viernes, 31 de enero de 2025
¿QUÉ ES LA AMISTAD?
martes, 28 de enero de 2025
¡NO LOS NECESITAMOS!
Con la experiencia del primer gobierno de Trump y las duras declaraciones y medidas tomadas durante la primera semana de su segundo mandato, debería estar claro para toda la región, que los Estados Unidos no quieren que sigamos siendo una carga para ellos; y dado que siempre se ha renegado de la dominación y el intervencionismo "yankee", me extraña que sus declaraciones: "¡No los Necesitamos!", no sean motivo de celebración, más bien observo tristeza y preocupación de quienes han sido sus principales enemigos.
De todas maneras, ninguna persona sensata y con algo de orgullo propio, debería ver con sorpresa las medidas de Donald Trump. Mejor verlas como la oportunidad para demostrar que podemos sobrevivir con independencia y trabajar duro para desarrollar o construir una economía fuerte, basada no solamente en la exportación de materias primas y personas dispuestas a trabajar lavando baños y cuidando jardines, porque nuestros gobiernos son incapaces de promover la industria y ofrecer a sus habitantes una vida digna y segura. Es también la oportunidad para tener relaciones de igual a igual o al menos con mayor respeto con las potencias del mundo, porque sería inaudito que los países de Latinoamérica busquen otro "mecenas" y se arrodille ante otra potencia por un siglo más. Está claro que nada es gratuito y en la guerra que se está librando entre las potencias del mundo por el liderazgo del planeta y el universo, las potencias mundiales buscan países incondicionales, dispuestos incluso a servir de "carne de cañón", como lo son Corea del Norte y Cuba, "fábricas" de mercenarios.
Por suerte, parece que, en este sentido, Latinoamérica ha demostrado en la relación con USA no ser confiable, ser "jabonosa", infiel, ingrata, pésima deudora y mal socio. De ahí la frase que explotó Donald Trump y que debe resonar en adelante y por siempre en nuestra mente desde el Rio Grande hasta la Patagonia: "¡No los necesitamos! ¡Nos necesitan! ¡Todos nos necesitan!”
...Y es verdad, porque somos todo eso y peor. Hasta las revoluciones latinoamericanas han sido una vergüenza: por ejemplo, los cubanos hicieron la suya, que fue orgullo y ejemplo para el mundo hace más de sesenta años, pero que hoy en día no han sido capaces de cortar el cordón umbilical de los "gringos"; y de no ser por los dólares que reciben en remesas enviadas por los migrantes cubanos exiliados de La Florida, toda la Isla sería un cementerio. Hoy, al igual que Venezuela y Nicaragua, son los mayores refugios, balnearios y paraísos exclusivos de las organizaciones de narcotraficantes y criminales del mundo. La promesa de una revolución para acabar con la pobreza y la explotación de la clase popular ha sido una vulgar farsa, porque los habitantes de esos países han sido obligados a someterse incondicionalmente a las dictaduras de esos regímenes criminales o a exiliarse. Son millones de personas las que vagan por el mundo con una mochila de tristeza y decepción a las espaldas, escapando de los traficantes de personas y suplicando en las fronteras su ingreso y una oportunidad para sobrevivir en países que no los quieren. A más de sesenta años de la revolución cubana, la única hazaña ha sido formar una generación de seres humanos, que de espaldas a todo lo que sucede en el resto del mundo, son capaces de sobrevivir en la miseria, el hambre y la pobreza bailando al son montuno y el danzón de los años cuarenta.
Lo más grave, es que toda la región enfrenta una situación caótica, casi catastrófica, debido a la fuga de millones de personas de sus países de origen, que han sido "secuestrados" por regímenes criminales disfrazados de movimientos políticos progresistas. Estos regímenes han generado un clima de inestabilidad y violencia, que han obligado a los ciudadanos a huir, generando una presión enorme sobre los sistemas de salud, vivienda, educación y empleo en los países anfitriones.
Lo interesante de todo esto, es que la presión ejercida por Trump sobre la región a través de las deportaciones de indocumentados, ha movido las neuronas de los líderes políticos que ahora quieren reunirse para buscar una solución conjunta, especialmente, después de la amenaza y la humillación que recibió Colombia, su principal socio comercial, al rehusarse de manera estúpida, a aceptar el regreso de los deportados.
La pregunta es: ¿Será esta presión suficiente para dar el paso y abordar esta crisis migratoria? La señal enviada por Trump, que llevó a Colombia a revertir su decisión de no recibir a sus compatriotas deportados, demuestra que su administración está dispuesta a tomar medidas firmes para abordar la migración irregular y obligar a los demás países del continente a asumir la responsabilidad que les corresponde en la crisis.
