domingo, 30 de enero de 2011

El Temor en el Hombre: Una Historia de Murciélagos, Tigres y Babosas

Carlos Eduardo Nava Condarco
Administrador de Empresas y Empresario
carlosnava365@gmail.com
Tomado de: Gestiopolis.com

La calidad de vida del hombre se mide en términos de los temores que no haya podido superar y la libertad genuina es tan solo una consecuencia de la victoria de la entereza sobre el temor. La historia de una persona puede ser perfectamente entendida por la descripción de sus temores.
Los problemas generan temores y estos afectan el equilibrio básico de la racionalidad necesaria para resolverlos.
Los temores son sentimientos de inquietud y miedo que provoca la necesidad de evitar o huir de alguna persona o cosa por considerarla peligrosa o perjudicial.
Los temores se sienten aún antes que lleguen a dimensionarse o entenderse por completo; están profundamente anclados en la dimensión emotiva de los seres humanos. Los temores son frecuentes, numerosos, diversos, casi omnipresentes. A diferencia del miedo puro o del terror, que son grados diferentes de lo mismo, los temores no atacan con intensidad pero tienen la efectividad del aguijón que termina por desgastar cualquier fortaleza. A diferencia de estos otros, los temores son más bien inquilinos casi permanentes del ser y sobretodo del hacer del hombre. En la mayoría de los casos el miedo o el terror tienen justificación racional, en tanto que los temores generalmente no la tienen.
Pero es otra característica que tiene el temor la que lo convierte en un enemigo peligroso en extremo: el temor anticipa y condiciona el futuro.
Es evidente, entre algunas personas, el miedo al futuro, pero esta no es una cualidad intrínseca del miedo, es solamente una de sus formas. En el caso del temor es una particularidad distintiva. Las personas sienten temor por lo que les pasa pero fundamentalmente por lo que les puede pasar. El temor generalmente anticipa problemas o efectos de los mismos. En teoría las personas activan conscientemente los temores con el propósito de anticipar soluciones o encontrarse preparados para enfrentar las consecuencias, pero en la práctica solo consiguen debilitar las necesarias defensas ante problemas evidentes. Los temores, en la mayoría de los casos, son profecías que se cumplen a sí mismas. Y esto último no sucede por efecto de una fatalidad del destino, se produce por una causalidad tremendamente lógica: el temor debilita y socava la fortaleza que se precisa para encarar racionalmente un problema.
La única manera de enfrentar y resolver problemas es desde la dimensión racional; ningún problema se resuelve desde la trinchera emocional, ni aún desde el “llano” emotivo que es menos complejo. Y cuando la dimensión racional se debilita por algún motivo, en la misma o en mayor proporción se debilita la capacidad de proporcionar respuestas al problema. Esta fragilidad que se agudiza a medida que los temores siguen atacando conduce precisamente al resultado que el propio temor se encarga de anticipar. Este es el aspecto dramático y peligroso que presentan los temores: terminan por convertirse en una realidad.
El miedo, el terror y todas sus variantes constituyen una reacción ante determinados factores o circunstancias, los temores no. El miedo es habitualmente intenso pero pasajero, los temores no. El miedo muchas veces condiciona la naturaleza de las respuestas que la persona efectúa, las fortalece, recurre a las íntimas reservas de energía creadora y de fortaleza física; pero los temores no, estos solo “preocupan”, intranquilizan, no tienen y no producen en sí mismos ningún tipo de fuerza positiva. Los temores, más bien, fagocitan lenta y eficientemente toda partícula de energía.

