domingo, 30 de agosto de 2026

PENSAR EN SEGURIDAD ES PENSAR EN COMUNIDAD

    En el terremoto de Venezuela, en el de Colombia y en la avalancha de Nepal, el común denominador no es solo la tierra que se mueve o la montaña que cae. Es la cantidad de víctimas. Y es la impotencia del sobreviviente, que quiere ayudar y no sabe cómo. 

    Nos hemos equivocado al pensar la seguridad como algo individual. ¿De qué sirve reforzar mi casa para un terremoto, si cuando ocurra no se dónde estaré. Tal vez, voy a estar en el trabajo, en el estudio, en la calle o en la casa de un vecino? Es imposible saber dónde nos va a pillar la tragedia. Por eso, más importante que prepararnos para sobrevivir, es prepararnos para ser sobrevivientes útiles. El sobreviviente es el primer rescatista. Y si no está capacitado, si no tiene herramientas, solo puede mirar con desesperación y aumentar los riesgos.

   La prevención real de desastres no es individual, es comunitaria. Si en cada casa de mi cuadra, por ejemplo, hay bidones de agua, guantes de cuero, palas, picas, cordeles, etc., no es una casa preparada: son treinta casas preparadas para salvar una vida. Una persona sola no puede contener a una familia con víctimas. Una comunidad organizada sí.

   Duele ver el comportamiento errático y desesperado de los sobrevivientes en una tragedia. Ese dolor es la señal que no planificamos juntos.
   
   El objetivo de toda medida de seguridad no es que mi familia sobreviva. Es que en cada tragedia, haya el menor número posible de víctimas. Y eso solo se logra cuando dejamos de pensar en "mi casa" en "mi seguridad" y empezamos a pensar en ¡Nuestra Comunidad en Nuestra Seguridad! -Rubén Solano

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