Ahora, se espera que los países que se reunirán en la CECLAC para tratar el problema de la migración, presionen a Venezuela, Nicaragua y Cuba para que pongan fin a los regímenes criminales que han secuestrado sus países, para recuperar la seguridad y la estabilidad, y facilitar el retorno de los millones de migrantes en el exilio.
La elección de Donald Trump también podría tener otros impactos más allá de la migración. Según algunos analistas, su victoria podría inspirar a otros líderes políticos a adoptar posiciones más enfocadas en la seguridad y la estabilidad de sus países y la región. -Rubén Solano
lunes, 27 de enero de 2025
¡GOBERNAR ES EDUCAR!
Si esa clase de educación fuera suficiente, no veríamos a profesionales de todas las disciplinas huyendo de sus países de origen, abandonando todo lo que han construido, para escapar del caos económico y de regímenes corruptos, abusivos y criminales.
La calidad de un gobierno se refleja en la calidad de vida de sus ciudadanos. La pregunta es simple: ¿los extranjeros que viven en un país están allí por elección o por necesidad? ¿Están huyendo del caos y la violencia de sus países de origen o están buscando oportunidades en un entorno seguro y próspero?
La respuesta es clara: las personas huyen del infierno, no del paraíso. Por lo tanto, es fundamental que nos preocupemos por elegir líderes competentes, idóneos y probos para gobernar nuestros países.
La educación no solo debe desarrollar habilidades y conocimientos, sino también, formar ciudadanos críticos y responsables que puedan tomar decisiones informadas y contribuir al bien común.
Debemos ser conscientes de la importancia de elegir a las personas adecuadas para gobernar nuestros países y trabajar juntos para construir sociedades más justas, equitativas y prósperas para todos.
El mundo y América Latina en particular se encuentran en un momento de gran inestabilidad e incertidumbre. Esto se debe en gran medida a que muchos países están siendo gobernados por líderes que carecen de las competencias para gobernar, sin autoridad moral para promover entre los habitantes la honestidad y el respeto al Estado de Derecho.
Los discursos sobre la libertad, la democracia, la justicia y la defensa de los derechos humanos se han convertido en una mera farsa. La pérdida de la vergüenza y la falta de responsabilidad han llevado a una crisis de confianza en las Instituciones y en los líderes, de la que será difícil salir.
Sin embargo, hay una solución. Los ciudadanos debemos entender y retomar el significado de la soberanía popular y el derecho a ejercer con inteligencia los instrumentos de la participación ciudadana. Debemos demandar transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad de nuestros líderes. Solo así podremos recuperar la confianza en nuestras Instituciones y construir un futuro más justo y equitativo para todos. La hora de actuar es ahora. En este sentido, la educación que se debe tener en mente y que a ningún ciudadano debe faltar, es aquella que:
* Fomenta la ciudadanía activa y participativa. Inclusiva e informada.
* Desarrolla la capacidad crítica y reflexiva para analizar problemas y tomar decisiones informadas.
* Promueve la comprensión y el respeto por la diversidad y la pluralidad.
* Inculca valores como la justicia, la igualdad y la solidaridad.
* Prepara a los individuos para que asuman responsabilidades y liderazgos en la sociedad.
* Promueve el conocimiento de los objetivos de las Instituciones del Estado y las funciones de las autoridades.
En resumen, "Gobernar es Educar" se refiere a la educación que forma individuos capaces de gobernarse a sí mismos y de contribuir al bien común de la sociedad a través de las organizaciones de la sociedad civil. Es una educación que busca empoderar a los ciudadanos para que puedan participar activamente en la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
Se trata de la educación o la Formación Cívica que necesitamos para construir sociedades más justas y equitativas, la cual no llegará por decreto de ningún gobierno, ni con la calidad, suficiencia y oportunidad con que la requieren los ciudadanos. Esta Formación Ciudadana no llegará por iniciativa de quienes han llegado al poder aprovechándose de la ignorancia y la indiferencia de los ciudadanos, que no se involucran lo suficiente en la gestión ni en la fiscalización pública.
Resulta alarmante que algunos gobernantes de América Latina hayan reconocido abiertamente la necesidad de mantener a la población en la pobreza y la ignorancia cívica. Esto tiene que ser un llamado a la acción para todos nosotros. Debemos unirnos y demandar una Formación Ciudadana que nos permita participar activamente en la construcción de nuestros países y garantizar un futuro más estable, próspero y justo para todos.
Es hora de recordar y hacer realidad el sabio dicho popular: "Sólo el pueblo salva al pueblo", ya que, como ciudadanos, debemos tomar la iniciativa y exigir esta Formación Ciudadana, la que lograremos a través de las organizaciones de la sociedad civil y los centros de formación superior. Sin permitir, que los intereses de unos pocos prevalezcan sobre el bien común.