El hombre tiene pocos enemigos que sean tan poderosos y sutiles a la vez. Al mismo tiempo, con ningún enemigo de esta proporción se comporta con tanta indiferencia y desinterés. Las personas cohabitan con él toda su existencia, al punto tal que pueden calificar su vida en función de las respuestas que hayan podido dar a sus temores. La calidad de vida del hombre se mide en términos de los temores que no haya podido superar y la Libertad genuina es tan solo una consecuencia de la victoria de la entereza sobre el temor. La historia de una persona puede ser perfectamente entendida por la descripción de sus temores.
Combatir este poderoso enemigo es muy difícil por un aspecto curiosamente sencillo: los temores anidan en la mente; tienen origen y desarrollo allí. Solo allí, por otra parte, pueden ser abordados y superados. El estímulo externo como explicación del surgimiento del temor es habitualmente marginal, al menos bajo la óptica de un análisis racional. Pueden existir, evidentemente, hechos razonables que provengan del exterior y que activen un temor, pero en definitiva son más numerosos los casos en que ellos emergen “desde dentro” como producto de un proceso mental completamente aislado de los hechos. Un temor se diferencia de una “posibilidad” porque esta última responde a una evaluación racional y es simplemente un dato, en tanto que el primero es una condición emocional mucho más compleja. La “posibilidad” de que suceda algo puede incluirse en el análisis estadístico que sirve para tomar decisiones, pero cuando esta “posibilidad” activa la fenomenología propia de un temor ha dejado de convertirse en una “posibilidad” para constituirse en una entidad con dinámica propia. Si el temor se activa la “posibilidad”, como tal, desaparece.
Ahora bien, ¿qué genera este proceso mental que convierte el análisis de una “posibilidad” en un temor? La respuesta también es simple: la inseguridad, la debilidad de carácter. Las personas inseguras son las víctimas habituales del temor; y la inseguridad es síntoma de la debilidad de carácter. Para evitar que los temores tomen control del estado emocional la persona debe tener mucha seguridad y confianza en sí mismo; y no es que esto evite la aparición de los temores pero permite que ellos sean controlados y no suceda lo contrario.
Para la persona segura de sí misma (de lo que es y de lo que hace), los temores son como una bandada de murciélagos en una oscura caverna: producen ruido, aprehensión, incomodidad, pero lo más probable es que no causen daño. Los problemas o la “posibilidad” de que estos ocurran son efectivamente como una caverna oscura, afirmar lo contrario sería una temeridad dado que objetivamente los problemas no son agradables y pueden provocar temor, pero el tránsito de la aprehensión que provoca una caverna oscura al temor que los murciélagos provoquen daño es otra cosa. El hombre seguro de sí mismo transita sus cavernas oscuras con incomodidad, recelo y disgusto, pero interpreta la existencia de los murciélagos como una parte del conjunto, ellos están allí porque es su medio natural. Así los temores tienen un medio natural entre los problemas, esto es inevitable, pero no necesariamente perjudicial.
Tampoco se trata de ignorar los temores, de la misma forma en que los murciélagos no pueden ser ignorados, se trata que ellos no tomen control de las cosas y eviten así un tránsito exitoso por la caverna. Se dice que las únicas personas que no tienen problemas están muertas, por lo tanto el tránsito por las oscuridad de ésas cavernas es inevitable, de allí también es inevitable aprender a situar estos murciélagos en su natural contexto.
Por otra parte resulta obvio comprender que la vida no es una suma infinita de problemas y por lo tanto nadie está condenado a vivir en una caverna. La claridad que existe fuera de ellas (la no existencia de problemas), de hecho anula la presencia de murciélagos.
Alcanzar esta claridad es el objetivo, pero las personas inseguras dudan permanentemente del logro y ello solo consigue alejarlos de la meta. Estas personas consiguen que los murciélagos los retengan en la oscuridad.
Ahora bien, la claridad o la no existencia de problemas se encuentran en una ruta en la que existen cavernas oscuras cada cierto trecho. La claridad es parte de la ruta tanto como la oscuridad de las cavernas, una no se explica sin la otra. Solo hay dos elementos variables en esta constante: la longitud de la ruta y la forma en que el viajero la transita.
La longitud de la ruta está condicionada por el objetivo del viajero y su plan de viaje, unas personas conciben y programan su vida de manera diferente a otras; aquellas que se plantean metas ambiciosas y conquistas, transitan una ruta más larga y pueden llegar más lejos si triunfan en el camino; aquellas que definen un curso de vida más mezquino consiguen menos.
Quienes establecen objetivos mayores e inician viaje encuentran más cavernas que los otros, ¡pero también más claridad! Estas personas no inician viaje pensando en las cavernas o en los murciélagos, estas personas aman la claridad: el éxito, el triunfo, la victoria. Están conscientes de aquello que encontrarán en el camino pero emprenden viaje, seguros de lo que quieren y de lo que pueden hacer. Los otros emprenden viajes cortos y muchas veces quedan en el camino, probablemente también aman la claridad pero este amor es superado por el temor a las cavernas que deben superar en ruta. Y cuando el amor a la vida es superado por el temor en realidad este amor no existe o no es genuino y sin amor a la vida no hay un motivo razonable para viajar.
El amor justifica y sostiene el viaje por la vida, pero la racionalidad permite superar los obstáculos que se presentan en cada caverna. Algunas personas no tienen ni lo uno ni lo otro.
Los problemas son los que importan, los temores no; todos los problemas tienen solución pero los temores son carga muerta y gratuita. Cada problema trae consigo un mundo de oportunidades y el temor solo sufrimiento, frustración y derrota. Muchas veces los problemas son un efecto de errores y otros un producto del azar; los temores, sin embargo, tienen paternidad sobre el equívoco y nunca se manifiestan de manera fortuita.
Todo temor conduce a un error, a una equivocación, a un paso en falso. Los problemas obligan a las personas a encontrarse con lo mejor que tienen, sus convicciones profundas, su fe, sus reservas desconocidas de energía y de creatividad; los temores en cambio succionan todo lo positivo que se pueda tener. Los problemas colocan al hombre en un estado de tensión dinámica, la misma que un tigre tiene el momento preciso que está por atacar a su presa, los temores lo dejan en el estado más lastimoso de laxitud y esta es la triste comparación que puede existir entre un tigre y una babosa. Pero es más triste aún comprobar que la naturaleza nunca permite que el tigre que se comporta como una babosa sobreviva, pero sí permite que el hombre lo haga. Y si se trata de completar el drama puede verificarse que este mismo hombre, aquel que fue diseñado para ser más que un tigre y dominar la naturaleza, vive como una babosa y ni siquiera lo reconoce o lo hace con espantosa resignación. El mundo entero puede tener pena por este hombre, pero él no siente un mínimo de pena y respeto por sí mismo.
Y en esta vida es necesario, es indispensable, tener la capacidad de sentir pena por uno mismo, esto es lo único que en última instancia puede alejarnos de la catástrofe y por supuesto… del temor.
En esta faceta de la “construcción de temores” la mente es frágil y traiciona. Se piensa muchas veces que es precisamente la mente, la capacidad intelectual humana, la que constituye el arma más poderosa del hombre, pero aquí se la ve en su verdadera dimensión. Al parecer no depende de la mente evitar que el tigre se convierta en una babosa; al parecer existe algo más poderoso que condiciona todo ello. Existe algo adicional que soporta la capacidad mental del hombre y lo conduce a su realización, porque sin ello no se explica como la pobreza mental puede superar sus propias debilidades. Es probable que esto no sea del agrado de aquellos (que cada día son más) que han “anclado” el desarrollo y la propia supervivencia de la raza humana en todo lo que la mente humana puede dar: el conocimiento, la ciencia, la tecnología, etc., pero todos ellos deberán admitir que ésa misma mente puede conducir al ser humano a sus estados más básicos y penosos.
Hace más de dos mil años, Jesús de Nazareth, el Maestro, dijo que “amaramos a nuestros semejantes como a nosotros mismos” y allí mismo estableció la fórmula perfecta del desarrollo integral del hombre, aquél que incluye por supuesto todo su potencial intelectual. El amor propio es fundamento del bienestar y del progreso del hombre, porque es éste quien evita que la criatura más poderosa de este planeta se convierta en una sombra o una caricatura de sí mismo. El amor propio activa la pena y provoca un cambio de condición, el amor propio activa la racionalidad cuando esta es necesaria para superar un problema, el amor propio impide que el temor tome gobierno del ser y del hacer, el amor propio por último, es el que evita que un tigre termine siendo una babosa.
Por otra parte el amor propio es condicionante para el amor por la vida y el amor por los demás, permitiendo de esta forma que el viaje tenga más luz que oscuridad, más beneplácitos que problemas, más éxitos que fracasos, menos cavernas y menos murciélagos.
En verdad, nada sabe del amor quien no se ama a sí mismo, y este es probablemente, el único temor válido que se puede sostener. AQSA

