Hoy quiero dar gracias por la compañía incondicional de nuestras mascotas. Su sola presencia nos regala salud, alegría, paz y seguridad. Ella es Canela. Fue una perrita callejera que acompañó a nuestro vecindario por varios años, hasta que partió al Cielo.
Les comparto este recuerdo de cuando llegaba hasta nuestra puerta solo para recibir un poco de regaloneo. Un cariño que nunca le faltó, porque en cada casa de nuestra Villa siempre encontró una mano amiga.
A través de ella, compartir también el recuerdo del Cholo, su negro fiel compañero de aventuras en la Villa. Y recordar algunas otras mascotas que partieron y alegraron con su presencia momentos de mi vida: Caruso, Baco, Celeste, Lupe, ... Gracias, por enseñarnos lo que es el amor sin condiciones. Siempre en mis recuerdos y en mi corazón. -Rubén Solano
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