Es una realidad que los países tienen los gobiernos que los ciudadanos se merecen, porque somos los responsables de elegirlos, aunque muchas veces no participamos en la selección de los candidatos. Por eso, es fundamental que asumamos la responsabilidad de exigir a los partidos políticos que postulen a los mejores candidatos y que se hagan responsables por su eventual mal desempeño.
Reiteramos que la calidad de un gobierno depende de la calidad de sus líderes y esto es responsabilidad de quienes los postulan y de quienes votan por ellos. Por lo tanto, debemos ser conscientes de la importancia de elegir a las personas adecuadas para gobernar nuestros países. Esto implica informarse sobre los candidatos, evaluar sus propuestas y trayectorias, hacer seguimiento de su gestión y exigirles transparencia y rendición de cuentas permanentemente. -Rubén Solano
domingo, 12 de enero de 2025
¡PROHIBIDO HABLAR DE: POLÍTICA, RELIGIÓN Y FÚTBOL!
viernes, 10 de enero de 2025
¡¿DEMOCRACIA O DICTADURA?! (El Dilema del Siglo XXI)
Aunque el experimento chavista fracasó y perdió el apoyo de la mayoría de los venezolanos, ha logrado perpetuarse, gracias a la temeridad de sus cabecillas que transformaron el modelo en un régimen dictatorial y criminal. Su objetivo de construir una mejor sociedad para todos se esfumó muy temprano, obligando al exilio a más de ocho millones de personas y "esclavizando", encarcelando o sepultando a los opositores y a quienes por necesidad o imposibilidad de salir, se han quedado dentro del país.
Adicionalmente, después de 25 años de régimen chavista, hay una generación de venezolanos que ha crecido en la pobreza y la miseria, dentro o fuera del país, y que al igual que los cubanos, que llevan más de 60 años de régimen dictatorial, con exilio, cárcel y muerte, tampoco conocieron la riqueza y el poder de su país, antes de ser secuestrados por el régimen chavista, que por lo demás, sigue la línea estratégica del castrismo cubano.
El punto sobre el cual quiero enfocarme, es que ningún país llega a la crisis que enfrenta Venezuela, Cuba y otros países, sin la "complicidad" de los gobernantes que los antecedieron y los ciudadanos que por ignorancia o indiferencia lo permitieron. En este sentido todos somos responsables, en mayor o menor grado, del éxito o del fracaso de los gobiernos y del quiebre social y económico de los países.
Ahora bien, la responsabilidad es diferente en los ciudadanos y en este sentido, es fácil identificar varios perfiles o tipos de ciudadanos por su comportamiento o actitud frente a la clase política y a quienes ejercen el poder o a las autoridades que están al frente de las Instituciones del Estado. Así, podemos observar que:
- Están los ciudadanos indiferentes, que no se preocupan por la política ni el funcionamiento del Estado y sus Instituciones, que votan por obligación o no votan en absoluto. Están convencidos que nada pasa en el mundo, mientras ellos no estén enterados o no los afecte.
- Están los ciudadanos ignorantes, que solo cumplen con ir a las votaciones y no ejercen ninguna fiscalización y seguimiento a la labor de quienes gobiernan, ni les exigen que cumplan con sus promesas de campaña, ni programas de gobierno. No creen en la importancia de la educación cívica o en la formación ciudadana en temas de Estado, política y sociedad.
- Están los cómplices pasivos, que son, en mi opinión, los más "peligrosos" porque son los que están directa o indirectamente beneficiándose del gobierno o régimen de turno. Son los funcionarios y trabajadores públicos, que callan o hacen la "vista gorda", frente a los abusos de poder y la corrupción, porque no denuncian las irregularidades que ocurren en sus Instituciones. Esta clase de ciudadanos son los incondicionales que utilizan los regímenes para promover las contra marchas o contra protestas ciudadanas.
- Están los políticos tradicionales, de izquierda y derecha, que se ubican en un nivel superior a los cómplices pasivos y por lo tanto los considero principales responsables del quiebre político, económico y social de un país o del fracaso de una sociedad. Ellos están en la cabeza de los poderes del Estado o en la oposición, con un poder muchas veces mayor al de quienes lo están ejerciendo. Su experiencia, seguridad y confianza los vuelve arrogantes y egoístas. Se consideran a sí mismos imprescindibles. Con tanto poder cuando son elegidos o con tanta influencia cuando están en la oposición, las demandas de los ciudadanos, son sólo una carta de negociación en un juego, que solo ellos juegan. Su falta de voluntad en la solución de los problemas sociales, es la razón por la cual los países caen en manos de regímenes criminales y dictatoriales. Sus peleas internas y con sus principales opositores, abren el espacio para que el país se hunda y la sociedad se quiebre.
