas estudiantiles y los cierres de la universidad, que por supuesto, siendo previsibles, no formaban parte del calendario académico.

Por lo anterior, creo estar en mejor posición para comprender lo que ha estado sucediendo al interior de la Convención Constitucional este primer mes. Porque la Convención es un cuerpo colegiado con mayor heterogeneidad, diversidad de origen de sus miembros y formación profesional de los constituyentes, con diferentes expectativas e intereses que los motivan, por lo que les debe resultar mucho más complejo ordenarse y conducirse, si además tenemos en cuenta que no parten de un reglamento común...

Lo anterior, no significa que sus actuaciones en el primer mes no deban ser sujetos de crítica. Al fin y al cabo, todos los ciudadanos estamos expectantes de lo que pueda resultar de este "experimento" como le llaman algunos y que además es inédito.

Mis primeras críticas no son a los procedimientos ni a la gobernanza, sino al comportamiento de algunos constituyentes, que no logran ubicarse en la magnitud de la tarea que les hemos encomendado. No se visualizan a 10, 20 ó 30 años en el futuro ni en el legado que dejarán a sus hijos y nietos. Todos pasarán a la historia y serán recordados por su aporte en la elaboración de una Constitución que a todos nos regirá para bien o para mal, y aunque deseo que sea para bien y que todos pasen a la historia por su dedicación y aporte positivo, de no cambiar la actitud y el comportamiento de algunos, creo que serán recordados por sus "chascarros" para decirlo políticamente correcto.

Por lo anterior, la invitación a los constituyentes es a concentrarse en el mandato ciudadano y dejar lo mejor de sí mismos en la Convención, teniendo presente que la historia de sus actuaciones no se escribirá ni se leerá por las futuras generaciones, sino que la verán a través de las decenas de videos que desde el día uno está registrando todo lo que pasa al interior de la Convención. Nadie podrá escudarse en la pluma vengativa de algún historiador hostil y manipulador, al estilo de los que ya conocemos.

Finalmente, también invito a la ciudadanía a seguir con atención este proceso de cambio constitucional, porque si bien es cierto, una Nueva Constitución no resolverá nuestros problemas personales del presente, sí definirá la forma como nuestros hijos y nuestros nietos deberán enfrentar los problemas del futuro.

Tengamos siempre presente, que la Participación Ciudadana no termina con la redacción y aprobación de la Nueva Constitución, por el contrario, la consolida después de más de tres décadas de empoderamiento ciudadano en América Latina, invitándonos a involucrarnos cada vez más en la vida del país, porque se abrirá un abanico de oportunidades para que todos los ciudadanos podamos ser actores y protagonistas en la gestión y la fiscalización del Estado y sus instituciones. Tengo la esperanza que estaremos muy cerca del comienzo del fin del abuso del poder, la corrupción y la ineficiencia del Estado y sus autoridades, principales causantes de la desigualdad y la injusticia social. Por ello, el desafío es perseverar y promover una mayor formación ciudadana o cívica, que nos impida seguir llevando al poder o votando por nefastos líderes, mediocres, manipuladores y populistas. Los ciudadanos debemos estar a la altura del siglo XXI y del nuevo Chile que nos espera. Un abrazo y hasta otra oportunidad. RDS

lunes, 26 de julio de 2021

¡Hagamos una Dieta sin Odios ni Venganza!

¡Hagamos una Dieta sin Odios ni Venganza!

“Hagamos una tregua o hagamos una dieta sin odio ni venganza, que ojalá sea de duración indefinida y pongámonos a trabajar aportando cada cual lo mejor de nuestra experiencia y conocimiento en beneficio de los demás. Nadie es tan malo que no quiera lo mejor para su familia ni para sus seres queridos, ni nadie es tan bueno que no haya cometido alguna vez un acto de abuso o no tenga algo de que arrepentirse.”

    Quiero hacer alcance a un mensaje escrito en el cual dije que en Chile nadie se muere de hambre, porque siendo esto verdad, debo reconocer que en el país sí hay hambre, pero es de venganza y con mucho odio... ¿Cómo no verla en esa expresión de odio acumulado y reprimido que se concentra y manifiesta en algunas personas, que son animadas por falsos líderes, oportunistas y resentidos, en diferentes espacios de nuestro largo y estrecho territorio?

