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miércoles, 5 de noviembre de 2025

VOLUNTARIADO CON PROPÓSITO

¿Cuál es el rol transformador de las Personas Mayores Profesionales o los Profesionales Mayores en la capacitación de Dirigentes Sociales? Una reflexión sobre la entrega de herramientas al acompañamiento efectivo y una invitación a sumar experiencia y compromiso en organizaciones sociales.

El valor del voluntariado en la capacitación social

     El voluntariado ha sido siempre un pilar fundamental en el desarrollo de las organizaciones sociales. Cuando se trata de fortalecer el tejido social, la labor voluntaria adquiere una dimensión aún mayor, especialmente en el contexto de programas de capacitación para dirigentes sociales. Estas instancias no sólo buscan entregar conocimientos o herramientas, sino también potenciar el liderazgo y la capacidad de gestión de quienes llevan adelante causas comunitarias.

      En un mundo cada vez más complejo, las organizaciones sociales requieren voluntarios comprometidos que no sólo compartan información, sino que también acompañen el proceso de aprendizaje y aplicación en terreno. Aquí es donde el voluntariado cobra un sentido profundo y transformador.

      En Chile existen más de 400 mil organizaciones sociales, de acuerdo con estudios del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica. La misma investigación revela que aproximadamente el 60% de estas entidades se encuentran inactivas, lo que se manifiesta en la ausencia de actualización o renovación de las directivas registradas oficialmente.
 
Más allá de la entrega de información: El acompañamiento como clave del éxito

     La capacitación de dirigentes sociales suele centrarse en la transmisión de conocimientos, metodologías y buenas prácticas. Sin embargo, la verdadera diferencia se produce cuando estos aprendizajes se trasladan a la acción concreta dentro de las organizaciones. Es en este punto donde el acompañamiento se vuelve esencial.

     Acompañar implica estar presente, guiar, resolver dudas y apoyar en la implementación de nuevas herramientas o enfoques. Significa construir confianza y generar un espacio de diálogo donde los dirigentes puedan experimentar, equivocarse, corregir y crecer. El valor del voluntariado, entonces, radica en ir más allá de la simple entrega de contenidos, aportando compromiso, empatía y experiencia práctica para que el aprendizaje se traduzca en transformación real.

El perfil del voluntario ideal: Profesionales mayores como asesores implementadores

      En este escenario, los profesionales mayores representan un recurso invaluable. Su experiencia laboral y vital, sumada a una mirada reflexiva y madura, los convierte en candidatos ideales para actuar como asesores implementadores en programas de formación de dirigentes sociales.

       Estos voluntarios pueden aportar no sólo conocimientos técnicos, sino también habilidades blandas, capacidad de escucha, y una comprensión profunda de los desafíos que enfrentan las organizaciones sociales. Su rol como asesores implementadores es acompañar a las organizaciones en el proceso de llevar a la práctica lo aprendido, adaptando estrategias a cada realidad y favoreciendo el trabajo colaborativo.

Propuesta de invitación: Estrategias para convocar y motivar a profesionales mayores

     Reconocer y valorar la experiencia: Presentar el voluntariado como una oportunidad para compartir saberes y dejar huella en nuevas generaciones de líderes sociales.

      Ofrecer roles significativos: Invitar a los profesionales mayores a participar como asesores implementadores, con tareas claras y desafíos concretos en programas de formación.

     Comunicación directa y motivadora: Utilizar canales adecuados (redes de exalumnos, asociaciones gremiales, clubes de adultos mayores) y mensajes inspiradores que destaquen el impacto social y personal de su aporte.

      Flexibilidad y acompañamiento: Adaptar la participación a los intereses y tiempos de cada voluntario, y brindar apoyo continuo para facilitar su integración y labor.

     Visibilizar historias de éxito: Compartir testimonios de voluntarios mayores que ya participan, mostrando logros y beneficios de la experiencia.

Beneficios para voluntarios y organizaciones: Un impacto positivo y bidireccional

     La participación de profesionales mayores como voluntarios asesores no sólo fortalece a las organizaciones sociales, sino que también enriquece la vida de quienes deciden involucrarse. El voluntariado ofrece sentido, pertenencia y la posibilidad de seguir aprendiendo y aportando a la sociedad.