- Y están los grupos de interés minoritarios, los oportunistas, que saben que no tienen los votos para llegar al poder, pero que son suficientes para venderlos al mejor postor a cambio que satisfagan sus ambiciones e intereses particulares. Estos grupos minoritarios se pueden unir para lograr una mayoría circunstancial, que llega al poder "en río revuelto", con el apoyo de los ignorantes y los cómplices pasivos, que saben moverse en cualquier tipo de gobierno o régimen. Y es aquí en donde lamentablemente surge el dilema, porque nacen las dictaduras, los regímenes autoritarios y totalitarios que matan las democracias...
Por todo lo anterior, debemos asumir nuestra responsabilidad y forjar una Participación Ciudadana más Inteligente, más Inclusiva y más Informada, que contribuya al mejoramiento de la gestión y la fiscalización pública a nivel nacional, regional y local. Esto es posible hacerlo, sí las organizaciones de la sociedad civil y los centros de formación superior lideran un cambio de actitud de la ciudadanía frente a un mayor compromiso con la comunidad, la sociedad, el país, el Estado y sus Institiciones.
Debemos trabajar juntos para construir un futuro mejor. Todos los modelos de sociedad son legítimos, pero exigiendo mayor transparencia y responsabilidad a quienes los proponen y velando porque trabajen para el bienestar de todos los ciudadanos, no solo para beneficio de unos pocos. De todas maneras, debe ser la ciudadanía la que a través de la democracia decida en cuál modelo quiere vivir, pero con respeto de la democracia, la libertad y los derechos humanos.
Finalmente, debemos reflexionar sobre nuestro propio papel en la crisis que enfrentamos: ¿Somos ciudadanos indiferentes o ignorantes? ¿Somos cómplices pasivos de la corrupción y el abuso de poder? ¿Estamos dispuestos a trabajar juntos para defender los derechos humanos, la libertad y la democracia? Porque estos son los únicos garantes para vivir en un país con mayor igualdad y justicia social.
La lucha política es un debate legítimo entre ideologías de derecha, centro o izquierda, donde cada una defiende su visión para el país. Sin embargo, la guerra es por algo más fundamental: la defensa de la Democracia como sistema que nos permite elegir libremente entre esas ideologías.
En otras palabras, la Democracia es el campo de juego donde se disputan las ideologías, pero no es una ideología en sí misma. Es el sistema que garantiza nuestra libertad para elegir, para disentir y para cambiar de opinión.
Por lo tanto, la lucha por la Democracia es una lucha por la esencia misma de nuestra libertad y nuestra capacidad para autodeterminarnos. Es una lucha que trasciende las ideologías y nos une como ciudadanos que valoramos la libertad, la justicia y la igualdad. - Rubén Solano
jueves, 9 de enero de 2025
¡NI PERDÓN NI OLVIDO PARA LOS CÓMPLICES PASIVOS!
miércoles, 8 de enero de 2025
¡VENEZUELA LIBRE Y DEMOCRÁTICA!
La riqueza de Venezuela ha sido siempre compartida, y sus puertas han permanecido abiertas para todos aquellos que buscan una mejor vida. La cultura, las artes y la ciencia venezolana ha enriquecido la herencia latinoamericana. Un ejemplo destacado es el invaluable aporte del ilustre Don Andrés Bello, quien dejó en Chile una huella profunda en la modernización de la República, el derecho, la literatura y la educación. Fue el fundador de la Universidad de Chile y su primer Rector hasta su muerte. Su contribución a la literatura latinoamericana son solo algunos ejemplos de su legado.
Pero más allá de su riqueza cultural y natural, Venezuela es también la cuna del sueño de la Gran Colombia, un ideal de unidad y libertad que Simón Bolívar soñó para nuestra América. Un sueño que no debe ser quebrado o roto por la ambición de unos pocos, sino que debe ser preservado y fortalecido por la solidaridad y la unidad de nuestros pueblos.
Es hora que América se una al pueblo venezolano, para exigir respeto a nuestra tradición libre, democrática y pacífica. Hoy, más que nunca, es fundamental recordar la grandeza de este pueblo y de su gente, y exigir que se ponga fin a la tragedia que vive Venezuela y sea un testimonio de gratitud, solidaridad y capacidad de los latinoamericanos para unirse, superar adversidades y luchar por la democracia, la libertad y la justicia. ¡FUERZA VENEZUELA! -Rubén Solano