    Es un hambre incomparable con la que hay en el resto del mundo, porque la nuestra parece insaciable. Algunos que la padecen, poco menos que exigen regresar al pasado 50, 100, 200 ó 500 años atrás para calmarla. Algo absurdo, porque no es un mito que la historia de la humanidad arrastra una larga y casi interminable lista de abusos, egoísmos y actos criminales, que son los causantes principales de la rabia que todos en algún momento hemos tenido, pero que a diferencia de lo que pasa en Chile, en otros países hacen ingentes esfuerzos para calmarla y superarla y crear mecanismos que eviten volver a caer en ella. Aunque, no creo que exista raza, etnia, ni familia, ni individuo que haya escapado al dolor de la discriminación y la humillación por parte de personajes abusadores, a menos que sea uno de ellos, con los cuales podemos topar en cualquier parte, desde la ventanilla de una oficina hasta en el más alto cargo de cualquier institución pública o privada.

    El mayor problema en nuestro país se presenta porque sólo hay hambre de venganza y no sed de justicia, la que por supuesto nunca ha llegado y sólo se ha alternado la venganza. Quienes la padecen y llegan a algún centro de decisión o tienen la posibilidad de ejercer algún poder, por pequeño que sea, hacen uso de él para causar daño a otros, aunque no sean culpables directos de su frustración y desgracia, alargando de esta manera la espiral de odio y venganza que se traspasa de generación en generación. Porque es más fuerte la rabia acumulada que el deseo de superarla y alcanzar la paz interior. No tenemos resiliencia. Por eso vivimos en una especie de "Montaña Rusa" en donde se asciende muy lentamente, pero se cae con velocidad, destruyendo a su paso lo construido con sacrificio y lucha social, aumentando la polarización de la sociedad. Hay quienes incluso, disfrutan del "vértigo" que otros llegan a sentir y no temen expresar su complacencia de saber que también han recibido la misma fatal experiencia...

    ¿Cómo salir de esta espiral de odio y venganza acumulada? Esa es la pregunta importante que debemos hacernos los ciudadanos, y aunque la respuesta es super fácil, tristemente no lo es la adopción de las recomendaciones, porque debemos negarle el voto o descartar en todo proceso de elecciones aquellos candidatos que tienen un pasado de conflictos no superado o están cargados del dolor y la presión excesiva de sus seguidores o representados, que se atrincheran en las puertas de su residencia para exigir venganza. El problema con estos candidatos es que gobiernan más con la emoción y la presión que con la razón, generando o aumentando el desequilibrio, en una sociedad desprotegida y permanentemente atemorizada. Daré un ejemplo para reafirmar lo dicho y lo ubicaré en el exterior para no herir algunas susceptibilidades en nuestro país. Es el caso del ex presidente Álvaro Uribe Vélez en Colombia, quien siendo el único candidato que llegó a ser Presidente de Colombia en primera vuelta y pudo permanecer en el poder dos mandatos consecutivos, recibiendo una aprobación popular por encima del 70% la cual mantuvo de principio a fin, no logró cambiar la percepción de los colombianos de haber sido influida su relación y la política de manejo del conflicto armado de Colombia, por el dolor que le provocó el secuestro y cobarde asesinato de su padre por un grupo de guerrilleros. Su manejo del conflicto se caracterizó por su beligerancia y múltiples enfrentamientos con muchas pérdidas de vidas, que han mantenido polarizado y secuestrado el país por un sin número de grupos armados que claman venganza. En otras palabras, la llegada de Álvaro Uribe a la presidencia de Colombia no sirvió para alcanzar la anhelada paz de los colombianos y poner fin a un conflicto armado que tiene en permanente sufrimiento a los colombianos hace más de sesenta años.