       Para las organizaciones, contar con el acompañamiento de asesores experimentados mejora la calidad de los procesos de capacitación, facilita la implementación de innovaciones y contribuye a la sostenibilidad de los proyectos. Para los voluntarios, es una oportunidad de crecimiento personal, de mantenerse activos y de construir nuevas redes de contacto y amistad.

Conclusión: Un llamado a la acción

       El voluntariado en organizaciones sociales, especialmente en el ámbito de la capacitación de dirigentes sociales, requiere ir más allá de la simple entrega de información. Es fundamental sumar acompañamiento, experiencia y compromiso para lograr una transformación real.

      Invitamos a todos los centros de formación superior e Instituciones que se preocupan del trabajo desarrollado por las organizaciones sociales en las comunidades a hacer partícipe de sus proyectos a los profesionales mayores invitándoles a poner su talento y trayectoria al servicio de la comunidad, actuando como asesores implementadores en programas de formación. Su aporte puede marcar la diferencia en la vida de muchas personas y organizaciones, construyendo juntos una sociedad más justa, solidaria y participativa. Rubén Solano 


jueves, 11 de septiembre de 2025

APRENDIZAJE Y SERVICIO. HACIA EL FORTALECIMIENTO DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES: UN DESAFÍO PENDIENTE*

     El creciente interés ciudadano en crear nuevas organizaciones sociales para abordar problemas sensibles en las comunidades es un fenómeno alentador. Sin embargo, la realidad muestra que su permanencia en el tiempo es corta y el cumplimiento de sus objetivos es precario. Según el Mapa de las Organizaciones de la Sociedad Civil 2023, desarrollado por la Sociedad en Acción del Centro de Políticas Públicas UC, "existen 403.159 organizaciones sociales en el país, con un crecimiento significativo desde 1990. Sin embargo, solo un 52,4% de ellas se encuentran activas lo que refleja desafíos en la sostenibilidad y la necesidad de mayor fiscalización."

   Quienes estamos vinculados a las organizaciones sociales, somos testigos del interés de las comunidades por organizarse para satisfacer necesidades que el Estado no puede cubrir. Sin embargo, el solo voluntariado no es suficiente, es necesario avanzar con más ahínco hacia la profesionalización de éstas, ya que la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil, enfrentan muchas dificultades en la capacidad para autogestionarse. Sus debilidades les hace difícil participar en la formulación de proyectos sociales que sean declarados admisibles y factibles de financiar por los fondos concursables promovidos por las diferentes instituciones del Estado. En general los dirigentes de estas organizaciones son actores poco atendidos por los gobiernos locales, poco consultados al momento de definir políticas públicas y muchas veces considerados irrelevantes para la solución de las demandas de las comunidades.

    La metodología Aprendizaje más Servicio (A+S) se presenta como una alternativa capaz de hacer frente a estas debilidades y revertir la precaria imagen que tienen la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil y sus dirigentes. De igual manera, al contribuir desde la academia con A+S al fortalecimiento de la gestión de las organizaciones de la sociedad civil, estaremos contribuyendo a la generación de una cultura de participación ciudadana más inteligente, inclusiva e informada, que además, contribuya al mejoramiento de la gestión y la fiscalización pública.

   Es importante acompañar las organizaciones sociales en la gestión, la implementación de procesos y en la incorporación de rutinas para la comunicación eficiente, tanto con sus comunidades como con las instituciones del Estado. Este proceso se puede acelerar y potenciar con un monitoreo realizado con profesionales voluntarios que sirvan de puente entre los estudiantes y los académicos de las asignaturas respectivas.

   En síntesis, la metodología A+S ofrece una excelente oportunidad a las comunidades para fortalecer la gestión de las organizaciones de la sociedad civil, profesionalizar su dirigencia y contribuir a la solución de problemas sociales. Al trabajar juntos, es posible generar una cultura de participación ciudadana más cualificada, ser un eslabón importante en la formulación de políticas públicas locales y contribuir a mejorar la calidad de vida de los habitantes y sus comunidades. -Rubén Solano

* El presente artículo fue publicado en el sitio de Internet de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Centro de Desarrollo Docente UC. Vitrina A+S - Centro de Desarrollo Docente UC