viernes, 5 de noviembre de 2010

¡POBRES, PERO DIGNOS!

Cuando terminé de leer “Los Pilares de la Tierra” de Ken Follett, me quede con un vacío en el estomago, al descubrir que ésta historia novelada realmente no tenía un final feliz. Simplemente, había una tregua que se acabó cuando abrí el siguiente libro de la saga, "Un Mundo Sin Fin", que termina con otra tregua, de igual manera que el primero...

De manera extraña, aunque todavía no empiezo a leer el tercer tomo, que salta de los siglos XII y XIV a a los siglos XIX y XX con "La Caída de los Gigantes", tengo la misma sensación de vacío en el estomago y además siento nauseas. No sé por qué, lo único diferente que he hecho es seguir a través de los medios de comunicación el proceso de cambio que se está dando en la cúpula de la ANFP…Me pregunto, si será por causa de éste nuevo reality, que ahora se me aparece como cuarto tomo en 3D.

…Ha perdido las elecciones Harold Mayne-Nicholls y con él se termina la era Bielsa. Dicen que Harold es uno de los personajes más queridos por los aficionados al fútbol chileno, que cobró notoriedad por la incorporación de uno de los mejores técnicos del mundo al seleccionado nacional y después por los resultados de la Roja en Sudáfrica 2010. Sin lugar a dudas, juntos, le dieron un nuevo aire a éste deporte de multitudes y han reposicionado la Selección Nacional en el concierto internacional. Al parecer, todos esos buenos resultados y planes para el futuro no fueron suficientes e igual se tienen que ir porque ya no representan los intereses de quienes los eligieron y que en términos cuantitativos suman una minoría a nivel nacional, pero que juntos pueden comprar con su dinero éste y otros mundos… Los que saben, dicen que son las reglas del juego, que así funciona la democracia…

Entonces, ¿por qué tanto escándalo? ¿Acaso es la primera vez que por la ambición de unos, se frustran de manera injusta los sueños de otros? ¿No conocemos a nuestro alrededor personas que han tenido que renunciar a nobles propósitos por no tener que lidiar con la corrupción y la deshonestidad de otros?