    Chile y el mundo viven tiempos complejos por la pandemia del COVID-19 y las graves consecuencias económicas y sociales que arrastra. Lo ideal sería contar con la sensatez y el comportamiento solidario de quienes ocupan cargos de liderazgo. Sin embargo, estos se mantienen distraídos cocinando más odio, porque no está bien el comportamiento obstruccionista, oportunista, revanchista, divisionista y vengativo, que sólo han mostrado la peor cara de la política chilena en esta tragedia. Siendo lo más grave la mezquindad, la ambición y la codicia de algunas personas, que tristemente ocupan cargos de importancia en instituciones clave del país. Sin embargo, deseo ser optimista, porque creo que todavía estamos a tiempo y porque nunca es tarde para comenzar un proceso de reconciliación nacional y para promover una convivencia pacífica entre los chilenos, los cuales debemos abstraernos o alejarnos de aquellos candidatos a la presidencia, al congreso y a los cores, que representen o arrastren un pasado cargado de odio, con sentencias o acusaciones judiciales pendientes, porque aún, siendo legitimas sus candidaturas, no nos ayudarán como país a superar los odios del pasado, ni a solucionar los problemas acumulados, ni a superar las crisis sanitaria, social y económica que enfrentamos, ni menos, podrán construir un mejor futuro para nuestros hijos y para nuestros nietos.

    Hagamos una tregua o mejor hagamos una dieta sin odio ni venganza, que ojalá sea de duración indefinida y pongámonos a trabajar aportando cada cual lo mejor de nuestra experiencia y conocimiento en beneficio de nuestro país. No olvidemos que nadie es tan malo que no quiera lo mejor para su familia ni para sus seres queridos, ni nadie es tan bueno que no haya cometido alguna vez un acto de abuso o no tenga algo de que arrepentirse. -RDS


"Participación Ciudadana más Inteligente, Inclusiva e Informada"

"Participación Ciudadana para el fortalecimiento de la Gestión de las Organizaciones Sociales y Comunitarias"

"Participación Ciudadana en la Gestión y la Fiscalización del Estado"



sábado, 24 de julio de 2021

¿Vivimos en un País Pobre?

 

¿Vivimos en un País Pobre?

"Qué nadie te confunda, una cosa es querer estar en mejores condiciones y exigir un mayor emparejamiento de la cancha para todos y otra muy distinta es querer destruir lo que con trabajo, esfuerzo y lucha social de las generaciones anteriores se ha logrado construir para todos nosotros." 

En Chile hay pobreza qué duda cabe. Al igual que la hay en todos los países del mundo. Obviamente, los hay con mayor y con menor pobreza que el nuestro, y es el desafío de todo gobierno sensato reducirla y ojalá eliminarla de su territorio, lo cual, por supuesto, es imposible, aunque haya quienes digan que tienen la fórmula para lograrlo. Lamentablemente, su afirmación es sólo la estrategia para asaltar la buena fe de personas ignorantes y desesperadas y así llegar al poder, en donde por supuesto, no pueden cumplir su promesa. 

Por ejemplo, Argentina, Cuba y Venezuela, antes de caer en manos de gobiernos populistas y mentirosos, eran países muchísimo más ricos y poderosos que Chile en su mejor momento. Sin embargo, hoy son países cuya población está más empobrecida, mucha de ella crece en el exilio y al interior sus habitantes no reciben lo básico y ni siquiera el mínimo que hoy reciben los chilenos y carecen de todo lo que les sobraba en el pasado. Todas las personas mayores de edad en esos países recuerdan con nostalgia un pasado que fue abundante y lleno de gloria y que hoy añoran para sus hijos y para sus nietos, porque ellos jamás lo volverán a tener...

De todas maneras, con todo lo pobre que creamos que puede ser Chile, nadie se muere de hambre, ni siquiera los que voluntariamente hacen huelga de hambre, aunque parezca extraño. En la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19, gracias a la actitud solidaria de los chilenos, se dice que hay personas que se dan el lujo de llamar a quienes presiden las "Ollas Comunes" para preguntarles, cuál es el menú. Qué nadie te confunda, una cosa es querer estar en mejores condiciones y exigir un mayor emparejamiento de la cancha para todos y otra muy distinta es querer destruir lo que con trabajo, esfuerzo y lucha social de las generaciones anteriores se ha logrado construir para todos nosotros. Debemos seguir ascendiendo, pero sobre las bases que construyeron nuestros padres y abuelos. RDS

 "Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más y mejor Informada"

"Participación Ciudadana para el fortalecimiento de la Gestión de las Organizaciones Sociales y Comunitarias"

"Participación Ciudadana para la Gestión y la Fiscalización Pública"