El Mercurio, 24 de marzo de 2025 |
Esta es una excelente noticia que desearía ver hecha realidad antes de morir, porque no he podido entender cuál es la razón para que no exista un nivel de exigencia máximo ni mínimo razonable para postular al cargo más importante y representativo del país: ¡Presidente de la República de Chile! Un cargo que solo con pronunciarlo siento que nos queda como "poncho" a la inmensa mayoría de ciudadanos.
Es que ser Presidente de la República de un país, implica grandes responsabilidades que demandan importantes competencias y no me explico, cómo ha sido posible que estén inscritos para el cargo ¡más de 90 candidatos! ¿¡De dónde salió esta “constelación de estrellas”, en un país en donde ni siquiera hay quién pueda llevarnos a un mundial de fútbol!?
Está bien que los privilegios del cargo, como el de recibir una pensión vitalicia al término del mandato que es de "tan solo" cuatro años, sean por sí mismos una atractiva razón, pero es que no se trata de un cargo que no demande extraordinarias e importantes responsabilidades.
Lo anterior, porque si bien es cierto todos los habitantes de un país debemos estar dispuestos a sacrificarnos y dar hasta la vida por él, no es menos cierto que sin las competencias adecuadas jamás seremos un aporte, por el contrario, podemos ser fácilmente la causa principal de un retroceso o fracaso, que es lo que hemos visto en Chile, en Latinoamérica y en cualquier actividad de la vida, porque la conclusión es igual para todo.
Ser Presidente de la República, elegido por las mayorías en cualquier país, es un honor muy grande que se debe recibir con orgullo por lo que representa y con gran respeto y humildad por las enormes responsabilidades que se deben asumir.
Quien aspire a ser Presidente de la República debe exhibir, naturalmente, un gran carisma y gozar de probidad a todas luces y éstas deben ser la base de partida de quienes sueñen con ocupar ese trono, porque no es lo único que se requiere. Si hasta la Inteligencia Artificial detalla cuidadosamente una lista de requisitos y competencias para quienes aspiren a este cargo en cualquier país del mundo, que se resumen en una exigencia de formación multidisciplinaria e integral.
Los argumentos precedentes deberían ser suficientes para sentir al menos pudor y abstenerse de postular a Presidente de la República de manera unilateral y sin el apoyo expreso de una organización o movimiento social de reconocida reputación con trayectoria en el conocimiento de los problemas de la nación y con propuestas claras, concretas y viables para su solución, porque esta es otra condición: quien aspire al cargo debe tener el liderazgo de una organización o movimiento capaz de proveerlo de los asesores que potencien sus competencias, formación y experiencia. Repito, dije: ¡Potencien!, no sustituyan, que es muy diferente.
Lamentablemente, los bajos requisitos para postularse y la posibilidad de llegar al cargo por votación popular han "chacreado" el proceso y hasta la propia figura del Presidente de la República, de la cual se tiene cada vez menos respeto y empatía, al igual que ha pasado con todos los cargos de elección popular, por estar siendo ocupados por una cantidad de personas sin méritos ni competencias, abusadoras e incompetentes, que solo dan vergüenza en su comportamiento personal y en sus decisiones.
El cargo de Presidente de la República exige a quien lo ejerce, una sólida formación profesional y experiencia comprobada, porque se trata de conducir los destinos de un país que ya está "rodando" hace más de 200 años, que alberga la vida de casi 20 millones de seres humanos y representa toda la riqueza y el patrimonio que ellos han construido y acumulado. No solamente debe hacerse cargo del presente, también lo debe hacer del pasado y del futuro, porque nadie quiere que siga "chuteando" los problemas para adelante, ni menos hacerse el "won".
La capacidad de los aspirantes para llegar a acuerdos, construir y trabajar en equipo debe estar probada, porque la heterogeneidad de la población, la diversidad de sus demandas y la cantidad de temas que están a cargo del Estado son la constante, que supera las de cualquier gran empresa que exista en el país y eso se observa con claridad en la cantidad de Instituciones públicas que existen, la abultada burocracia que lo sigue y el enorme presupuesto del Estado.
De todas maneras, no es necesario ser muy inteligente para entender la importancia de ser rigurosos con la postulación y elección del Presidente de la República, ni saber cuál debe ser el perfil que debe tener el candidato o candidata a Presidente de la República, aunque tampoco se trata de minimizar la difícil tarea de quienes deben realizarla. Pero, basta con observar cuáles han sido los desafíos que han enfrentado los últimos Presidentes de la República y cuáles son las demandas y las aspiraciones de los habitantes, para tener los elementos suficientes que podrán definir el perfil y las competencias de los candidatos, recordando que cada tiempo es diferente y demanda perfiles de los candidatos acordes con ellos.
Dicho lo anterior existen competencias que deben ser exigencias comunes a todos quienes aspiren a cargos de elección popular, pero principalmente a quienes aspiren a la Presidencia de la República, que deben tener, como decía anteriormente, una formación integral y multidisciplinaria destacando áreas como, por ejemplo: Administración Pública, Derecho, Políticas Públicas, Ciencia Política, Diplomacia, Relaciones Internacionales, Gestión de Crisis, Idiomas y Tecnología de la Innovación. Esto, al margen de tener una formación básica profesional de pregrado culminada con éxito por el aspirante como base y para lo cual no debe haber restricción o limitación alguna, pero que sí, debe ser condición sine-qua-non, porque en Chile ya hay educación superior gratuita, además de programas de becas de libre participación y porque una persona que aspire a ser Presidente de la República de Chile debe haber sido al menos, capaz de superar sus desafíos académicos, que son mínimos, frente a los desafíos que deberá enfrentar cuando sea la Primera Autoridad del país. -Rubén Solano