Yo creo que a todos a quienes nos ha dolido lo ocurrido, es porque nos trajo a la memoria ingratos recuerdos, donde han sido demasiado evidentes los comportamientos mezquinos, arrogantes y/o deshonestos de quienes tienen el poder en un momento determinado.

La sociedad está plagada de chaqueteros o comemierda, como les dicen en mi pueblo. Lamentablemente, estos personajes encuentran en los “escaladores” -otros personajes igual de patéticos- los mejores aliados para montar y promover cahuines, lanzar acusaciones al voleo, desprestigiar y tumbar personas e instituciones. Todo orquestado por inescrupulosos periodistas al servicio de la “copucha”.

Lo ocurrido a la dupla Harold-Bielsa no se aleja para nada de lo que a diario le sucede a los ciudadanos de a pie en nuestra sociedad. La única diferencia es que ahora esto le ha pasado a dos personajes de reconocida trayectoria nacional e internacional. En otras palabras, un hecho tan común, ahora es noticia por la calidad de los protagonistas, y creo que eso es bueno porque nos obligará a una reflexión colectiva, igual que con el caso de los Mineros de San José, cuyo encierro y rescate nos unieron mental y espiritualmente.

La interrogante típica en casos como éste es: “¿si eso pasa con ellos, qué queda para el resto?” Lo de siempre, respondo yo, porque nada va a cambiar, así lo dice el cantor desde el siglo pasado: “…el mundo fue y será una porquería…” Por eso aquí tampoco aplica la trillada frase: “esto no debe volver a ocurrir en Chile”, frase que se repite más que el ¡Ce hache i! Tendríamos que exterminar a los chaqueteros y escaladores de la sociedad y entonces quedaríamos más solos que el dedo pulgar.

Por lo anterior, mejor les invito a mirar el hecho de esta otra forma: Siempre es grato saber que en los niveles más altos de la sociedad también hay personas, tanto o más ingenuas que uno, porque no creo que se pueda construir un proyecto futbolero a espaldas de los dueños del balón y despreciando al varón que tiene la llave de la cancha.

Más ingenuos todavía, al pretender impugnar las elecciones. De hacerlo, lo más que pueden conseguir es prolongar por unos días su agonía y en adelante, rezar porque “no vuelva a ocurrir de nuevo en Chile”.

Reconozcamos que las calles del mundo están llenas de transeúntes que cargamos una tremenda mochila de frustraciones. Nuestra mayor y única fortuna es la dignidad… ¡Pobre pero digno! Escuché gritar un día a mi padre…

Y con tristeza también reconozcamos que una vez más ha quedado en evidencia y en ésta oportunidad con letras mayúsculas, dada la categoría de los protagonistas, que nadie puede andar por la vida presumiendo de grandes éxitos y logros, sin haber tenido que exponer e incluso sacrificar en algún grado, sus más preciados valores o principios, como muy valientemente lo reconoció Bielsa en la agotadora conferencia de prensa y Harold en la despedida, citando a un amigo.

viernes, 15 de octubre de 2010

MADE IN CHILE

Si toda la energía y las oraciones por un final feliz, enviadas a los Mineros de San José durante los 70 días que duró esta odisea fueran tangibles, jamás en Chile podríamos volver a hablar del Desierto de Atacama, sino de la Montaña de Atacama, comparable tal vez con la altura del Everest.

Sólo deseo que tanta energía y fraternidad que recorrió el país durante estos días de incertidumbre y que se acumuló en el Campamento Esperanza, sea suficiente para iluminar nuestras mentes y mantenernos unidos y en paz hasta el fin de los siglos.

Dios guarde a Chile y a su gente, y siembre en sus corazones la semilla de la reconciliación, que milagrosamente nació en el desierto a 700 metros de profundidad, cultivada y cuidada con el infinito amor y el coraje de 33 humildes mineros que jamás perdieron la fe en Dios, ni en los resultados del esfuerzo y el trabajo inagotables de sus familiares, amigos y compatriotas, junto a un Gobierno que contra todo pronóstico y recomendaciones, se la jugó por la vida de éste puñado de trabajadores… Gracias a éste esfuerzo colectivo, hoy todo un país se vuelve a abrazar y a mirar a los ojos con alegría y confianza.

