jueves, 5 de noviembre de 2026

¡Es lo que Hay!

    El mejor antídoto contra la vejez es vivir con honestidad y sin remordimientos de conciencia.

    Lo primero significa aceptarnos tal cual somos. En Chile hay una expresión popular que me encanta escuchar: "¡Es lo que hay!". Significa que somos lo que somos y tenemos lo que se ve. No hay tinturas para ocultar las canas, ni peluca contra la calvicie, ni faja para la guata.

    Si queremos vernos o sentirnos diferentes, hacemos ejercicio, cambiamos la dieta o hacemos cursos intensivos de resina... ¡resignación! No se confunda.

    Nunca ocultar nuestros "defectos", porque pueden ser heridas de guerra o desafíos que nos puso la naturaleza para ayudarnos a resaltar otros talentos, poner a prueba nuestra capacidad de resiliencia y demostrarle al resto de la humanidad que nada es imposible; ¡que querer es poder!

    Las cicatrices son diferencias que deben mostrarse con orgullo, por haber sobrevivido a muchos otros, tal vez, sin ventajas ni privilegios especiales o superiores. Más bien con limitaciones, que engrandecen nuestros logros.

    No se trata de ir por la vida pasando por encima o por debajo de todo el mundo. Es vivir con naturalidad, haciendo uso de los talentos que nos dio el Creador, sin arrogancia ni vergüenza. Haciendo el bien sin mirar a quién, ni derrochando lo que otros no valoran.

    Lograr estos equilibrios es difícil, casi imposible. Siempre habrá quienes quieran mirarte por encima del hombro o se victimicen para desprestigiar lo que haces mejor y que ellos no son capaces de hacer.

    Vivir sin remordimientos, significa no sentirnos mal por hacer bien lo que otros no saben hacer, ni humillados por lo que otros nos enseñan.

    Vivir sin remordimientos es caminar orgullosos y con la frente en alto, exhibiendo lo que tenemos y ganamos con nuestro propio esfuerzo y talento. Sin haber hecho uso de privilegio alguno, ni abusando de la debilidad ni de las limitaciones de los demás.

    Vivir una vejez con felicidad y dignidad es vivir con nuestra conciencia en paz. Perdonando a quienes se han equivocado con nosotros y deseando que la Ley de la Compensación obre con generosidad y abundancia en quienes realmente hayamos hecho daño, así como también obra en nosotros, para vivir sin dolores, ni rencores, ni tristezas. -Rubén Solano