Ahora nos espera un nuevo centenario con grandes sueños y desafíos, y que mejor manera de comenzarlo que tomados de la mano. En Chile, el 2010 ha sido testigo de una catástrofe y una gran tragedia, que jamás otro país del mundo habían tenido y aunque parezca increíble, ha sido por la eficiente manera de enfrentar estos acontecimientos, por los que las imágenes del país han dado la vuelta al mundo.

Rescatar primero la Bandera de Chile, para izarla al mundo después del terremoto y el maremoto, fue la primera señal que nos recordó la unidad y la grandeza de este pueblo que siempre ha estado por encima de la adversidad. La segunda señal fue de coraje y hermandad y la escuchamos en vivo y en directo desde las profundidades de la tierra, cuando la primera preocupación que expresaron los mineros atrapados, fue por la salud de los compañeros de turno que no alcanzaron a llegar con ellos hasta el refugio. Todavía retumban en mis oídos, los gritos de alegría que estallaron por el teléfono improvisado, cuando escucharon que todos estaban a salvo...Increíble, había una preocupación mayor por los compañeros que no estaban allí, que por su delicada condición.

Estos comportamientos, espontáneos y sinceros, han henchido el alma chilena y han devuelto la fe en su gente.

El seguimiento que los medios de comunicación hicieron al rescate de los Mineros de San José, nos permitieron ver y reconocer la inteligencia de los chilenos en acción. Su capacidad de organización, de trabajar en equipo, tomar decisiones bajo presión, planificar para el minuto, coordinar y ser eficientes en el uso y manejo de los recursos. Todo se hizo de cara al mundo. Fue como tener una empresa al aire libre, el mejor Reality Show, han dicho algunos. Por su inmediatez, sufrimos cada martillazo y celebramos cada metro de avance. Aprendimos de rescate, de minería y hasta tenemos un nuevo lenguaje…

Pero, si nos sentimos orgullosos de lo que pasaba en la superficie con los rescatistas, mucho más orgullosos nos hemos sentido del comportamiento de los mineros en las profundidades de la montaña, en donde la organización, la disciplina, el trabajo en equipo y todos los detalles estaban bajo control al momento de encontrarlos. La vida no se detuvo para ninguno de estos mineros atrapados. Si hasta tuvieron tiempo para celebrar las Fiestas Patrias Bicentenarias, cantar muchas veces el Himno Patrio, orar y hasta cuidar de su aspecto personal, manteniendo siempre la Bandera Nacional en el centro de sus actividades.

Me siento muy orgulloso de haber sido testigo de esta tragedia con final feliz. Me renueva y reafirma en las razones que hace más de 10 años tuve para quedarme a vivir definitivamente en este maravilloso país de la loca geografía y adoptarlo para entregarle todo lo mejor de mí.

En adelante, lo que realmente nos debe importar como sociedad y sobre lo cual debemos reflexionar y debatir en familia, escuelas, colegios, universidades, empresas y centros de poder, es sobre las experiencias vividas por los protagonistas. Creo que los sueños de la juventud y los de las futuras generaciones, deben construirse sobre las bases de las lecciones de esta odisea. Nada será imposible cuando comprendamos la magnitud de lo sucedido.

Una invitación muy especial a los profesionales de este país para que, a través del Colegio de Consultores de Chile, puedan capitalizar estas experiencias con el fin de contribuir a dar soluciones a los problemas de falta de tecnificación y a la disminución de los riesgos laborales que a diario enfrentan la pequeña y la mediana empresa, golpeada fuertemente además, el pasado 27 de febrero.

Finalmente, quisiera decir que la vida de los Mineros de San José, no debe ser objeto del show mediático ni de las investigaciones frívolas que solo pretenden acabar con su privacidad y la de sus familias. Recordemos que ellos SON VÍCTIMAS de una sociedad imperfecta donde además, los “mejores” cometieron graves errores por acción o por omisión.

Los Mineros de San José, se convirtieron en héroes por el CORAJE y la TEMPLANZA que tuvieron para enfrentar una desgracia y no por la vida que llevaban hasta el momento de la tragedia. Lo que siga en adelante para ellos, debe permanecer únicamente en sus manos y no en las manos inescrupulosas de los oportunistas ni de la farándula. Un abrazo y Viva Chile!!!

lunes, 12 de julio de 2010

Estrategia para Transformar el TRANSANTIAGO


El Ministro de Transportes, Felipe Morandé ha anunciado un paquete de medidas tendientes a reestructurar el actual sistema de transporte de la Región Metropolitana de Santiago.

Sobre el particular quisiera opinar, toda vez que con dicho anuncio se ha generado una nueva expectativa en la comunidad, especialmente entre los usuarios del Transantiago.

Lo primero que quiero decir, es que el Estado debe ser muy honesto en su anuncio y enfatizar que una solución definitiva al transporte en Santiago no se podrá lograr en el corto plazo. Quizás, con una buena estrategia la ciudadanía podrá comenzar a ver los cambios positivos a partir del tercero o cuarto año de iniciado el plan de reestructuración.

No me parece justo, que por falta de claridad o temor a una crítica de la oposición o a un reproche de la sociedad, se caiga en un nuevo fracaso.

Seamos precisos, el tema de la modernización del transporte público no es fácil. No lo fue en la era de las “micros amarillas”, cuando el sistema era malo pero se sostenía por sí solo; mucho menos lo será en la era del Transantiago, en donde los actores (empresarios, conductores y usuarios) han bebido del rico y abundante néctar de las arcas del Estado.

Nadie va esperar menos o a renunciar a lo que podrían llamar “derechos adquiridos”. Es que en el caso de los conductores, no creo que ninguno esté dispuesto a volver al estilo y condiciones de trabajo, que tenía antes del Transantiago y en el caso de los usuarios, será muy difícil que califiquen como bueno, un nuevo sistema que no les entregue oportunidad, comodidad y baja tarifa.

Por su parte los empresarios, estos inversionistas que trajo el nuevo sistema, no se van a ir antes de que finalicen sus contratos o sean indemnizados hasta el último centavo. Tampoco se quedarán, si las nuevas reglas no aseguran rentabilidad operacional y financiera en el corto plazo.

Pero lo anterior no es todo. El desafío es mayor porque el Estado tiene la presión de una comunidad de usuarios que esta hastiada del sistema y de unas regiones, que apoyadas por sus políticos, ven en cualquier propuesta la oportunidad de exigir más recursos para sus proyectos a cambio de los votos que el gobierno necesite en los centros de decisión del Estado.

El Transantiago es un típico sistema creado a la chilena: Se hizo sin una planificación seria y se implementó al amparo del viejo dicho: “en el camino se arreglan las cargas” Lo bueno, es que todos sabemos cómo funciona nuestro país y al poco tiempo, sencillamente nos resignamos a los resultados…

Lo que éste gobierno debe hacer para solucionar el problema es estructurar un plan y en silencio aplicarle al Transantiago la estrategia del “sapo en la olla”: es decir, meter el Transantiago en una olla de agua fría y luego encender el fuego hasta que se cocine y muera sin darse cuenta. En otras palabras el plan no debe anunciarse con “vuvuzelas” y debe conducir a una transformación imperceptible, de tal suerte que al final de los tiempos el sistema se convierta en bueno, sin que la comunidad pueda imaginar cómo, ni desde cuándo. De lo contrario, el “pataleo” va a ser tan grande que difícilmente se podrá cocinar el sapo.

jueves, 17 de junio de 2010

Lecciones y Retos del Transantiago y el Transmilenio



Deseo compartir esta invitación de la Embajada de Colombia y el Gobierno de Chile, que es liberada y esta abierta a todas las personas interesadas en la evolución y el futuro de estos sistemas de transporte masivo.



Es conocido de la opinión pública el enorme déficit que enfrenta el Transantiago, el que esta lejos de disminuir de mantenerse las actuales condiciones de operación y de no encontrarse una solución que ponga freno a la evasión que parece haberse instalado en la cultura de un número importante de ciudadanos.



El Transantiago es un sistema de transporte extraño, por decir lo menos; una propuesta bien intencionada engendró esta especie de monstruo, que todavía no logra responder a las expectativas de los usuarios, pero que parece tener conformes a los demás actores.



Una solución definiva debe pasar por redifinir los contratos con los operadores y propiciar la participación de la comunidad en la incorporación de los nuevos cambios, porque los problemas del Transantiago requieren de soluciones radicales e integrales en donde ningún actor debe quedar al margen.

Quiero recordar que en otras oportunidades, en este mismo blog me he referido a algunas de las lecciones del Transantiago en la perspectiva de contribuir en la construcción de un sistema de transporte de pasajeros más eficiente para Santiago y el país.



Desde éste espacio de opinión quiero felicitar a quienes tuvieron la inciativa de organizar el Seminario, que nos permitirá conocer la realidad que hoy enfrentan ambos paises en la implementación de este sistema de transporte masivo y los desafíos que los esperan, con el deseo que, de manera particular, salgan nuevas luces que ayuden al Gobierno Nacional a encontrar una salida a los graves problemas que agobian el Transantiago.


Recuerden, la cita es en la CEPAL, el martes, 29 de junio a las 8:30 horas. Salón Raúl Prebisch.

lunes, 26 de abril de 2010

Colegio de Consultores de Chile A.G. - Asamblea de Constitución

INVITACIÓN O DESAFÍO

Como es del conocimiento de la mayoría de los consultores, para mañana martes, 27 de abril a las 16:00 horas, está programada la realización de la Asamblea General de Constitución del Colegio de Consultores de Chile A.G. Dada la importancia de este evento, deseo compartir con ustedes este mensaje de reflexión:

La idea de constituir esta asociación gremial partió de manera espontánea de los mismos consultores y se ha ido madurando y enriqueciendo con el trabajo permanente de la Comisión Organizadora y el aporte que cada uno de ustedes ha podido hacer a través del tiempo, en múltiples mensajes y encuestas.

Hoy estamos más cerca de hacer realidad este sueño y contamos con el apoyo económico del Estado a través de los recursos económicos que SERCOTEC ha asignado para la constitución y puesta en marcha de ésta organización gremial.

Por lo anterior, pienso que más que una INVITACIÓN a participar en la Asamblea de Constitución de una entidad que por derecho propio, desde la génesis misma ya les pertenece, este es un DESAFÍO para todos los que ejercemos la profesión de consultores en el país.

Tener una idea, ponerla en blanco y negro, buscar los recursos necesarios, motivar los inversionistas para lograr su apoyo y luego hacerla realidad, son actividades reconocidas que forman parte de la cotidianeidad de nuestro quehacer.

Permanentemente estamos motivando a nuestros clientes para que emprendan nuevos proyectos o para que realicen los cambios que necesitan sus empresas, a fin de lograr mejores resultados que se expresen de manera cuantitativa y cualitativa.

Hoy, esta motivación debemos tenerla nosotros mismos para hacer realidad la creación del Colegio de Consultores de Chile A.G. y no tengo dudas que muchos de nuestros clientes y proveedores de recursos estarán atentos a sus resultados, para vernos predicar con el ejemplo.

Será un honor para mí poder conocer a mis colegas y estrechar su mano en la constitución de esta entidad que deberá tener las puertas abiertas para todos: grandes, medianas y pequeñas empresas de consultoría y profesionales independientes.

Además, será importante hacer compromisos con ustedes a través del Colegio, que contribuyan a mantener la calidad del ejercicio de la consultoría a nivel nacional o internacional en el más alto nivel, y hacer alianzas generadoras de proyectos innovadores hasta convertir el Colegio, en aliado imprescindible de los planes y políticas del Estado en materia de crecimiento y desarrollo social y económico.

El sector empresarial y la industria en general, verán con mucho gusto nuestras noticias y mensajes en los días siguientes de la realización de la Asamblea General.

Ahora se trata de la coherencia y de la capacidad de nosotros los consultores para hacer realidad nuestros propios sueños y proyectos.

Nos veremos en la Asamblea General. Usted, no debe faltar!

viernes, 5 de marzo de 2010

¡AYUDEMOS A AYUDAR!

Desde el mismo día de la catástrofe, el sábado 27 de febrero, he sido testigo del caudaloso río de ayudas que se ha formado por la acción voluntaria de las personas que no han parado de recoger dinero, ropa y alimentos, para llevarlas a los damnificados de una u otra zona de desastre. Me he llegado a conmover hasta las lágrimas ser testigo de la fuerza de este río de ayudas, que comenzó con una pequeña gota proveniente de algún remoto rincón de éste maravilloso país y que cayó a este inmenso desierto hoy sediento de amor y comprensión.

Sin embargo, desde que comenzó a formarse este inmenso río, me están preocupando algunas cosas:

1.- Saber si las ayudas están llegando a todas las comunas y personas que realmente las necesitan.

2.- Si es posible garantizar el flujo de ayudas a las personas, de manera estable y durante todo el tiempo que dure la recuperación o reestablecimiento de las mismas.

ORDENAR LAS AYUDAS

Personalmente no veo una estructura lógica, ordenada, ni coordinada, en la forma como se están realizando y entregando las ayudas.

Existe un afán si, para mi gusto inexplicable, de muchos donantes de querer hacer entrega personal a los damnificados de los artículos y elementos recolectados.

He conocido casos de personas que han llenado su vehículo personal con alimentos y se han ido a una de las zonas de desastre para repartirlos personalmente entre los habitantes. Durante su permanencia en la zona de desastre han tenido que hacer uso de los mismos recursos o han tenido que canjearlos con otros donantes para poder “sobrevivir” mientras están en tan noble misión, porque en estas zonas no hay restaurantes, ni almacenes donde comprar alimentos. Lo peor, es que tampoco hay servicios públicos y tienen que hacer uso de los mismos servicios que se han improvisado para los damnificados. Yo me pregunto, si estos buenos ciudadanos están realmente contribuyendo a solucionar los problemas.

Hay otras personas que en un acto más inexplicable, llevan cámaras de fotografía y video grabadoras, para registrar sus conductas solidarias y de paso llevar un recuerdo del desastre con los rostros demacrados y angustiados de los damnificados.

Creo que éste tipo de voluntariado sólo contribuye a concentrar las ayudas en manos de unos pocos, dejando la inmensa mayoría de damnificados fuera del alcance de las mismas. Adicionalmente, generan congestión en las vías con sus vehículos y dentro de las mismas comunidades obstaculizan la labor de las brigadas de auxilio y de emergencia.

Me pregunto, por qué no utilizan las instituciones solidarias que hay en el país, el Hogar de Cristo, un Techo para Chile, la Cruz Roja, Caritas, La Teletón … y otras tantas instituciones, que con tanto esfuerzo y años de trabajo tienen establecida una red solidaria a nivel nacional, con instalaciones, personal voluntario profesional y una amplia experiencia en el manejo y distribución equitativa de las ayudas nacionales e internacionales entre quienes los necesitan. Por su experiencia, ya deben tener un catastro de todas las comunidades afectadas y de sus principales necesidades.

ORDENAR LOS VOLUNTARIOS

También observo con preocupación el desplazamiento de personas voluntarias de manera autónoma o independiente. Desde luego que también es una actitud muy noble y altruista, pero mejor sería inscribirse previamente o antes de partir, en una organización social para que sea asignado a un lugar donde pueda prestar un servicio realmente importante y necesario. De lo contrario, es muy fácil caer en el efecto “pelotón” en donde hay mucha gente dispuesta a ofrecer una ayuda, pero no tienen nada que hacer. Salvo obstaculizar el trabajo de otros o vagar por las calles…

En una de las tragedias en la que he sido voluntario, me tocó ver a 20 personas levantar la puerta de madera de una casa. En circunstancias que con 2 hubiera sido suficiente. Una abuela me decía que estaba muy cansada, porque los voluntarios la tenían agobiada dándole cosas y preguntándole por su estado. -“¡todos vienen a preguntar lo mismo, como si yo fuera la única necesitada!”, me decía.

Hagamos “la corta”, utilicemos las redes de asistencia social y dejemos que ellos ordenen el trabajo y las ayudas. La solidaridad no es para mostrar, es para demostrar. La solidaridad es como el amor, para que sea real ¡hay que sentirlo!

Lo que importa es que las personas damnificadas reciban las ayudas de manera oportuna y sientan la tranquilidad que esta ayuda se podrá sostener todo el tiempo que sea necesario.

AYUDAR HASTA QUE NOS DUELA

Finalmente, quiero interpretar el mensaje de San Alberto Hurtado, cuando dijo que “debemos dar hasta que duela”, porque la ayuda tiene que ser con artículos y elementos que se necesitan, y no tiene nada que ver, con entregar las cosas que ya no necesitamos en la casa. Hay personas que mal interpretan el sentido de la solidaridad cuando aprovechan estas oportunidades para sacar del cuarto de San Alejo todo “el cachureo”.

Lo mejor es estar atentos a lo que piden las organizaciones sociales como el Hogar de Cristo, un Techo para Chile, La Cruz Roja, Caritas, la Teletón… Inclusive, ellas mismas se organizan y “especializan” por artículos o elementos. Una se hace cargo de los medicamentos, otra de los alimentos, otra de la ropa, etc. Así es mucho más fácil y ahorra tiempo en clasificación de productos y entregas demoradas.

CAMPAÑA "CHILE AYUDA ACHILE", UN EJEMPLO A IMITAR

Lo mejor, para mi gusto, es dar dinero, porque de esta manera las organizaciones pueden comprar al por mayor lo que realmente se necesita. La Campaña, “Chile Ayuda a Chile” es un evento que convocan todos los medios de televisión, en coordinación con organizaciones solidarias como un Techo para Chile y el Hogar de Chile, en el que dos entidades bancarias se comprometen con sus trabajadores para tener sus oficinas abiertas durante 24 horas continuas y en que los recursos recaudados tienen un claro propósito que puede ser medible y evaludo en el tiempo, tiene sentido y debe ser imitado.

Por eso, estas 24 horas de la Campaña, “Chile Ayuda a Chile” debemos ponernos con “lukitas” hasta que nos duela!

Con mi esposa hemos decidido reducir durante éste año, las salidas al cine, a almorzar fuera de la ciudad y consumir algunas de nuestras bebidas preferidas… Esto si que me va a doler!!

FUERZA CHILE!!!!!!